Silencio
25.04.07 @ 20:38:18. Archivado en Pisco
Así nunca el silencio / así nunca ataviado
de luces circunflejas / de vientos obstinados / así nunca
antes ni después el silencio
ni en sus más antiguos desmanes / ni cuando pernoctaba
preso de agonías / en las casas densas / en los patios pobres.
Así nunca sus manos despedazando murmullos
torciéndole el cuello a las dudas / así nunca
jamás se ha visto el silencio en sus averiguaciones
sigilosas / jamás se ha visto a la nada
desayunada y lista para su día.
Así jamás el silencio / nunca antes ni ahora
tan silencio / en su maraña
en su modo de vida cosmopolita / consagrado a la vida social
tan al corriente de los tiempos / tan silencio ciudadano
así nunca / así antes ni pensarlo.
Y sin embargo
su otra cara
ésta
que crece por los techos en que ondean
banderas blancas para la paz de los muertos
escaleras de escape infinitas
el sol reflejado en edificios inaccesibles
esta cara aguda
del silencio nunca antes así visto / así jamás
que se sepa / testimonios silenciosos que hablan
de una época de adobe / de caminos empedrados
de tranvías del silencio
con horas y señales y modos apropiados.
Así nunca en los anales de la historia
silencio madre que gobierna los pantalones y las angustias
silencio piedra que doblega el puño de los anarquistas
silencio sordo para declararse ciego y mudo
silencio cadáver para caminar con el pecho abierto.
Así nunca el silencio / a mansalva
por la espalda / así de pronto silencio
aparecido.
Manuel Cadenas Mujica
Lima, 25 de abril de 2007
Ganas
Qué pocas ganas las mías, éstas, de elevar
el pie izquierdo bajo la cama amanecida
y tropezar de bruces contra la piel del día;
qué pocas ganas, las mías, las ajenas,
multitudinarias,
de consagrarme en cuerpo y alma
al ciclo académico del tiempo
a su rueda febril que corre sin destino conocido.
No sea yo el que pida la cuenta
ni el que solicite con el perdón de los presentes
un lugar en la mesa de los entusiastas;
qué pocas ganas las mías, aquéllas, de ordenar
el menú de alto valor proteico
rico en fibras, bajo en grasas,
pobre en todas las verdades esperadas.
Qué pocas ganas, en verdad, de oletear
metáforas a estas horas matutinas;
qué mejor disposición, en cambio, para darme
de lleno al ocio consentido,
a esperar dormido el cambio de las estaciones,
si quizás, por ventura, así despierte, al fin,
mi pie derecho conmigo.
Manuel Cadenas Mujica
Lima, 25 de abril de 2007
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