26.12.07 @ 18:45:42. Archivado en Reflexiones

Lo he mirado, sí, entre pajas y rodeado de figuritas de cartón-piedra, lo he mirado entre luces que se encienden y se apagan, lo he mirado con rostros de color blanco y negro, con rasgos asiáticos, occidentales, africanos… lo he mirado, sí, pero donde realmente lo he visto ha sido en los ojos de esa niña con cara de sorpresa, en la madre acunando a su bebé, en la anciana con rostro arrugado, pero lleno de ternura, en la larga cola de todos los fieles que en la misa de Navidad esperaban para adorar al Niño-Jesús al final de la Eucaristía; cada uno/a llevando en su interior toda clase de sentimientos, peticiones, acciones de gracias… en definitiva, toda esa “carga” que transportamos en nuestro interior y que muchas veces sólo nos atrevemos a “manifestar” desde el silencio y la adoración.
¡El lo sabe todo! Dicen muchos cristianos desde su fe sencilla carente de teología; El sabe lo que necesito!.
¿Qué gran Misterio! Que un Niño tan pequeño atraiga tantas miradas.
Lo he visto, sí, pero lo he visto encarnado en la vida real, y lo he contemplado en la gente, en sus luchas y logros, en sus penas y alegrías, lo he contemplado y admirado en la cotidianidad del día a día.
A ese Niño de Belén, que miramos y admiramos en los Nacimientos y que tantas veces nos fijamos sólo en el arte, o en la belleza exterior, sí, a ese Niño debemos sacarlo de su entorno “temporal y ficticio” y encarnarlo en la gente que nos rodea, porque no ha nacido para que lo expongamos unos días al año y luego lo guardemos –eso sí, bien empaquetado para que no se rompa y nos sirva el año que viene- sino que ha nacido para morar en medio de nosotro/as y compartir nuestras vidas, para regalarnos su amor y darnos su paz.
Lo he visto y lo he oído en el llanto del pequeño, en la súplica del anciano, en la admiración del sencillo de corazón.
Y por eso os lo anuncio, ¡Nos ha nacido una gran alegría! ¡Nos ha nacido el Salvador! ¿No lo notáis?
Dios es amor ¡Aleluya!
El amor ganó la apuesta
La “plenitud de los tiempos”
Sembró de Dios nuestras venas.
Dios es amor ¡aleluya!
Navidad es la respuesta
Al grito herido del hombre
Entre la nieve y la piedra.