Angela Mª de la Concepción ( 3 )
04.08.07 @ 18:23:16. Archivado en Orantes de todos los tiempos

ORANDO LO TENEMOS TODO
Presencia y ausencia de Dios en la oración
Siguiendo con las enseñanzas de esta gran mujer presento ahora otra faceta de su vida. Dios es presencia y ausencia en la oración. Todos los orantes experimentan a lo largo de su vida de oración momentos de cercanía, donde todo es fácil y ameno, y momentos de angustia y lejanía; es como si Dios dejara de existir, sólo la fe se mantiene viva y es la que sostiene nuestra perseverancia en la oración.
Angela María entiende la oración, al modo teresiano, como «amistad y trato con Dios». De esta comunicación amistosa se derivan grandes bienes para el alma, porque la oración «es el arcaduz por donde se nos comunican todas las gracias de la fuente de la divina bondad y amor; ella es la que nos viste de armas para la santa pelea y las que nos da y ponemos nosotros en la mano de Dios para que nos defienda; ella es la que engendra en nosotros una viva y verdadera fe ... ; ella es el vaso por quien la divina misericordia llena de riquezas de sus tesoros al alma».
Como se ve, a través de la oración Dios comunica sus dones al alma, la reviste de fortaleza en su combate contra el pecado, y alimenta la vida teologal. Por eso, «en la santa oración está encerrada toda la felicidad que en esta vida miserable se puede participar del Señor». «Orando lo tenemos todo, y sin oración todo nos falta». En realidad, es la vida de Dios en el alma que «sin ella irá poco a poco muriendo en la vida perfecta». Cuando Angela María habla de la felicidad que recibe el
alma en la oración no hace otra cosa que reflejar su propia experiencia. En la Autobiografía son innumerables los pasajes en que refiere este gozo de Dios comunicado en la oración que alcanza incluso al cuerpo. Este gozo espiritual que se trasvasa al cuerpo no se desvanece ni siquiera en lo más penoso de su enfermedad: «mas este padecer era gozar». Y la razón que da sobrepasa cualquier intento de racionalización: «en estos estados de unión toca el alma algunos gustos del cielo».
NO BUSQUES LOS CONSUELOS DE DIOS
Lo cual no quiere decir que siempre en la oración la presencia de Dios se experimente en forma de gozo sensible. Aunque resulte extraño en una mujer que recibió tantas y tan continuas comunicaciones divinas, que gozó de numerosas visiones imaginarias e intelectuales, que sufría cada vez que se sentía arrebatada en público por la fuerza de la gracia, esta misma mujer aconseja desconfianza ante los gozos y visiones sensibles. Ella prefiere que caminemos fundados en virtud sólida, ya que sin ella «ni mis carísimas quieren, ni yo las deseo éxtasis, ni arrobos. Contentémonos con amar mucho a Dios, vivir sólo para Dios, muertas al mundo». «Todas estas visiones son muy santas y buenas, aunque de nuestra parte ni las debamos desear ni pedir, antes huirlas, y dejándonos en manos de la divina voluntad, pedir que nos lleve por el camino real y más usado, librándonos de peligros».
No está, pues, la sustancia de la oración en las comunicaciones sensibles, pero si llegan, «lo que tocará al alma en tales casos... será recibirlas con humildad, mostrarse agradecida y fiel al dador», siguiendo puntualmente las orientaciones o el discernimiento que de ellas haga el confesor. En todo caso, Angela María cree que la causa del poco aprovechamiento de muchas almas en la oración está en buscar en ella una segura fuente de gozos sensibles, y así «nunca acaban de llegar a aquel amor esforzado, puro y libre». Aun en las más altas comunicaciones, Dios permanece Dios, absolutamente trascendente e inaccesible a la inteligencia humana. Se deja sentir y percibir por la voluntad, es decir, por el amor; para el entendimiento continúa envuelto «en aquellas altas tinieblas, que siéndolo para nosotros, son resplandores inaccesibles». El conocimiento del Dios cercano en su comunicación al alma, siempre es conocimiento en la fe, cuya más pura expresión es confesar que Dios no puede ser conocido. La luz que recibe el alma en la oración sirve «sólo para conocer... que lo inaccesible del Ser Soberano no puede ser conocido». A esta conclusión se llega por la fe que en su «obscuridad alumbra más que todas las luces del mundo y del espíritu natural».
FE Y AMOR
En este camino de tiniebla resplandeciente que es la fe, el alma tropezará inevitablemente con obstáculos y dificultades interiores y exteriores. Son los trabajos de la oración: «Hácese muy particular mención ... de la sequedad que se experimenta en la oración y del desamparo que en ella permite S.M., y del tedio, que es lo que más martiriza, y más efectos causa, y más impide». «El tedio es un aborrecimiento al orar y una tristeza de las cosas que tocan al servicio de Dios y bien del alma, que obscurece el entendimiento en la meditación y desata la imaginación para cosas del mundo, endurece la voluntad e inhabilita al alma para lo bueno y la deja pronta para lo malo».
