Pura Letra

EL PISCO EN TRAJE DE CENICIENTA

07.10.09 | 15:16. Archivado en Pisco

Escribe Manuel Cadenas Mujica

A propósito del reciente XIII Concurso y IX Festival Nacional del Pisco 2009, diré como mi abuela que “muy poca ropa para semejante monumento”. Se responderá que así se luce mejor la belleza, pero en el caso del pisco se puede replicar con toda justicia que ya es hora de quitarle el traje ceniciento para arroparlo a la altura de sus atributos.

Alguien, poniéndole voz al pensamiento de más de un asistente al máximo evento pisquero del año, soltó la inevitable comparación con el reciente Mistura y su formidable éxito. “Si tan sólo viniera el diez por ciento de la gente”, se calcula que en el mejor momento del concurso y festival del pisco, el sábado 3 de octubre por la noche, la asistencia arañó apenas el millar, frente a los ciento cincuenta mil cristianos que –según las recatadas cifras oficiales– acudieron al Parque de Lima para rendir culto a nuestra gastronomía

¿No se trata acaso de la bebida de bandera de todos los peruanos? ¿No se nos hincha el pecho y se afila la lengua para contestar la insolencia de cualquiera que ose tomar “prestado” el nombre? ¿No se elogia con encendido fervor el pisco sour y se le dota de un día nacional? ¿No se le ubica junto a la culinaria peruana como baluarte de nuestras costumbres ancestrales y nuestra identidad? Pero a la hora de los loros, hasta el momento, eso no se refleja en masivas convocatorias. Y soles son amores.

Pero no se responsabilice al respetable por este desplante. Valgan verdades, si el traje no se luce es porque el sastre no lo termina. Y este año, peor aún, por discusiones bizantinas, Conapisco decidió la realización a última hora, y recién dos semanas antes del evento Indecopi reunió las muestras de los piscos 2009, se organizaron las catas y los stands del festival. A esas alturas, por supuesto, ya no había chance para el Jockey Plaza –como ediciones anteriores–, sino sólo para el Vértice del Museo de la Nación, mucho más pequeño, con pocas plazas de estacionamientos y menor rotación de público.

Reducida en su expresión, la cita cumbre del pisco se deslució este año. Más aún si, fuera de la inusitada cobertura de algunos canales de televisión vía microondas, la comunicación del evento se dejó librada a unos pocos anuncios en algún diario de circulación nacional. Los periodistas que quisieron cubrir alguna información se topaban con que nadie había destinado a atenderlos.

Considérese que, en contraparte, y salvando las distancias, Mistura supo atraer poderosamente la atención no sólo de la prensa nacional, sino sobre todo de los medios de comunicación más importantes del mundo. ¿Fue obra únicamente del poder de convocatoria de Gastón Acurio o del espontáneo interés de la prensa? No, aquello sólo fue posible por un permanente, inteligente y bien asesorado trabajo de comunicación de parte de los organizadores, que no empezó dos semanas antes, sino meses atrás, incluso antes de la primera versión del evento, el 2008… y nuestro espirituoso lleva ya trece años en este recato, pero no se comprende la importancia de comunicar eficazmente.

Pena por nuestro pisco, maravilla del paladar, regalo de la naturaleza, la tradición y la pasión, todavía vistiendo el traje de la modestia. Sin embargo, una fuerza poderosa lo libra año a año de deslizarse otra vez por los vericuetos del anonimato: el brazo y sabiduría de sus productores, pisqueros convencidos de que su bebida es de las más finas del planeta, única, incomparable, llena de secretos y verdades, celebrada por quien se acerca a la orilla de una copa con los labios inquietos.

Por ellos vale siempre la pena cualquier esfuerzo y se pasa por alto cualquier inconveniente. Por esos bravos hombres y mujeres de las cinco regiones pisqueras; por Rina Elías doblemente gran campeona nacional (2007 con su puro de mollar; este 2009 con su puro de quebranta); por Juanita Martínez, la Dama del Pisco, y su espectacular mosto verde de torontel premiado con medalla de oro, sus macerados, sus otros piscos; por el dedicadísimo Alberto di Laura y sus cuatro medallas bien puestas; por las dos medallas de oro para los piscos de Luz Bohórquez, leyenda viva; por las otras dos de plata para el perseverante majeño César Uyén y su Cepas del Loro. Vale la pena por todos esos esfuerzos cuasi heroicos, porque como razonábamos con varios productores entre pisco y nazca, la mayoría debe dedicarse paralelamente a otros menesteres y empresas bastante más rentables para poder sostener esta actividad espirituosa, que aún no encuentra el punto de equilibrio financiero.

Lo sabe de sobra también Roberto Samamé, desgañitándose sobre el escenario con su verso pisquero en flor tratando de encender los ánimos de la raleada audiencia que, para colmo de males –corona de espinas sobre la orfandad de comunicación que dé dimensiones al certamen–, debe padecer la terquedad ministerial de anunciar los premios en cada categoría cantando la razón social de la bodega, ilustre desconocida para la mayoría, en lugar de gritar a todos los vientos el nombre de cada pisco ganador, que eso sí provocaría entusiasmo y alentaría el espíritu celebratorio.

Ojalá tuviese su Mistura y su Gastón el pisco, quien unifique lo disperso pero con la suficiente generosidad del que no jala agua para su molino, que no busca únicamente el lucimiento personal, sino la máxima difusión de la categoría, convencido de que en bloque probablemente no se venderá mucho más en el corto plazo, pero se afianzarán posiciones para cosechar en el mediano y el largo plazo a manos llenas. Larga vida al pisco y que se le reubique de una vez por todas en el sitial que le corresponde, en traje apropiado para su deslumbrante cuerpo, por ser uno de los destilados de uva más finos que el hombre haya producido sobre la tierra.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Miércoles, 13 de diciembre

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Hemeroteca

    Diciembre 2017
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
        123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031