¿Por qué yo, Señor?
23.01.08 @ 23:45:05. Archivado en Testigos

Una joven vida llena de ilusiones, planes de futuro, rica en amistades, “buena marcha” y feliz entre los suyos. Aparentemente ¿qué más podía desear? Físicamente agraciada, buen tipo y chicos merodeando siempre a su alrededor. No muy buena estudiante, y demasiado joven para meterse en problemas; una niña con cuerpo de mujer.
Cuando el cuerpo desarrolla más deprisa que la inteligencia surgen los conflictos. Si a una adolescente se la trata como a una adulta, ésta no sabe estar a la altura de las circunstancias, aparenta lo que no es, y es muy frecuente que aparezcan ciertas frustraciones y sentimientos de fracaso. Cuando la joven en cuestión gusta de vestirse de “mayor”, de rodearse de jóvenes mayores que ella, de acicalarse para aparentar lo que no es, está anulando una etapa de su vida: la niñez-adolescencia. Todas las etapas son importantes en el crecimiento de la chica, y prescindir de una de ellas, puede resultar peligroso, equivale a dejar un vacío, un espacio en blanco que no se llenará jamás.
Esta joven vida no había aprendido a defenderse entre los mayores: “estaba”, pero no “era”. Su psicología de niña la mantenía inmadura, insegura e inocente, pero su apariencia de mujer la forzaba a hacer “cosas de mayor”, cayendo en varias ocasiones en errores impropios de su edad. Se cumplía en ella el refrán de: “dime con quien andas, y te diré quien eres”. Las buenas compañías ayudan a caminar, al igual que las malas ayudan a caer. Y desgraciadamente, en el caso que nos ocupa, las amistades la hicieron tropezar no una, sino varias veces. De nada se privó para contentar a los “mayores”, de nada prescindió para satisfacer y hacerse un lugar entre los que creía la estimaban y querían, sin darse apenas cuenta que lo importante en ella no era “ella”, sino su cuerpo de mujer; su valía, no estaba en una buena conversación, en su inteligencia, o en una actividad más o menos constructiva, sino en la satisfacción y deseos de quien estaba a su lado.
Esta joven vida no era consciente de su equivocación, nadie la avisó de que estaba errando el camino, se dejaba llevar de sus instintos, y si alguien le insinuaba algo, ya no quería escuchar. No comprendía que estaba arruinado su vida, y que con su forma de actuar estaba “dando forma” a lo que sería en el futuro: una joven “demasiado conocida”, pero poco estimada, una joven muy acompañada, pero llena de soledad, en definitiva: una joven de “usar y tirar”.
El tiempo pasaba y ella se mantenía en su obstinación, ciega de la cruel realidad y sorda a las risas que su presencia suscitaba. ¿Quién podía quererla de verdad? Su familia sin lugar a dudas, sus amigos/as íntimos, o tal vez no tenía ni eso, pues los amigos a esa edad no siempre son leales a la amistad. ¿Quién más podía fijarse en ella que pudiera salvarla del abismo en el que estaba cayendo?
Si, había alguien más, había un Ser Superior que la observaba en silencio, que aparentemente no actuaba y la dejaba hacer hasta que llegara el momento oportuno. En alguna ocasión esta joven vida viéndose en peligro, había acudido a El para rezar lo que sabía, -que era bien poco- pues la iglesia no era la discoteca, y decía que no se le había perdido nada allí. Pero algún Padrenuestro mal rezado había balbuceado más de una vez. Cuando las aguas llegan al cuello algo hay que hacer, y por probar… Y sí, ciertamente, más de una vez se había visto libre de otros peligros que siempre estaban al acecho.
Como digo, ese Alguien que la observaba desde el Infinito, vio oportuno hacerse presente a través de otra circunstancia no muy agradable, pero que fue el móvil que llevó a esta joven vida a enderezar su camino y a ser consciente de sus errores.
