¿Qué es "ser virgen"?
09.08.07 @ 15:44:11. Archivado en Felicidad

Estoy siguiendo todos los comentarios que se están haciendo a causa de Teresa Forcades; como ya se ha dicho de todo, poco queda ya por decir. Tan solo un pequeño comentario: A las monjas que se atreven a hablar en público se las tacha de "atrevidas" o de "ingenuas", ¿por qué? Eso de ser las "monjitas" encerradas que no conocen de qué va la vida, ya pasó a la historia. Hoy en día, las monjas estudiamos, nos formamos y nos enteramos de lo que pasa a nuestro alrededor, pero ¡ojo! si tenemos el atrevimiento de opinar, ¡cuidado! que analizarán letra por letra todo lo dicho, y sacarán las consecuencias que más morbo susciten.
Ser sinceras en la vida tiene su riesgo, y para muestra lo que pasado en torno a la hermana Teresa; es verdad, a veces nos pasamos de ingenuas, porque no pensamos que nos vamos a encontrar con tan malas intenciones por parte de "algunos" de querer tergiversar nuestras opiniones.
¡En fin, Señor! Tú que conoces nuestro interior, eres el único que nos puedes juzgar rectamente, a Tí nos acogemos y en Tí confiamos.
Se ha hablado mucho de sexualidad, de celibato, de... pero no se ha tocado el tema de la virginidad que es lo que identifica mejor nuestra consagración religiosa.
Para ampliar la información transcribo el siguiente artículo de Severino Mª Alonso CMF. Creo que puede ayudar a quien ande un poco despistado en estos temas.
“Nos hemos preocupado mucho, quizás demasiado únicamente por nuestro celibato, -estado de vida-, por nuestra castidad –cualidad de vida necesaria a todo ser humano-. Hemos permanecido célibes. El desafío de amar radicalmente, con la máxima densidad humana, a causa de Cristo resucitado que vive en nosotros su misión salvadora, va más allá… Este desafío es una tensión constante hacia una virginidad cada vez mejor integrada. Se permanece célibe; pero se va uno haciendo virgen… Cuando hablamos de virginidad en el celibato consagrado no pensamos en la integridad sexual, física, biológica, en el hecho de no haber ejercido nunca voluntariamente, las funciones genitales; tampoco pensamos en la comprobación de la integridad del himen; ni tampoco en el caso de no haberse casado. La virginidad hace referencia a un ser plenamente unificado, cuyas energías todas están focalizadas en Dios, Padre, Hijo y Espíritu. La virginidad es una actitud de estar plenamente integrado, que centra todas las fuerzas profundas de una persona en orden a responder a la empresa del amor.
La virginidad consagrada a imitación y en seguimiento de Cristo-virgen, no puede ser primariamente una renuncia o una forma de ascética, de austeridad, ni siquiera “celibato” o “castidad”, sino un don de Dios, una gracia, una vocación al amor sin límites, sin mediaciones y sin polarizaciones de ninguna clase. Es fraternidad universal, divina y humana, donación íntegra y sin reservas de uno mismo a Dios y a los hombres todos: en amor y por amor. Es también e indudablemente una renuncia, un sacrificio; pero nunca una “frustración”, o un deterioro de la personalidad humana, si se vive como la vivió Jesús. La virginidad es amor, con las características esenciales de la totalidad, de la universalidad y de la inmediatez. No puede, en manera alguna, reducirse a la integridad física, a la simple castidad –virtud reguladora del apetito genésico- o a la renuncia al matrimonio y al ejercicio explícito de la sexualidad. Estas dimensiones quedan incluidas, pero ni constituyen ni definen propiamente la virginidad en sentido teológico.
La virginidad, en este sentido, comienza siendo una fuerte experiencia del amor de Dios. De un amor gratuito, personal y absorbente que embarga por completo a la persona y deja en ella un sello imborrable. Es una experiencia que se convierte en apremiante invitación, es urgencia interior a responder también a un amor personal, gratuito y absorbente. El don de Dios capacita para la respuesta, y desde dentro, actúa como delicado y persistente estímulo a entregarse sin reservas, afirmando esa entrega con la renuncia a los valores más positivos de la vida humana. La persona que ha sentido esta apremiante llamada, tiene una clara y aguda percepción de la infinita trascendencia de Dios y del valor absoluto y definitivo del Reino. Y en consecuencia, relativiza todo lo demás. Su vida de virginidad es un gesto significativo, una verdadera “profecía en acción”, que anuncia y testifica un modo nuevo de amar y el estado último del hombre cuando llegue la consumación de los tiempos.
El fundamento último y la definitiva justificación de la vida en virginidad –y no identifico ahora virginidad con castidad o continencia- es Jesucristo. La virginidad por el Reino de los Cielos o por el Evangelio es virginidad por Cristo. Es una relación personal con El.
