El amor en la vida diaria
25.01.08 @ 15:23:48. Archivado en Reflexiones

A veces creemos ser felices, pero no lo somos en realidad; creemos que, porque somos libres y hacemos lo que queremos, somos dueños de la felicidad: Cuando damos gusto a nuestras apetencias sin pensar en las consecuencias, nos creemos señores de la vida. Un instante de placer aislado no produce felicidad, un goce pasajero y puntual no ayuda a ser feliz. Si no conseguimos que la felicidad sea un bien permanente y duradero, ¿a qué llamamos felicidad? Si la felicidad no es un estado del alma, viviremos siempre a expensas de los vaivenes de la vida: mañana voy a ser feliz: ¡voy de viaje!... al día siguiente seré desgraciado, ¡tengo que trabajar, estudiar!... O conseguimos establecer la felicidad como norma de nuestra vida, o estaremos siempre como las olas del mar, al retortero.
Traducción de felicidad = Amor = Dios
En busca de la felicidad
Estaba quitando el polvo de la habitación, cuando descubrí a Dios.
Lo había buscado antes, muchas, veces, arriba y abajo, en la alcoba de mi señora… pero nunca donde lo encontré, ¡el último sitio en que se me habría ocurrido mirar!
¡Y no pienses que te voy a decir en seguida dónde lo encontré!
Después de todo, a mí me costó cuarenta años;
¿por qué te lo iba a poner a ti tan fácil?
Puedes muy bien esperas un par de líneas más, por lo menos.
Bueno, ¿dónde estaba yo? Ah sí. En la alcoba, tratando de descubrir a Dios.
Pues bien, ¿dónde crees tú que estaba?
Te apuesto a que nunca lo sospecharás.
¡Estaba aquí, dentro de mí, todo el tiempo!...
Realmente, tiene gracia.
Parece que no encaja con mis quehaceres domésticos que yo vaya de aquí para allá con Dios dentro de mí.
Brenda Rogers.
Y una vez que hemos encontrado el amor, seamos testigos de él.
En cierta ocasión, San Francisco de Asís invitó a un fraile joven a que le acompañara a la ciudad, para predicar. Se pusieron en camino y anduvieron por las principales calles de la ciudad. Varias personas se volvían hacia ellos para saludarles amistosamente. Devolvían el saludo con una inclinación, una sonrisa o unas palabras amables. De vez en cuando, se detenían para acariciar a un niño y para hablar con alguien. Durante todo el paseo, San Francisco y el fraile mantenían entre ellos una animada conversación. Después de haber callejeado durante un buen rato, el fraile joven pareció inquieto y le preguntó a San Francisco dónde y cuándo iban a comenzar su predicación.
-Hemos estado predicando desde que atravesamos las puertas del convento –replicó el santo-. ¿No has visto cómo la gente observaba nuestra alegría y se sentía consolada con nuestros saludos y sonrisas! ¿No han advertido lo alegres que conversábamos entre nosotros, durante todo el camino? Si estos no son pequeños sermones, ¿qué es lo que son?
Las monjas contemplativas no tenemos como norma la predicación, es cierto que ahora con estos medios modernos de comunicación, vamos asomando de vez en cuando “la cabeza” pero no tanto para predicar, como para testimoniar o dar a conocer un estilo de vida poco conocido, distinto. Pero si alguno quiere una buena predicación de monjas, que acuda al locutorio de un convento, y sólo con observar sus caras risueñas y su presencia pacificadora serán conscientes de que un gesto vale más que mil palabras.
¿Dime la diferencia entre uno que predica y uno que practica?
-Los que predican usan una antorcha para iluminar el camino; los que practican son la antorcha.
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No existe una sola bitácora (se llama así, no con la voz incorrecta 'blog') donde los comentarios no estén moderados (al menos 'a posteriori'). No hay nadie que se exponga a que en su bitácora alguien diga cualquier barbaridad y esta permanezca.
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Claro, y a usted no. Usted debe de ser de esos ingenuos (mala fide) que creen en la posibilidad de una ausencia total de censura en una determinada sociedad. Pues tenga la amabilidad de decirme un solo lugar del mundo donde no haya censura; es decir, donde se pueda decir cualquier cosa, sin consecuencias (civiles o penales). Tal lugar ni existe ni puede existir. Y ya vemos cómo se las gastan los profesionales de la verdadera censura (los socialocomunistas españoles): esos que abren sus bocas mendaces para proclamar la libertad de expresión que, sobre todo para la Iglesia, jamás han respetado.