Hoy, esta joven vida es un alma consagrada, pues Dios no se fija sólo en las almas buenas; ya dice el Evangelio que sale en busca de la oveja perdida, y en el caso de nuestra joven, más que oveja era cabra descarriada. Hoy, esta joven vida se siente muy amada y querida por todas las que la rodean, y no como en otro tiempo, tan sólo por su apariencia, sino por su honestidad, su amabilidad, su bien hacer.
Su Salvador, el único que la quiso y quiere de verdad la llamó a su lado, para que disfrutara de una vida verdadera, de unas compañías seguras, y de unas amistades sinceras. Hoy se siente feliz y llena de gozo, con una vida plena y sin cicatrices que recuerden su pasado tortuoso. Ama y se deja amar, pues el Amor de Dios la llena de tal manera que ella misma desborda amor.
Una joven vida, que con el paso de los años ha madurado y se ha convertido en “aviso” para otras jóvenes que viven sus mismos problemas.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/139994
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Que Dios la bendiga, no permita que nos apartemos de Él y hagamos siempre su voluntad.
____________
Y de sinvergüenza en sinvergüenza. No se olvide usted que estas 'solas' y 'perdidas' tienen alma, un alma que quizá gente como usted entonces corrompió (y que seguramente no nació, 'ab ovo', envilecida). No pretenda justificarse a sí mismo descargando en ellas la culpa que sólo a gente como usted corresponde, hijo pródigo.
Si estás aquí es por algo. No porque tu busques, sino porque Él te busca a tí.Él siempre toma la iniciativa.
Algo quiere de tí. Sigue tu búsqueda personal. Llama a tu puerta, ábrele. Un abrazo.
P.d:Quien te habla ha sido un chico pecador, muy solicitado, muy deseado, muy simpático e interesante y que pasa de las 40 esas en su juventud.
Prácticamente ninguna de ellas estaba llena de nada. Todas solas, perdidas, jugando a ser modernas, de cuerpo en cuerpo y cama en cama. A mi no me engañas.
es.catholic.net/biblia/
Sinceramente, a mí me da más pena ahora
Enlace permanente Comentario por Marga 24.01.08 @ 03:02
____________
Pues qué pena, porque a mí me da pena que a usted le de pena (más ahora).
_______________
Un terrorista de la ETA es feliz con la vida de crímenes (por su 'pueblo') que lleva. Luego, según su criterio de 'felicidad', no debe cambiar de vida. Pues estamos bien, Sor Máriam. Perdone usted, si alguien, siendo feliz o no con una vida determinada, dicha vida está sumergida en la inmoralidad, DEBE cambiar de vida. La felicidad de una vida (en ella) no es criterio de bondad ni de adecuación de la misma.
Que Dios la bendiga.
Creo que entiendo el mensaje.Tengo 22 años, desde los 16 he mantenido relaciones con unas 40 chicas ¿Sería buen momento para meterme a cura, antes de que sea demasiado tarde?
_________
No. Sería un buen momento para que reflexione sobre su propia vida o acuda a un psiquiatra. Su conducta denota una inmadurez afectiva, una incapacidad de compromiso dignos de mejor suerte. Apañados estamos su usted juzga adecuado mantener, ya a sus veinte años, 'relaciones' con 40 chicas y encima enorgullecerse de ello, cual don Juan.
He vuelto a releer mi comentario de ayer y siento si mi tono fue algo agrio y altivo, pero me salió así. Le pido disculpas.
Un saludo.
creo que a dios solo con una palabra le basta,y haora es cuando es feliz y tiene amig@s ,que la quieren pero no por su cuerpo ,sino por lo que es ,una persona.
Marga: Que no te de pena; una vida satisfecha y feliz no tiene por qué apenar a nadie. Si ella hubiera sido feliz en la anterior vida hubiera seguido con ella, pero era desgraciada y el Señor vino en su ayuda.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Máriam Mudarra
autor
Contacto








