LA BIÓGRAFA CONSENTIDA DE FIDEL
15.07.08 @ 06:38:10. Archivado en Crónicas periodísticas
La brasileña Claudia Furiati,
autora del éxito de librería “Fidel, héroe o dictador”, tuvo acceso a documentos, testimonios e información nunca antes conocidos sobre el líder cubano y que lo revelan en facetas insospechadas, justo cuando se conoce en el mundo su alejamiento de la máxima instancia del poder en Cuba. Sin embargo, aunque cuenta con la simpatía de Castro, no se trata de una biografía ni autorizada ni oficial. Él acuñó una nueva categoría…
Escribe Manuel Cadenas Mujica (*)
Aunque las dos sean igualmente atractivas cuando se trata de un personaje controversial, hay claras diferencias entre una biografía autorizada y una que no lo es. La primera, gracias a la cercanía con el personaje, suele aportar aspectos desconocidos de su personalidad, principalmente aquellos que lo muestran en una faceta más amable. En demérito a ese aporte aparece la censura de los aspectos negativos y el tono condescendiente y a la vez apologético que puede tomar el texto, lo que en buena cuenta significará un aburrimiento monumental.
La biografía no autorizada, en cambio, posee la virtud de no tener ataduras a una imagen, mostrando descarnadamente virtudes y vicios. No obstante, aunque el morbo público la convierta en best seller asegurado, juega en contra suya su propia naturaleza, pues lleva el veneno en la lengua. Cuando la balanza se inclina hacia los detalles sórdidos o el ensañamiento maldiciente, tal biografía pierde su encanto más importante: ser un testimonio veraz y duradero.
¿Cómo será entonces una biografía “consentida” de Fidel Castro? Ni autorizada ni no autorizada: “consentida” ha sido el término que el propio ex mandatario cubano aportó cuando supo que la periodista, historiadora y escritora brasileña andaba otra vez tras sus pasos para biografiarlo en vida.
“Yo había escrito un libro sobre los atentados contra Fidel y los grupos que los llevaron a cabo. Eso me llevo a querer hacer la biografía, tomando en cuenta que estábamos entrando en la última etapa de su trayectoria como dirigente político. Pensé que era el momento de hacer un libro más amplio sobre la importancia de su obra. Él no quería hacer esa biografía, el no quería oficializar la historia de su vida”.
- ¿No es una versión oficial, entonces?
No, el libro no es oficial, porque el libro es un conjunto de voces y visiones y mi visión como autora, producto de conversaciones muy largas y documentos que son parte del archivo personal de Fidel y del consejo de estado. Me entrevisté con personas que participaron en su vida de una manera directa en etapas muy importantes, en especial la infancia. Y también puse mi visión sobre él. Porque la historia de su vida se confunde con la historia de Cuba y de la revolución.
- Tampoco es una historia autorizada.
Cuando le pregunté por intermedio de una persona que ya falleció –su gran compañero, su gran amigo desde el inicio de la lucha, cuando empezaban a crear el movimiento, su interlocutor– para saber si era una biografía autorizada o no, supe que a Fidel no le gusta el concepto de una biografía autorizada, porque daría la impresión de una historia oficial y eso no era bueno para el libro. A mí tampoco como autora me gustaba esa idea. No era bueno para nadie. Tenía que hacerse lo más libre posible y yo tenía el camino abierto para hacerlo.
- ¡Quién lo diría! Uno se imagina que Fidel querría más bien algo muy oficial.
A él le gustó mucho lo de una biografía “consentida” porque autorizar una biografía era como autorizar el culto a su personalidad. Y el culto a la personalidad es una de las cosas que no le gustan, por ejemplo, en la historia de la Unión Soviética, considera que fue uno de sus problemas más grandes. Biografía “consentida” es una palabra que se me quedó. Y que conste que él la dijo en algún momento.
- Aunque no sea una biografía autorizada sino “consentida”, has tenido un privilegio que habría querido algún otro biógrafo de Fidel.
Es que aparte de periodista soy historiadora. Tengo una visión más rigurosa de lo que es la investigación. ¿Hay muchas biografías de Fidel? Creo que no. Hay visiones, interpretaciones de algunas etapas de su vida, pero biografía, un texto que hable de Fidel desde su infancia hasta los últimos años del siglo veinte, eso no existe. Hay entrevistas biográficas, muy importantes, pero no son biografías. La biografía es un texto producido a partir de una investigación rigurosa. Hay muchos libros sobre Fidel, sobre su figura, sobre lo que significó, a favor o en contra. En general son textos que tienen un contenido ideológico. Yo busqué hacer algo que no estuviera cercano a mi respeto por Cuba y por Fidel, ni fuera tampoco alguna crítica que por mi formación ideológica pudiera tener hacia él o la revolución. Y me ha salido un texto con sabor a aventura.
