SALTA: LAS ALTURAS DEL VINO
06.10.09 @ 00:39:24. Archivado en Vinos
Un viaje espléndido a una de las tierras vitivinícolas emergentes de la Argentina, donde es posible tocar el cielo.
ESCRIBE MANUEL CADENAS MUJICA
Cuando se piensa en vinos argentinos, la costumbre ha remitido siempre a Mendoza, una de las ocho capitales mundiales de la vitivinicultura. Pero los sabios del vino no se dejan llevar siempre por esa ley de gravedad y suelen ampliar sus horizontes más allá de lo que el resto de los mortales supone que es prudente. Dos mil metros de altura sobre el nivel del mar, por ejemplo, un valle rodeado por cordones montañosos trasandinos para mejores señas, allí donde los mostos no gozaban de tanta fama o fortuna como hoy, pese a existir viñedos y bodegas desde siempre. Su nombre, Salta; su corazón, Cafayate; su uva emblemática, la Torrontés.
Tuvo que ser Michel Rolland quien pusiera sobre el tapete mundial el nombre de Salta. “Si el paisaje es tan bello como éste, el vino será maravilloso, no me hace falta leer nada”, le dijo al visionario bodeguero salteño Arnaldo Etchart, trepado a lo más alto de sus viñedos, divisando el futuro sobre el manto verde de un valle increíble. Era 1988 y empezaba una fructífera colaboración que dio a luz el celebrado Yacochuya, con uvas Malbec y Cabernet Sauvignon de la finca San Pedro de Yacochuya, producciones limitadas que abrieron los ojos de Robert Parker de par en par.
Manuel Cadenas Mujica
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