En estos tres conceptos resume los trabajos de la oración: sequedad, desamparo y tedio, que ella misma, a pesar de su elevada espiritualidad, experimentó hasta el final de sus días. En el último capítulo de su Autobiografía confiesa: «Lo que no puedo dejar de decir es la grande contradicción y suma repugnancia que padecí muchos días contra los actos de Comunidad y especialmente en las horas de oración; sólo el acercárseme el tiempo me parecía angustias de muerte... y así me venían deseos de que se acabase todo, y cuando se iban acabando las horas, comenzaba a respirar, pareciéndome (como así era) que ya se iba acabando aquel tormento».
PURIFICACION EN RAIZ
El sentido y finalidad de estos trabajos que permite el Señor es purificar al alma de todo apego y de todo interés, para conducida al amor puro y desnudo y a poner toda su confianza en solo Dios: «es muy noble servir el que sirve a su Señor de balde, sin más esperanza de paga en esta vida, que servir por amar». Pero esta doctrina no hace más que reflejar su propia conducta: miraba «en todo el mayor agrado de S.M., sin que a mi parecer me mueva a ello el temor del castigo ni el interés de la gloria que se sigue por premio de la felicidad». Con esta disposición hay que encajar la aparente ausencia de Dios en la oración: «La Divina Providencia dispuso que venga la noche y obscuridad del alma, para que crezca en deseos de que la amanezca el día, y con eso la bañe ocultamente el rocío de la divina gracia, para purificarla más en el amor». Dios no abandona al alma aun cuando a ésta le parezca que está dejada de su mano. En el mayor abandono de Dios puede reconocerse su más cercana presencia: ésta es la certeza que brota del grito angustioso de Cristo en la cruz recogido por el Padre en la mañana de resurrección.
Resumiendo lo dicho: por la oración nos llegan todos los bienes de Dios, porque él mismo se nos comunica personalmente. A veces notamos su presencia de manera sensible y otras a modo de ausencia y abandono. Pero el creyente, en uno y otro caso, sabe que el encuentro con el Dios vivo y escondido acontece normalmente en la oración (tiempo perdido para Dios solo). Por eso, nunca se debe dejar por inútil y desabrida que nos resulte. La perseverancia en la oración «alcanza la victoria, y si es con humidad, vence al invencible, que es Dios».
Comentarios:
La soledad queda conjurada, y 'la presencia' hace que el alma sea llena, ahora, a su deseo, ya no 'espera', sino que se ha hecho espontaneidad (de espon=voluntad), y cuando quiere... tiene.
Hay que salir del concepto de 'religión
y entrar en el Espíritu:ésta 'presencia
es la que puede saciar a tantos seres que andan con la soledad clavada en sí.
Pero la psicología dice que si albergamos una actitud de 'aprobación exterior', o de 'sacrificio' o de 'cumplir' ya no podremos entrar en el sentimiento (son contrarios). El alma ha de volar libre, como el pneuma.
En Religión todo es tópico y rutina, en el alma sólo hay una cosa que produce la vida: el que el corazón de sentimiento. Tanto con Él, como con la persona amada.
2. En cuanto a sentirlo a Él, esto debemos conocer: que antes, los grandes de la fe, 'esperaban' a que Él les diera alguna vez aquello que pocos han sentido, 'la presencia', pero ahora, es posible hacer lo siguiente.
Ya el alma LIBRE de todo pensamiento de culpabilidad, o de temor o de ansiedad (Cristo ya ha pagado para siempre)... se eleva en su ser y reúne en sí todo el sentimiento de que es capaz: tan fuerte como la primera vez que de niño se sintió a la madre, de joven se miró con ojos de amor, de adulto se miró al mejor amigo, de esposo se miró a la esposa... y se vierte como en un cuenco de perfume de gran precio a ..Él, es como rios de aguas que el alma le da, en ese momento, andando por un paseo, o al atardecer tras el trabajo... recibirá Dios esta brisa, que ya se ha hecho espiritual porque ...
Así, dice el maestro de amores, los últimos serán más que los primeros...
Comparto lo siguiente con aquellos que gustan de su relación con el Señor.
1. la oración no ha de ser larga, ni tampoco un 'sacrificio', y nunca una rutina, pues si pensamos que debemos ganarnos el cielo sufriendo, erramos, pues ya Cristo ha derramado su Sangre y nos ha REDIMIDO definitivamente, lo que Dios quiere es que gocemos y vayamos a más.
De rodillas se le pide al Señor las cosas que vienen a la memoria, se le dan gracias por otras recibidas, se le recuerda las personas queridas o necesitadas y distantes, se intercede, bien, esto NO suele traer 'la presencia' de Dios al alma, pero ese dia en que se ha orado a Dios... él hace también cosas que sin ello no ocurrirían. La oración es necesaria, y útil, tanto, como que en una casa grande tiene la esposa que CO...
Subrayo: "pero el creyente sabe que el encuentro con el Dios vivo y escondido acontece normalmente en la oración."
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Máriam Mudarra
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