- ¿Qué crees que Fidel vio en ti para permitir esta biografía “consentida”?
Te decía que había escrito un primer libro basado en investigaciones del servicio secreto cubano que reúne todos los atentados contra Fidel y concluye que hay una correspondencia entre esos atentados y el asesinato de Kennedy. Eso al final me acercó mucho a Fidel, porque al final del libro llegó a autorizar una información y esto creó una relación con él de mucha confianza. Y no sólo con él, sino también con personas de su entorno directo en el gobierno, además de figuras de la cultura cubana, porque antes había trabajado en un festival de cine, había escrito cosas sobre Cuba. Incluso con una señora que falleció hace poco, la esposa de Raúl Castro, yo tenía una relación muy cercana. Todo eso me facilitó que hiciera el libro. Si me preguntas por qué él me “consintió” en este libro, no sé si hay un solo factor. Creo que básicamente fue cuestión de confianza.
- Hacer una biografía de un personaje de tal magnetismo es un desafío para el rigor histórico y el rigor periodístico. Son inevitables las simpatías. ¿Cuál ha sido tu actitud?
Cualquier historiador o periodista que elija un tema para un libro y le dedique años de su vida y su profesión, estudiando y escribiendo sobre un personaje, no puede ser indiferente. Yo tenía mucha curiosidad por el misterio que había detrás de esa figura pública que es Fidel Castro. Quería saber y descubrir todo lo que no estaba dicho sobre él, lo no visible. Pero al mismo tiempo sabía que no me podía dejar llevar por el encanto, todo el tiempo me he mantenido vigilante con eso, mucha preocupación en no mezclar la emoción con el rigor necesario para escribir un libro. Y yo pretendía realizar, además, una pieza histórica importante para América, para el Tercer Mundo, para la historia contemporánea. Me he mantenido vigilante para no dejarme oscurecer.
- Ideológicamente, ¿eres cercana a Fidel? ¿Cuál es tu horizonte al respecto?
No soy militante de ningún partido, como historiadora tengo una formación marxista, en la universidad mis profesores me hicieron marxista. Simpatizo mucho con el socialismo, pero no soy parte del partido socialista de Brasil ni nada por el estilo. Tengo amigos en la izquierda, tengo amigos en el gobierno actual de Brasil. Pero no soy una militante. Y cuando estoy estudiando pongo la ideología aparte. En el texto, la ideología viene del inconsciente, pero jamás me identifico ideológicamente con lo que estoy escribiendo.
- Me dices que como todo periodista e historiador, el misterio detrás del personaje era lo que más te atraía. ¿Qué descubriste, qué hay en tu libro que nos puede dejar sorprendidos sobre Fidel Castro?
Él no es un ser monolítico, creo que ése es el gran descubrimiento. En el mundo existe una visión algo esquemática de Fidel: un ser monolítico, comunista, marxista–leninista, un hombre militar que estuvo al lado de la Unión Soviética, el gran antagonista de EE UU, pero él es un hombre muy dulce, muy noble, sensible, muy dialéctico en su forma de pensar y de actuar. Escucha mucho, aprende mucho escuchando, aunque todo el mundo piense que él solo habla, que no escucha a nadie, que está en el silencio del poder. Él escucha a todo el mundo y lee mucho. Es un hombre muy atento a lo que está a su alrededor, muy generoso en ese sentido. Esa persona impulsiva de un lado y racional del otro, emoción y acción, matemático y a la vez amoroso y muy tierno, ese fue mi descubrimiento. Que hay un hombre sincero detrás de ese hombre esquemático y de uniforme. Hay una persona frágil como cualquier ser humano tras esa apariencia, esa intransigencia; un hombre de bienestar, que se emociona mucho y le gusta su relación con los seres humanos. Ése es mi descubrimiento acerca de Fidel.
- ¿Algunos pasajes de su vida que no se han conocido mucho?
Hay mucho de su infancia, de su juventud. De la infancia me acuerdo mucho un pasaje que da una visión muy grande su personalidad. Él estaba en la escuela internado en un colegio jesuita y había un inspector que por gusto perseguía a algunos alumnos menos disciplinados. Fidel era disciplinado en los estudios porque le gustaba estudiar, pero en otras cosas no le gustaba obedecer. El inspector perseguía a algunos muchachos y en especial a Fidel porque lo sentía muy fuera de las reglas y normas. Un día Fidel se puso muy bravo por esa persecución, se trepó al director y le puso los dientes en las manos, le arranco los callos o algo así, por el acosamiento y en defensa de un grupo de muchachos del internado.
- Casi premonitorio.