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¿Molestarme? No, caballero. Tengo suficientes recursos dialécticos para reducir a silencio argumentativo a esos advenedizos de la persecución anticatólica que pululan por estos lares. Pero lo siguiente no es una 'opinión', sino una agresión indigna e inicua contra una servidora de Dios: "Es usted una monja estúpida y aburrida". Probablemente, la zurumbática que tal afirma, debe tener una definición 'correcta' de qué es ser una buena monja, y para ella Sor Máriam no cae en dicha definición. Y esta definidora es la que, como usted, da lecciones de buen decir al prójimo.
Y por cierto, no creo que haya que ser invitado a una bitácora que es pública.
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Pero a lo que usted no está invitado es a insultar o perseguir racísticamente (racismo religioso anticatólico) a una persona consagrada a Dios, y además en su propia bitácora. A eso no está 'invitado', ni para eso se puede invocar el presunto carácter 'público' de esta bitácora. ¿Se ha leído usted las normas? Argumentos racionales, caballero, no fáciles denuestos personales hacia Sor Máriam, por su condición de religiosa, y aprovechándose de su mansedumbre y bondad naturales, para zaherirla.
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No es talibán quien defiende la verdad moral en el mundo y quien desea que sus contemporáneos accedan al mensaje salvífico de Jesucristo, al que algunos se niegan a reconocer, para su perdición. Más bien los 'talibanes' son aquellos que niegan a los católicos en la sociedad su derecho fermentativo moral de la misma, como sucede con los actuales gobernantes, que querrían ver a los católicos recluidos en las sacristías (nuevas catacumbas), como en el antiguo Imperio Romano.
Cristianos de boquilla. Pongan la otra mejilla y cállense.
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¿Qué es un 'cristiano de boquilla'? Oiga, conocemos cristianos evangélicos, ortodoxos, anglicanos, etc.; pero 'de boquilla' debe ser una nueva escisión o cisma desconocido para los historiadores de la Iglesia.
'Pongan la otra mejilla y cállense'. Lo que más me ha gustado es eso de 'cállense', sobre todo viniendo de alguien que, como usted, pretende dar lecciones de libertad de expresión a los demás, sin respetarlas. Lo siento, caballero, los tiempos de las catacumbas se han terminado. Lo de masacrar cristianos ya no se lleva.
Y por cierto, no creo que haya que ser invitado a una bitácora que es pública. Si a usted le molesta leer lo que opinan los demás, hágase un blog que permita moderar los comentarios, haciendo así además una demostración de esa censura que tanto os gusta a los católicos.
Es usted una monja estúpida y aburrida.
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Habló quien pudo. ¿Cómo tiene usted la poca vergüenza de entrar en una bitácora a la que no ha sido invitada a insultar a una religiosa? No es de extrañar, de todas formas, a la vista de los racistas xenófobos anticatólicos que nos gobiernan, y que han hecho de la fanática y paranoica persecución a lo católico (y a los católicos, como los antiguos nazis con los judíos) su 'política' principal. Tiene usted, alumna aventajada de la idiocia, los mejores maestros. Menuda intolerante racista anticatólica está hecha.
Lo siendo, Sor Máriam, puede que usted, por eso de poner la otra mejilla, del Evangelio, no responda a estas injurias; pero es que yo padezco de astigmatismo cuando llego a esta parte de la Escritura y donde dice 'poner la otra mejilla' suelo leer, 'dar en la otra mejilla'. Es una broma, no se enfade.
podrás quitarme mi honor.
No me quitarás mis penas
que, de ellas, soy señor.
(Shakespeare)
Sería muy egoísta, por mi parte, pediros que permanezcáis en los conventos, que recéis por los de fuera, que seáis la retaguardia de uno de los pocos ejércitos de amor y solidaridad, que van quedando en la humanidad.
He visitado algún convento que otro, y he hablado con religiosos, y puedo dar testimoio de que lo que dices, se queda corto.
Lo vuestro es real, lo de Internet, todo es virtual, que no es virtuoso, sino aparente.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Máriam Mudarra
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