La vida está en nuestras manos
01.12.07 @ 15:16:00. Archivado en Reflexiones

A un sabio que respondía a toda pregunta que le hacían las gentes, se acercaron dos personas muy curiosas con una pregunta para que él no supiera responder. Una de ellas apareció con una mariposa azul para engañar al sabio. Pensaba: “Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntaré al sabio si está viva o muerta” Si él dice que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡será una respuesta equivocada!” Las dos personas fueron al encuentro del sabio, que estaba meditando. “Tengo aquí una mariposa azul, Dígame, sabio, ¿está viva o muerta? Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió: “Depende de ti… Ella está en tus manos”
Cuando llega el día de nuestro cumpleaños, nuestros familiares y amigos nos suelen hacer regalos, nos felicitan, nos envían bendiciones …. Pero hay un regalo de Dios, que nos hizo el primer día de nuestra existencia que cada año se repite y que empaña a todos los demás: LA VIDA; ese día Dios nos regaló la vida, la puso en nuestras manos y nos dijo: ¡cuídala!
Durante los primeros años de nuestra andadura terrena nos cuidan, nos enseñan a proteger la vida, pero llegados a la madurez, somos nosotro/as los responsables de la misma.
En este mundo marcado por la muerte, deberíamos poner más empeño en salvar vidas, ¡está en nuestras manos! Tenemos la libertad para “dejarla volar” o “aplastarla” como a la mariposa azul.
Cuando nos obstinamos en renunciar o en no aceptar el regalo de Dios, anulamos al mismo Dios, El se da en la vida, se nos da como don, se empeña en seguir regalándonos una parte de sí mismo; pero somos o queremos ser tan independientes que no lo acogemos, y lo dejamos en la puerta como un regalo no deseado.
“Estoy a la puerta llamando, si abres, entraré y comeremos juntos”
¡Abramos la puerta a Cristo, que pase y nos alegre la fiesta de la vida, El es el vino nuevo que alegra el corazón. ¡Somos parte de Dios, queramos o no, estamos marcados y sellados por El. Es verdad que tenemos libertad para acogerlo o rechazarlo, pero qué necios seremos si por nuestra autosuficiencia apartamos a Dios de nuestra vida, alejamos de nuestro lado al Autor de la Vida.
¡Tu vida está en tus manos! Eres su responsable, no tienes excusas ni te puedes escaquear ante planteamientos de: estoy cansado/a, no merece la pena, o ya no puedo hacer hada. Nuestra vida, y la de los demás es el mayor regalo que nos han hecho, ¡cuídate! Y ¡cuida a los demás!
Recordemos la frase de Dios a Caín: ¿dónde está tu hermano….? y tú... ¿dónde estás?
Esa pregunta también es para nosotro/as hoy. ¿Qué respondemos?
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Yo me he preguntado muchas veces, cuál es la razón por la que Dios no ha dado todavía el "zapatazo" y ha dicho ¡basta ya de tanta insolidaridad e injusticia!.
Y con todas esas dudas, aún confío en que Dios hace lo mejor. Lo mejor para esos hermanos que sufren, y también, lo mejor para mí (¿?).
Pero te animo a que aún con la incompresibilidad del tema, sigas siendo un buen cooperante; si hubieran muchos como tú, seguro que disminuiría la miseria en el mundo.
Saludos.
capacidad de fe y creencia.
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Máriam Mudarra
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