Esa impulsividad, no sólo por sí mismo sino también por los otros, reflejaba lo que era Fidel, su carácter fuerte y su capacidad de resolver las cosas de una forma absoluta. Eso lo almacenó por mucho tiempo en su memoria, en su emoción. Vio a su inspector como una persona injusta y por fin tomó la decisión de proteger a todos y le puso los dientes en la mano. Su padre era un gran hacendado, vivía en la zona rural de Santiago de Cuba mientras Fidel estaba en la capital. Le pidió que fuera a la ciudad para hablar con la dirección de la escuela, pero antes de que eso sucediera, fue expulsado y tuvo que volver a la casa. Su padre debió buscarle otra escuela. Hay otros episodios de su juventud, cuando participó en un grupo de acción en la universidad: estaba un poco confundido, no sabía a qué afiliarse y se unió a un bando que utilizaba armas para defenderse. En cierta ocasión, Fidel usó una pistola para ajusticiar a un elemento de otro bando que estaba conectado con el gobierno y que él creía mafioso. Muchos capítulos de su vida que fueron conformando esa personalidad de hombre subversivo, impulsivo, cómodo con la clandestinidad y que después se convirtió en aquel gran jefe guerrillero; pero a la vez su formación de hombre observador y estudioso, muy serio, muy vigoroso y gran estadista. Fidel tiene esas dos áreas que se unen: un gran guerrillero y a la vez un gran estadista. Y cuando fue estadista, no dejó de ser un guerrillero. En eso creció por ser un gran estadista, él logró compatibilizar ambas caras.
EL FIN DE UNA ERA
Una porción de esta biografía “consentida” de Fidel Castro sale de los archivos del estado cubano, a los cuáles Claudia Furiati tuvo acceso, y de algunas entrevistas. Pero muchos otros pasajes están basados más bien en los archivos personales de Celia Sánchez, gran compañera de Fidel Castro en la Sierra Maestra. Ella fue su jefe de gabinete y coleccionó un material trascendental.
“Celia Sánchez falleció en el 1981. Se puede decir que el 65% del libro está basado en ese archivo, que reunió hasta el momento de su muerte. Hay relatos que él mismo dejó escritos o simplemente contó y Celia reunió. Cuando fui a hablar con Fidel, sabía ya tantas cosas que no se hizo necesario pasar tantas horas con él, sólo para puntualizar información. Entrevisté a sus hermanos, a sus amigos más próximos de la infancia y la juventud. También hablé con amigos que viven en EE UU, así que cuando hablé con Fidel ya sabía bastante y no fue él quien me contó de primera mano su historia. Él sólo me refrendaba lo que yo le decía.
- ¿También los pasajes oscuros, polémicos, difíciles, como las cárceles, persecuciones, Huber Matos? ¿Cómo presenta esos temas el libro?
Esta todo ahí, la cuestión de Huber Matos por ejemplo, la historia de que Camilo Cienfuegos fue quien por orden de Fidel se puso a investigar a Huber Matos y que cuando se dieron cuenta de que había una traición en camino, Camilo Cienfuegos fue a Santa Clara, al centro del país, para encontrarse con Huber Matos y saber lo que estaba sucediendo. Fatalmente, cuando le tocaba regresar, muere en un accidente después de la captura de Huber Matos. Eso ocurrió en 1959 y desde el punto de vista de Fidel, de la revolución en el poder, era un traidor, un desertor, porque tenía un papel muy importante en el aparato militar, era un comandante cuando aún las fuerzas armadas no estaban conformadas. Cuando le pasa lo de Huber Matos, aún era el ejército rebelde con Fidel como su primer comandante. Y fíjese que en esos primeros tiempos de lo que llamamos “revolución”, quien está en el poder no es la guerrilla, que sólo es parte de un grupo conformado por una coalición de líderes expulsados de Cuba en años anteriores por la dictadura de Batista. Eso, por ejemplo, desde del punto de vista político e histórico es muy importante.
- ¿Cómo es eso?
Se piensa que la revolución no quiso conversar con nadie y no fue así. La guerrilla hizo un gran trabajo político, entró en acuerdo con toda la oposición a Batista. Quien no comulgaba con los guerrilleros era el Partido Comunista. Raúl Castro sí era miembro de la juventud comunista, pero no Fidel, quien tenía una oposición muy grande del Partido Comunista, que pensaba que se trataba de una aventura, un suicidio, que no iba a lograr vencer a un ejército con una logística apoyada por EE UU. Después del 59, poco a poco, porque necesitaba tener cuadros importantes de políticos para componer lo que él visionaba como un gobierno revolucionario, Fidel crea su independencia, su soberanía ante EE UU. Creyó que debía conversar con el Partido Comunista y unos cuantos se van uniendo a Fidel. A través de ese gobierno invisible, paralelo, ese núcleo de guerrilleros que son jóvenes comunistas pero no del grupo político del partido, va a ser el grupo que años después estaría en el poder del gobierno revolucionario. Pero cuando los demás sectores políticos de oposición a Batista se van dando cuenta de que el poder invisible está ganando espacio y va a dar un tono socialista o socialdemócrata a la revolución, y que tiene la admiración y confianza del pueblo, se van apartando y la coalición se deshace. No porque Fidel lo quiso, sino por decisión de ellos. Hay una estrategia fidelista ahí, porque él quiere ganar espacio para un proyecto nacionalista y socialista, pero aún no comunista. La alianza con la Unión Soviética se dará en los años 60. Podemos ver que esta historia no es esquemática. No se puede entender a Fidel ni a la revolución desde una visión esquemática, hay que verla desde adentro para entenderla bien, porque está llena de contradicciones.
