Vida "real"
20.10.07 @ 10:00:28. Archivado en Felicidad
Ayer estuve dándome un paseo por los blogs de Religióndigital, leyendo sus escritos y los comentarios que al respecto hacen los lectores. Ha habido dos blogs que han tocado el tema de las monjas, y como monja haría mal si no expresara mi opinión sobre lo que se dice de nosotras.
Se ha dicho: “Las postales de monjas son bonitas, pero son como un albor de nubes que se deshacen al tocarlas, les falta consistencia real de la vida tangible”. No conozco la verdadera intención del autor o autora de esta frase, si habla desde dentro o desde fuera de la vida religiosa, o si conoce o no la realidad experiencial de las monjas.
Dentro de este comentario hay también una cosa que me ha gustado, dice así: “En los “SI” de las monjas, afortunadamente la gran mayoría piensan así porque han tenido la gran suerte de que Jesús es un Esposo que siempre las ama, nunca riñen, y si discuten se contentan en cinco minutos, no hay engaños, ni por una parte ni por otra…” Y además, otro párrafo que me ha gustado menos: “Para las monjas todo es fácil dentro de su sacrifico voluntario, pero desconocen lo difícil y lo desconocido, están arrulladas por el sí de lo perfecto, de lo que deber ser, pero no de lo que es en la vida real”.
Da la sensación que mucha gente piensa que las monjas vivimos en una vida ficticia, artificial, creen que vivimos en las “nubes” y no somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor. Vivir en un convento no nos exime de conocer la realidad política, social, cultural de nuestra sociedad. Nos podrá interesar más o menos la política, -eso es personal, y cada una la vive de distinta manera- pero no cerramos los ojos a los acontecimientos que se suceden en la “vida real”, al fin y al cabo, como ciudadanas también nos afectan los cambios políticos, y las decisiones a favor o en contra que puedan tomar los que están al mando de la política.
La opción de vivir en un convento es respuesta a una llamada que hemos sentido en nuestro interior, y que hacemos desde nuestra libertad (no es la primera vez que lo digo), sin intención de huir o de buscar lo “fácil”;¡ya me gustaría a mí ver a mucho/as que hablan de la vida de las monjas, si serían capaces de perseverar una semana dentro de un convento!
Intentamos buscar lo perfecto -como bien dice el comentario-, es cierto, pero esta búsqueda es una lucha constante con nuestro propio yo, con las normas que regulan nuestra vida, con los inconvenientes que a veces surgen de una vida comunitaria y compartida, pero todo ello aceptado y asumido como “camino” para llegar a esa perfección que no es otra cosa que alcanzar el amor en todos los aspectos. ¡claro que es posible mirar todas en la misma dirección! No digo que siempre se consiga, pero en ello estamos.
¿Qué es la vida real? ¿la lucha por los hijos… la falta de trabajo… enfermedades… rupturas familiares…?
Nuestra familia, -a parte de la de sangre-, son nuestras hermanas de comunidad, por ellas sufrimos y por ellas movemos cielo y tierra para que sanen cuando se ponen enfermas. ¿trabajo? desgraciadamente el trabajo de los conventos está mal pagado y en muchas ocasiones es abusivo. ¿rupturas? cuando una hermana sufre, todas sufrimos con ella, si una hermana nos abandona, sufrimos el vacío y la pérdida, porque a pesar de todo lo que se diga en contra, las monjas nos queremos, nos ayudamos y somos las unas para las otras.
¿Ventajas que tenemos? Pues que a pesar de que nuestra economía no está muy sobrada no nos faltan los bienhechores; en el lenguaje conventual se suele decir que confiamos en la Providencia; nos nos agobiamos por las necesidades materiales, la confianza en El supera nuestras expectativas. No vamos por ahí pidiendo nada a nadie, -por lo menos los conventos que conozco- pero no nos falta lo imprescindible, a veces tenemos de más; también es cierto que no aspiramos a muchas cosas, nos conformamos con lo que tenemos y si de algo carecemos no nos agobiamos. Eso sí, somos pedigüeñas para los demás, para los que carecen de lo necesario, para los pobres que están a nuestro cargo en tierras de misión, para ellos no nos cansamos de pedir.
