Rostros sonrientes
13.10.07 @ 10:20:42. Archivado en Felicidad

El otro día estuve en un aeropuerto, y me sucedió algo que haciendo una relectura posterior me hizo reflexionar y pensar sobre el carácter de las personas: sobre las formas externas que adoptamos cuando nos encontramos con otras personas desconocidas en medio del bullicio, entre las prisas propias de un lugar donde se concentran todo tipo de gentes.
El caso es que estaba en la puerta de desembarque esperando a una monja que venía de viaje, y cuál no fue mi sorpresa cuando ví que en el mismo avión que estaba esperando, venía una joven cantante, conocida –creo yo por todos- además de por su participación en Eurovisión. Al verla me quedé tan sorprendida que estuve un rato para reaccionar, pensando si era ella o alguien que se le parecía mucho, tanto es así que la miraba –pues estaba justo a mi lado- pero no me atreví a preguntar su nombre, hasta que la monja que había viajado con la chica, me dijo: ¿has visto a Rosa? Y siguió su retahíla… qué sencilla, qué educada, qué delicada, me ha cedido el paso en todo momento y ha cruzado unas palabras conmigo muy cariñosa… incluso le preguntó, pero hermana, ¿usted sabe quién soy? ante la respuesta afirmativa de la hermana la sorprendida fue Rosa, que no esperaba que una monja estuviera enterada de sus éxitos como cantante.
Mientras seguíamos en la puerta de salida de viajeros se cruzó otra persona, de la que se suponía debería haber sido tanto o más atenta que Rosa, -aunque fuera solamente por ser del “gremio”-. Se trataba de un sacerdote impecable, vestido todo él de negro, alzacuellos incluido, pero cual no fue mi sorpresa que al pasar –prácticamente rozándonos- pasó de largo sin levantar la mirada, sin cruzar ni un ¡buenas tardes hermanas!; yo me quedé con el bue…… en la boca, que no terminé porque pasó tan deprisa que me pareció inútil terminar el saludo, (aunque tal vez no nos vió, no voy a ser tan mal pensada).
Aparentemente esto puede ser una historia tonta, pero a mí me dio para pensar un rato.
La vida está llena de momentos, de breves situaciones que podemos llenar positivamente cuando nuestra actitud frente a la misma es un ofrecimiento de delicadeza y generosidad, cuando somos conscientes de lo que vivimos en cada instante y no dejamos pasar de largo las oportunidades que se nos ofrecen para ser un poco más amables.
Yo miraba a mi alrededor, ¡tantas caras nuevas! Cada una con sus problemas o gozos, cada una encerrada en su propio mundo con un destino distinto, pero también, ¡cuánta frialdad somos capaces de demostrar! Corremos de un lado para otro, cada uno buscando su propio camino, pero tan indiferentes y distantes unos de otros.
Luego me preguntaba a mí misma: ¿has hecho algo para cambiar esa situación? Respuesta ¡no! entonces no debería quejarme, pero aún así me sentía mal de lo egoístas que nos podemos volver los humanos, dejándonos llevar por ese sentimiento común de: ¡Ya tengo bastante con lo que llevo encima!
Un simple saludo, una cara amable, un gesto delicado puede ser insignificante, pero puede transformar un momento oscuro en un rayo de luz. A todo/as nos gusta ver rostros sonrientes –hacen la vida más fácil- pues entonces colaboremos todo/as sumándonos a ese grupo de personas de caras alegres e iluminadoras que tal vez no podrán transformar el mundo, pero sí ese pequeño espacio que nos rodea, y en el cual estamos llamado/as a ser reflejo del rostro amable de Dios.
Y como dice la primera Carta a Timoteo, y nos dice a todo/as: Tú, hombre-mujer de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza…
Comentarios:
No sabría un servidor, dilucidar, si es más aceptable y admirado la naturalidad que la superficialidad en usar la sencillez. De todas formas, ambos conceptos es un bien establecido en las relaciones y la convivencia. Lo contrario, esto es, la arrogancia o la banalidad, son actitudes y consecuencias de egocentrismos insustanciales, que no presenta más que inconscientes actitudes de lo indebidamente incorrecto en el/los tratos y las relaciones con los demás.
¡nos vemos en Roma!
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Máriam Mudarra
autor
Contacto