El amor virginal es plenamente humano porque es el hombre –y el hombre entero espíritu encarnado- el que ama desde su propia riqueza afectiva, desde su estructura psicológica, desde su personal sensibilidad. Y plenamente divino porque el hombre ama también –en un mismo acto de amor- desde la nueva fuerza que el Espíritu crea en él con el don de la virginidad; ama con el mismo amor de Cristo.
La virginidad presta al amor humano –en sus diversas formas- sobre todo al amor conyugal, un múltiple servicio que podría tal vez describirse de manera esquemática en estos términos:
*La virginidad como “superación” del amor humano sexualizado
*La virginidad como amor no posesivo
*La virginidad como iluminación del amor humano
*La virginidad como signo y como denuncia de la falta de amor que es contraria al Reino.
Quien vive con toda honradez una consagración virginal y es plenamente consciente del don y de la tarea que implica la virginidad, se sabe enriquecido extraordinariamente y con una asombrosa capacidad para amar y en consecuencia, para acoger un amor personal sin riesgo alguno de “profanarlo” con el egoísmo.
Severino Mª Alonso, CMF.
Era frecuente ver al párroco charlando animadamente con una hermosa mujer de mala reputación, y además en público, para escándalo de sus feligreses.
De manera que le llamó el obispo para echarle un rapapolvo. Y una vez que el obispo le hubo reprendido, el sacerdote le dijo: "Mire usted, monseñor, yo siempre he pensado que es mejor charlar con una mujer guapa y con el pensamiento puesto en Dios que orar a Dios y con el pensamiento puesto en una mujer guapa".
Cuando el monje va a la taberna,
la taberna se convierte en su celda,
cuando el borracho va a a la celda,
la celda se convierte en su taberna.
Anthony de Mello
Comentarios:
Quien ya conoce a Dios, quien ama mucho, puede tener en su alma una morada para Dios en Espíritu, y otra morada para la persona a quien ama, en sentimiento: se aumentan las dos.
Que esté desprestigiado el sexo, bueno, eso es herencia de un pasado donde se ha demonizado el sexo. Y también de una promiscuidad sin sentimiento que ha propagado la cultura del consumismo.
En Psicología se ha descubierto que los circuitos neuronales necesitan estar vivos, es decir, activados. Lo contrario, la represión por el servicio, no ayuda.
Lo importante es Él.
Jesucristo dijo: mi reino no es comida ni bebida, sino Espíritu.
Y refiriendose al sexo, dice :
"alimentos" que Dios creó para que con acción de gracias participemos de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.
Todo lo que Dios creó es bueno, y nada ha de desecharse, si se toma con acción de gracias. 1 Ti. 4:3-4
No creo que sea razonable, ni desde el punto de vista de la Psicología actual
, ni tampoco de 1 Timoteo, que una persona que desea vivir en un convento tenga que 'convencerse' que la prohibición sea espiritual.
Y no vale decir que quien entra en un convento lo hace sin ser obligado a ello, pues quizás sí guste de la vida de comunidad, pero ¿la prohibición hace m...
Donde dice:
"sino por que lo divino es de intersección vacía con lo feminista",
debe decir:
"sino porque lo divino es de intersección vacía con lo feminista".
Gracias por colgar esta artículo lleno de verdad sobre la virginidad como entrega,con sexo o sin él. Me ha encantado leerlo. Que Dios la bendiga, y no deje usted de rezar por los que la leemos...
:-)
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Claro que sí. Desde siempre, y quizá hoy más que nunca, las personas de vida consagrada han sido las joyas de la corona de la Iglesia, las vanguardias en el testimonio y presentación públicos del Evangelio. Yo defiendo enérgicamente el derecho (y la obligación, en el actual mundo globalizado de la información) a la expresión pública de ese testimonio, por las personas vitalmente consagradas. Un testimonio y manifestación de lo divino en un mundo que pretende reducir a silencio lo que estorba o recuerde la constitutiva indigencia ontológica humana, cuando pretende ser el centro de sí misma, prescindiendo de Dios.
Gracias por su comprensión en el error."
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Cité el insulto de ese individuo para que se supiera la razón de mi contestación. Acepto su rectificación y le pido disculpas por mi anterior respuesta. Gracias.
Como inserta el comentario del Sr. Olivera me parecía que ustsu perdon.ed tambien hacia el mismo comentario.
El suyo si que me parece MUY BIEN.
Gracias por su comprensión en el error.
Un abrazo
Si estan en desacuerdo, escriban su punto de vista pero no ofendan.
Libertad no libertinzaje "señores". Pido un respeto para todos.
Hna. siga mostrando sus opiniones, que nada ni nadie la obliguen a renunciar a sus creencias y a mostrar su punto de vista.
Un abrazo de cristiana.
"Sentada en una butaca de una austeridad rectilínea, se extiende en detalles de una precisión milimétrica porque cree que "resumir es peligroso".
Y luego ¡zas! se lanza a la captura del titular.Precisamente aprovechando el resumen. Burda maniobra de lo más vil y barriobajero.
Un saludo y muchas gracias.
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Máriam Mudarra
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