En definitiva, nuestra vida es real, vivimos en un mundo real, tenemos problemas como cualquier “hijo de vecino” que intentamos superar en armonía, y en fidelidad al compromiso que hemos adquirido con nuestro propio estilo de vida. Nuestra vida no es más ni menos importante que la que se vive en la “calle”, pero que no nos achaquen que no es real, aunque entiendo que no todos están llamados a vivirla, y el desconocimiento de la misma crea opiniones inconsistentes y totalmente irreales.
Nuestro “Si” es a todo lo positivo, a lo que nos hace crecer, madurar, y aspirar a lo que creemos más perfecto, pero cuando hay que pronunciar un ¡no! también lo hacemos enérgicamente, cuando es justo y necesario.
Que paséis un buen fin de semana, y que sea “real”, pero si alguno/a tiene nostalgia de un conocimiento más profundo de sí mismo, que no dude en pasearse por los monasterios para cerciorarse de la capacidad que tienen las monjas para vivir en la vida “real”.
Comentarios:
Conocen el mundo y sus crudezas, peor diria que las miran con diferentes ojos, ojos en los que se mezcla la esperanza y el asombro.
¿Que los laicos "manejen" los dineros de la iglesia? Si esos dineros se usan mal o se malgastan no seran los laicos los que dejen de comer... En mi cuenta corriente no se mete nadie, asique yo no me metere en la de nadie...
Si a alguien no le gusta que su dinero entregado a la iglesia lo manejen "curas y monjas" lo tiene facil, que no lo entregue... Yo lo que doy lo doy, no pretendo controlarlo una vez dado.
Se habla mucho desde el desconocimiento de la vida religiosa, se generaliza mucho y por lo tanto se hace mucho el ridiculo al abrir la boca...
La vida religiosa no es la perfeccion, es solo otro camino para buscar y si hay suerte encontrar a Dios.
Saludos
PS: Me encantaria conocerla un poco más Mariam, me...
La monjas viven una vida real, como la de todo el mundo, no hay vida mas real que la de una misma.
Es cierto, en parte, que viven alejadas de problemas habituales en "el siglo"
Deseo que todo le vaya muy bien a usted y a su comunidad. Ánimo y adelante.
Un abrazo.
En algunos aspectos creo que son muy injustas, no es bueno que mentalicen a los niños desde pequeños en ideas absurdas basadas en la amistad, el amor, la compañia, la generosidad...
Cr...
Creo que “sugiere” que todo está “relativamente bien”, y que “lo malo” se origina en que los laicos no aceptemos pasivamente el rol de “cristianos de segunda”.
En la Iglesia llevamos ya MUCHOS SIGLOS, en los cuales los únicos que opinaban eran los “consagrados”.
Y no tengo duda alguna, de que precisamente eso gestó “la crisis de nuestra sociedad”.
Hoy podemos opinar. Pero, por supuesto, los consagrados no admiten que “decidamos”.
Y aclaro que me refiero EXCLUSIVAMENTE A CUESTIONES TEMPORALES (en especial el uso y destino de los bienes de la Iglesia) aspectos en los cuales, al no rozar nada que sea “místico o sobrenatural”, TODOS SOMOS IGUALES.
Por eso me parece que la idea de Máriam de que «Nuestra vida no es más ni menos importante que la que se vive en la “calle”» no es la que prolifera en los ámbitos de la vida eclesial consagrada.
MARANA-THA
No “acuso”, sólo explico.
Desde chico (y soy “bastante” viejo) he conocido más de un convento, colegio, etc. etc.
Y si me he puesto a “TEORIZAR” es por una razón muy simple. Jesús fue claro cuando señaló que «por sus frutos los conoceréis».
Y me parece que los “frutos” que se obtienen no son “buenos”. Mejor dicho, no son “TODO” lo bueno que el mensaje de AMOR que surge del Evangelio debería suministrar.
Y pongo un ejemplo. Resulta obvio y evidente que la “vivencia religiosa” cada vez es menor.