- La historia no vive de clichés. Es más rica, profunda, compleja. Con todas estas perspectivas, con toda esta información, ¿cómo le ha ido a tu libro en Miami?
No lo sé, te soy sincera, porque no tengo traducción del libro en inglés todavía. Hay una agente literaria que se ocupa de la traducción del libro, pero no para ese idioma. Ella trató de hacer contacto con algunas editoriales grandes de EE UU, pero las propuestas que recibió no le gustaron, por eso no tengo aún una versión en inglés. Sé que el libro en español ha llegado Miami y a otros lugares de habla hispana en EE UU, pero no es un distribución formal, sino eventual, alternativa, porque el libro está en librerías, editado en español por Plaza&Janes, que tiene los derechos para toda América Latina y comunidades de habla hispana, exceptuando Cuba. Por lo tanto, no sé cómo va el libro entre la gente de habla hispana en EE UU.
- ¿Qué reacción esperas en todo caso?
Siempre digo que no es un libro doctrinario. No es un libro declaradamente ideológico. Incluso, a muchas personas de derecha en Brasil les ha gustado. Y aunque hoy el concepto de derecha e izquierda es complejo de definir, personas de una formación más conservadora o más demócrata, liberal, más pro EE UU, etcétera, han dado elogios al libro, porque dijeron que tiene un buen sentido, que trata de acercarse a Cuba pero sin críticas que no se ponía en posición ni hacia diferencias. Es un libro amplio. Cuando empecé a escribirlo pensé en hacer un libro amplio para un público amplio. Y aunque me llegan mensajes de muchas personas desde Florida, no hay ningún movimiento contra el libro.
- Con la salida de Fidel acaba una era. Como periodista al tanto del día a día de Latinoamérica, pero también como historiadora, en el amplio panorama de lo que significa la historia de nuestra región, ¿qué sentimientos u opiniones te despierta ese cambio?
De todas maneras, desde antes de la enfermedad de Fidel, desde antes de la renuncia, se anunciaba el fin de una era en varios sentidos, con varias interpretaciones. Pero no me gusta mucho hablar del “fin de una historia”, de una era, porque es un pensamiento conservador. Creo que en el mundo hay siempre transformaciones, cambios. En Cuba, como en otras sociedades, también hay movimiento: ya no es más la revolución pura que quisieron los guerrilleros; es un país que tuvo que hacer concesiones para sobrevivir y mantener la igualdad y principios de justicia social. Cuba está caminando como cualquier otro país, como Brasil, Perú, Venezuela o Ecuador. Pero de todas maneras Fidel es el último, el más grande de los grandes líderes y dirigentes políticos de la historia de América Latina y el mundo. Hoy no se ve más en ningún país dirigentes con su estatura, discurso, acción, ni liderazgo. Sobre todo liderazgo,
- ¿Aunque le duela a Chávez?
Aunque le duela a Chávez. Eso tiene que ver con el sueño poco realizado de independencia, soberanía y liberación que tuvieron los líderes tercermundistas en el siglo pasado. Ese sueño de gran igualdad, gran fraternidad entre los seres humanos se ha perdido desgraciadamente a mi modo de ver. En ese sentido sí es el fin de una era. Fidel tuvo un papel muy importante en ese sueño de liberación, aunque todos tengan una visión muy esquemática de él: lo saben dictador o como quieran, pero por encima de todo Fidel ha sido un gran libertador. Hablo eso porque lo estudié, porque conozco su historia, su vida y obra. No hablo por hablar, por elogio o preferencia. Hablo a partir de un examen de la relación que Fidel tuvo con los movimientos de liberación en Latinoamérica, África, Asia, el papel que ha tenido como líder antiimperialista. Hubo otros líderes de una estatura similar, pero no veo que en el mundo de hoy tengamos por delante, en los próximos años, algo similar. Estamos en una época en que el papel de los líderes políticos está en crisis.
(*) Editor general de Apertura Latina, en cuyo primer número aparece publicada esta entrevista.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Manuel Cadenas Mujica
autor
Contacto


