El "rico" Lázaro y el "pobre" Epulón
21.02.08 @ 19:47:01. Archivado en Reflexiones

Quien sabe olvidarse y perderse en la ofrenda de sí mismo, quien puede sacrificar “gratuitamente” su corazón, es un hombre perfecto. En el lenguaje bíblico, poderse dar, poder entregarse, poder llegar a ser “pobre”, significa estar cerca de Dios, encontrar la propia vida escondida en Dios; en una palabra, esto es el cielo. Girar sólo alrededor de uno mismo, atrincherarse y hacerse fuerte significa por el contrario, condenación, infierno.
Máriam Mudarra
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