Angela Mª de la Concepción ( I )
28.07.07 @ 17:17:54. Archivado en Orantes de todos los tiempos

¿Tiene sentido en el siglo XXI hablar de una mujer que vivió en la segunda mitad del siglo XVII?
Yo creo que sí, por eso la que querido traer a este rincón de Internet, con la intención de recordarla y acercarla a las personas de hoy que les interese vivir una espiritualidad profunda por el mensaje que transmite y que es para todos los tiempos.
La mística no pasa de moda, y tenemos grandes escritores de la época del Siglo de Oro español, y precisamente Angela María vivió en la última etapa del Siglo de Oro. Este siglo desde el punto de vista de la espiritualidad, sobresale por un florecimiento sin precedentes ni continuación de la mística. Esta altísima forma de espiritualidad se caracteriza entre otras cosas por un deseo incontenible de la unión con Dios a través de la negación de todo lo que no es Dios, comenzando por la negación de sí mismo. Y es que no puede haber “mística” sin “ascética”. El alma no es capaz de remontarse a las alturas de Dios si antes no se despoja de lo que no es Dios, en particular del lastre del propio egoísmo. Angela Mª no hace excepción a esta regla. Su extraordinaria experiencia de Dios está fundada y sostenida por un continuo esfuerzo de negación y vencimiento de sí misma como expresión de su total entrega al Señor. En este combate se demuestra la autenticidad del amor de Dios, pues según ella cuenta en su vida que oyó en su interior que le decía el Señor: “nada deja por mi amor, quien no se deja a sí mismo.
EXPERIENCIA PERSONAL DE DIOS
En estas breves líneas sólo unos rasgos o puntos más destacados de su doctrina sobre la oración como lugar y momento privilegiado de la experiencia de Dios. Ciertamente, ella da doctrina, pero no teoría. Quiero decir, que lo que Angela María escribió para guía y ayuda de sus hijas (fundó el Monasterio de Monjas Trinitarias Recoletas de El Toboso), se corresponde puntualmente con su propia experiencia de cada día. Es doctrina previamente filtrada y aquilatada por la práctica, es el reflejo ordenado y razonado de su experiencia de Dios. Por eso, la doctrina sobre la oración, contenida principalmente en su libro: “Riego espiritual”, no puede entenderse correctamente al margen de su propia experiencia mística recogida en su Autobiografía. En esta última, cuenta ella cómo surgió la idea de escribir aquel tratado. Fue en el verano de 1685, cinco años antes de su muerte. «El miércoles o jueves pasado, acabando de comulgar y dando gracias, me hallé luego recogida como suele sucederme de ordinario, y me sentí decir dentro de mí con mucha dulzura y eficacia: 'Escribe tratado aparte de la oración para tus hijas'. Bien me parecía hallarme luego con impulsos de hacerlo, fiada sólo en que Dios me daría palabras para ello». Y no le falló el mismo que le había inspirado la idea de escribirlo: «Desde que comencé a escribir, he experimentado particular asistencia de Su Majestad., y con un recogimiento en ella muy grande y tanta luz y abundancia de palabras junto con la agilidad de la pluma, que no puedo dudar de que es Dios el que asiste».
Así escriben los santos: más que sobre Dios, en Dios y desde Dios. Por eso sus palabras no suenan huecas y vacías, porque han rozado la verdad en su misma fuente.
Al final del célebre discurso sobre la necesidad de 'apostar' por la existencia de Dios, escribe Pascal: «Si este discurso os agrada y os parece sólido, sabed que lo hace un hombre que se prosternó de rodillas antes y después de él».
Los discursos teológicos tal vez sean más técnicos y eruditos, pero me temo que algo menos religiosos. Se habla más de memoria y con sutiles razonamientos académicos, que desde la hondura de la experiencia de Dios. Quizá por esta deficiencia religiosa cueste trabajo conectar con la doctrina de Angela María sobre la oración, pero aún así, la presento como modelo orante para aquellas/o que les pueda ser de utilidad.
Para no extenderme demasiado, en varios post expondré resumidamente los principales puntos de su espiritualidad. Hoy tan solo la presento.
Comentarios:
Saludos.
Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 28.07.07 @ 16:36
La oración, usada como insulto. Es sobrecogedora la capacidad de perversión de algunas malas personas
Al leer su escrito he pensado en otro santo especial: S.Francisco Javier.
Un activo y al mismo tiempo confiado totalmente en la voluntad de Dios.
Esa es la pasta de los santos. ¡Quiera Dios que tengamos una pequeña parte de ella!.
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