Bienaventurados los pobres de espíritu
07.02.08 @ 10:49:18. Archivado en Cuaresma

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo. “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt. 5, 1-3).
Pobre de espíritu es quien, de lo necesario, sabe quedarse con lo imprescindible; y de las cosas imprescindibles, se aferra sólo a las que son verdaderamente necesarias.
Ser pobre de espíritu es ser capaz de renunciar a cosas que, sin ser malas, nos alejan de vivir con autenticidad lo que queremos.
No es pobre el que tiene pocas cosas sino el que, satisfecho con lo que tiene, no desea más. Hay quien, teniendo pocas cosas, es feliz y no vive añorando lo que le falta; y hay quien, teniendo de casi todo, está continuamente pensando en lo que le falta para estar a la última, para no ser menos que los demás, para... ¿Quién es más pobre? Sin duda que quien, teniendo muchas cosas, siente que le falta de todo.
La pobreza de espíritu no se mide por las cosas que se poseen, sino por las cosas que se valoran...
Quien tiene ocupado su corazón con las cosas que le faltan y le gustaría tener lo único que posee son huecos que llenar y tapar; pero de cosas, no de afectos.
Todos hemos oído muchas veces que «el dinero (o las posesiones) no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla». Es cierto; pero lo que verdaderamente produce la felicidad no es lo que se posee, sino el uso que se hace de lo que se tiene y se deja de tener. El corazón feliz no es el que está lleno de cosas, sino el que está repleto de afectos, de valores, de los Valores del Reino; por eso, los pobres de espíritu, los que no viven añorando, son bienaventurados.
Vivir añorando sólo los valores del Reino (la verdad, la justicia, la solidaridad...) es la mejor forma de vivir en Verdad, Justicia, Solidaridad...
No son nuestras palabras o nuestras buenas intenciones las que nos hacen vivir los valores del Reino, sino aquello que valoramos; y valorar sólo lo que tenemos o quisiéramos tener es una forma más de decirnos a nosotros mismos que nuestros deseos y nuestras obras anulan nuestras palabras (por muy bonitas y convincentes que parezcan) y nuestras intenciones (por buenas que parezcan).
(Del Libro "Meditaciones breves en Cuaresma" de Roberto Cortés).
Señor,
cuando miro el mundo en el que vivo,
me siento agraciado.
Tengo un montón de cosas que jamás he pedido
y que se me han dado
si ningún mérito por mi parte
Gracias, Señor, por todo ello.
Por otra parte,
la sociedad en la que vivo
me está invitando continuamente
a pensar en lo que me falta,
en lo que quiere venderme para que sea feliz.
Pero, ¿qué felicidad es esa?
Es cierto que me gustaría tener más cosas,
pero no las necesito.
Ayúdame Señor
a no pensar sólo en mí,
Ayúdame para que mi corazón
no se vea embotado y lleno de cosas.
Ayúdame para que,
aun en tiempo de ofertas y rebajas,
no olvide que la verdadera felicidad no se compra,
sino que se construye
invirtiendo en los valores del Reino.
No me quites, Señor,
lo poco que tengo;
pero, eso sí, dame "pobreza de espíritu".
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La mayor SOBERBIA que hay es creer que SE SALVA TODO EL MUNDO.La Salvacion NO ES GENERAL,es uno a uno.
Es sentirse lleno de humildad esperanza,y capacidad de considerar al otro con independencia de la fe. Que Dios si existe, le tenga en cuenta, por su aportación a la natural concordia de los hombres creyentes o no. Sepa Vd, que tiene toda mi admiración y respeto.
Atte.
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Máriam Mudarra
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