El rosario. Una forma de orar.
06.10.07 @ 10:06:03. Archivado en En qué creemos

Mes de octubre, mes del rosario.
Da la sensación que actualmente y en muchos sectores cristianos la oración del rosario se considera algo anticuado y desfasado: ¡repetir siempre lo mismo, dicen algunos!
Habría que ver cómo y con qué intención se reza para poder saber si el rosario se hace por obligación, por simple devoción, o si por el contrario se hacer por amor a la Virgen, nuestra Madre.
Llama la atención que cuando nos “aburrimos de todo”, andemos detrás de novedades, buscando nuevas formas de oración y asumiendo como propio todo aquello que nos llega de otras culturas, como por ejemplo la oriental, con todos sus “mantras”, y que en definitiva no dejan de ser también repetición de palabras o frases hechas de manera meditativa buscando el silencio y la pacificación de todo el ser de la persona, pero con la diferencia que con el “mantra” venido de la cultura oriental, -en sánscrito o pronunciado en la propia lengua-, nos buscamos a nosotros mismos, no al Dios cristiano, al Dios revelado por Jesús.
Para aquellos que les gusta lo "moderno", ¿no es acaso el rosario, una especie de “mantra”, una oración repetitiva que debería hacerse de igual forma que un mantra pero con sentido cristiano?
Con el rosario de hecho, meditamos los misterios de gozo, de dolor, de gloria de Jesús y María. Es una oración simple, humilde como María. Es una oración que podemos hacer con ella, la Madre de Dios. Con el Ave María la invitamos a que rece por nosotro/as. La Virgen siempre nos otorga lo que pedimos. Ella une su oración a la nuestra. Por lo tanto, ésta es más poderosa, porque María recibe lo que ella pide, Jesús nunca dice no a lo que su madre le pide.
Se me viene a la mente la imagen de esos rosarios de “beatas” que más que oración eran un “corre que te pillo”, algo que había que rezar para tranquilizar la conciencia cristiana y cumplir con la devoción. Esta imagen que todavía conservan muchos en su mente ha sido impedimento para que el rosario sea considerado una forma de oración válida que verdaderamente nos pone en contacto con una realidad que nos trasciende, nos saca de nosotra/os misma/os.
Desde lo más íntimo de nuestro “yo” de hija/os de Dios, la repetición del Ave María es un acto de amor donde le decimos a la Madre de Dios que nos acordamos de ella, que la amamos y que nos acogemos bajo su protección.
¡Haced la prueba! En un lugar solitario, con los ojos cerrados, con el corazón y la mente elevados a Dios, decid despacio: ¡Dios te salve María…! ¡muchas veces…! veréis cómo vuestro espíritu vuela alto, sintiendo en vuestras almas una paz y un gozo inenarrables. Pensad en Jesús mientras vuestros labios oran; en sus momentos de gloria, de gozo, de dolor, en sus mensajes y acciones que iluminan nuestra historia y dan sentido a nuestra vida.
Que María, la Virgen de la entrega total, nos ayude a saber vivir como cristiana/os comprometida/os, con una espiritualidad profunda y llena de sentido, que plenifique todo nuestro ser.
Comentarios:
Con él, además de todo lo que tú has dicho, con mucho acierto, del rosario, además nos sentimos unidos a nuestros hermanos de todo el mundo. Pensamos mucho en nosotros y muy poco en otras personas de otros continentes, y sería muy bueno tenerlas presentes en nuestras oraciones, y de este modo sentirnos también misioneros aunque no salgamos de nuestra tierra.
Me sorprende que no nombres los misterios luminosos que introdujo Juan Pablo II.
Un cordial saludo.
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Máriam Mudarra
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