Y me parece que no debería suceder de esa forma, al menos si tenemos en cuenta los CENTENARES DE MILLONES de jóvenes que asisten a los colegios cristianos (el “problema” no sólo es un “déficit” católico, sino del cristianismo en general) por lo cual también es obvio y evidente que “algo” no funciona correctamente.
Y me parece que el buen Dios tampoco está conforme, y que una “prueba” de eso es la crisis de las vocaciones religiosas.
MAR...
Una cosa es la Iglesia, y otra muy distinta sus consagrados.
La buena predisposición, la entrega, su altruismo, y la dedicación a los más desfavorecidos, me parece lo más noble encomiable por parte de quienes así se lo han planteado.
Saludos.
Creo que es más prudente dejar de hablar de "los curas y las monjas" como si fueran un pack: son personas, entes individuales, cada uno con sus méritos y desméritos, ¡¡¡como todos!!! Su existencia no supone a NADIE un gasto personal. Más aún:¿alguien se ha molestado en calcular lo que ahorran las entidades religiosas al Estado, nada más que en servicios sociales?¡Vivan las monjas!!y gracias por el testimonio. Mario Enrique, creo que en vez de teorizar deberías aceptar la invitación y conocer más de cerca algún convento. Anímate
Y de esa forma comprenderá algunas de las razones por las cuales resulta tan sencillo encontrar esas opiniones que usted advirtió en algunos blogs, y que consideró injustas o incorrectas.
A raíz de la limitación que existe aquí (los 1.000 caracteres) le enviaré por mail personal un capítulo titulado “Doctrina, Autoridad (ó Jerarquía) y Servicio” de uno de mis libros, ya que creo que le puede resultar útil para comprender mejor el problema, y podrá ver que no todos los “religiosos” piensan como usted, con respecto a que «Nuestra vida no es más ni menos importante que la que se vive en la “calle”».
Le saludo cordialmente
MARANA-THA
Y para que me entienda mejor, le preguntaré ¿qué diferencia “religiosa”, “mística”, “sobrenatural”, o como prefiera llamarla, existe con respecto al uso y la decisión sobre el destino de los bienes de la Iglesia, entre laicos y consagrados? y si no existe diferencia alguna, ¿cuál es la razón por la que sólo los consagrados pueden usarlos y disponer de ellos a su antojo?
Le daré un ejemplo. Se dice que tienen autos (a veces lujosos) por razones pastorales.
Y, sin embargo, Jesús no tenía ni un burro, ya que cuando ingresa a Jerusalén pide prestado uno.
Y pese a que eso se lo he propuesto a muchos de los que yo llamo “referentes religiosos de la actualidad (curas, obispos, monjes, monjas, pastores, etc. etc.) nadie ABSOLUTAMENTE NADIE me dijo que yo estoy equivocado, pero también nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE me dijo que “pensaría” si resulta posible vivir de esa forma.
Y eso ocurre pese a que no hay duda de que esa fue la forma en que vivió Jesús (Jn.12,4-6 y 13,28-29) y que también lo hizo la Primera Comunidad Cristiana (Hech.2,44-47 y 4,32-37)
Y creo que sería conveniente hacerlo, ya que hasta es posible que de esa forma tal vez podamos llegar a comprender también, por qué hace ya un rato largo que el Buen Dios del Cielo se muestra cada vez más reacio en suscitar vocaciones a ese tipo de vida.
Y también creo que eso demuestra su buena fe, y que si no pensase como lo hace no viviría como monja.
Sin embargo, me parece que su actitud no es del todo correcta, ya que resulta obvio que no puede asegurar que su disposición personal sea la de todas las monjas que existen.
Y así como usted expresa «¡ya me gustaría a mí ver a mucho/as que hablan de la vida de las monjas, si serían capaces de perseverar una semana dentro de un convento!» es evidente que muchos le podrían contestar a usted «¡ya me gustaría a mí, ver a más de una monja (o cura) viviendo una semana fuera de un convento!».
Y se lo dirían, asegurándole que la lucha diaria por ganar el pan, llevar adelante los conflictos de la vida familiar, y otras cosas por el estilo, son bastante problemáticas por cierto, mucho más de lo creen normalmente quienes viven en un convento.
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Máriam Mudarra
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