En un principio hubo un ramillete de candidatos a convertirse en los representantes de Europa ante el mundo. Todos eran famosos, puesto que habían alcanzado la presidencia de sus países. Finalmente, todos los favoritos han sido descartados por un motivo o por otro y los elegidos han sido otros a los que se tiene por personajes de segunda fila.
Los dictadores, como Augusto Pinochet y Fidel Castro, sólo pueden mantenerse mediante el terror y la represión. Por tanto, los citados anteriormente tienen en común lo fundamental. Sin embargo, basta con ponerse una etiqueta, de derechas o de izquierdas en este caso, para volcar a los de las respectivas sectas a favor de cada uno, que, en gran medida, serán capaces de disculpar o justificar los desmanes que por fuerza se han de cometer.
Nicolás Sarkozy ha propuesto un gran debate en Francia sobre esta cuestión. Si la pregunta se la hubiera hecho a un grupo de intelectuales, se podría pensar, en principio, que su interés estriba en averiguar qué valores encarna actualmente la nacionalidad francesa. Y, al tratarse de valores, podría haber ocurrido que quien mejor los encarnase hubiera podido ser alguien nacido en Tegucigalpa y residente en Brasilia.
Debió de calcular Zelaya que con la ayuda de Chávez todo era posible. No es descabellado pensar que el propio Chávez le empujara a violentar la Constitución hondureña. Al fin y al cabo, tiene bajo su dominio a unos cuantos presidentes sudamericanos a los que hace bailar al son que toca. Pero los propios hondureños demostraron un coraje con el que no había contado Chávez y toda su operación ha ido al traste.
El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha dicho en un discurso que no piensa renunciar ni a un grano de arena del Sahara Occidental. Las cosas pueden verse de otra manera: ¿Qué ocurriría si el tal monarca tuviera que tragarse un grano de esa arena que considera suya por cada detención arbitraria que se produjese? Más vale no pensarlo.
Manuel Zelaya ha pedido ayuda a la comunidad internacional, para que “no deje solo al pueblo”. Pero cuando él trataba de violentar las leyes de ese pueblo no pidió a la comunidad internacional que le diera su parecer. Si lo hubiera hecho, no hubiera dado motivos para que ocurriera lo que vino después.
La actitud de Roberto Micheletti es tremendamente antiestética y resulta muy difícil ponerse de su parte. Pero es Hugo Chávez, que se entremete en todo, el que empuja a Zelaya a navegar por aguas inciertas. Es Chávez, pues, quien debe sacarlo del lío. Se va demostrando que Hugo Chávez es amigo de José Luis Rodríguez Zapatero. De otro modo no se entendería que su gobierno se pusiera de inmediato de parte de Zelaya, siendo así que éste no le había pedido permiso anteriormente para pisar los charcos que no debía. El amigo de Felipe González es venezolano; el amigo de José Luis Rodríguez Zapatero es venezolano. Curiosas coincidencias entre dos personas que se detestan.
Hugo Chávez hace lo que quiere en Venezuela. Con el dinero de los venezolanos tiene comprados a unos cuantos presidentes latinoamericanos, e incordia a otros que no tiene comprados. Si alguno de esos presidentes afines al caudillo venezolano se le ocurre venir a España, aquí se le da todo y le permite decir lo que quiera. El gobierno español, desde antes de que lo pidiera Zelaya, “no deja solo al pueblo”. Pero todos no tienen la misma suerte. Una cosa es pedir democracia en el momento y el lugar en que lo pida Chávez, o sea, no en Venezuela, no en la Honduras de los momentos previos al golpe, y otra pedirla en cualquier otro lugar del mundo, por ejemplo el Sahara. En este caso, y siguiendo la misma rutina, el gobierno de Zapatero también está de parte del poderoso: el rey de Marruecos.
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Lubna Husein fue castigada a recibir 40 latigazos por vestir pantalones. En Sudán, las mujeres tienen prohibido llevar pantalones. La presión internacional hizo que le conmutaran los latigazos por 150 euros de multa, que se negó a pagar, prefiriendo la cárcel. El sindicato de periodistas, afín al gobierno, pagó la multa, con la clara intención de que el incidente pierda fuelle en los noticieros internacionales. Lubna, por su parte, no quiere que pase al olvido y anuncia que seguirá poniéndose los pantalones.
He aquí que Noam Chomsky, cuya capacidad analítica no discute nadie, ha ido ahora a Venezuela ‘a ver como se está construyendo ese otro mundo posible’, lo que viene a ser lo mismo que si el Dr. Cavadas en lugar de trasplantarle una mano o una cara a un paciente, le cortara el cuello.
Cuando Barack Obama o Alan García, por ejemplo, pierdan las elecciones, lo que harán, sencillamente, será irse a su casa. En el caso se Hugo Chávez, las cosas son de otro modo. Si algún día pierde las elecciones, cosa que parece difícil a la vista del tinglado que se viene montando, lo más probable es que acabe, más o menos, como Mussolini.
Los saharauis constituyen un pueblo dejado de la mano de Dios. No se sabe ni cómo logran resistir bajo la bota del rey de Marruecos, que aprieta todo lo que puede. Tanto que no encuentran un defensor para su causa, a pesar de todas las resoluciones de la ONU en su favor. Luego, los propios representantes de este organismo internacional dicen que los saharauis tienen razón, pero no tienen fuerza para defenderla.
La última monada ha venido a cargo de Peter Caruana, todo un especialista, al pedir a los dueños de las embarcaciones que naveguen por aguas que Gibraltar considera propias. Ya sabe que las considera propias porque cuenta para ello con el apoyo de la Gran Bretaña. Ellos quieren una cosa, se consideran con fuerza suficiente para tomarla, no dudan en apoderarse de ella. La razón la suelen invocar los pobres, así que ni caso.
No recuerdo si he escrito alguna vez sobre el burka o sobre el velo islámico y ahora me voy a contradecir. Si es así, el hecho viene a confirmar una vez más que las ideas están para ser repensadas. La prohibición del velo en las escuelas públicas francesas se sustenta en ideas muy bien trabadas y es muy bien entendida por los franceses. La base de la que se parte es que quien emigra a otro país debe someterse a las normas del país que lo acoge. Esto parece elemental. Sin embargo, la práctica viene a demostrar que las perjudicadas son las niñas islámicas, puesto que sus padres no las llevan a la escuela.
Miércoles, 25 de noviembre
Jorge Moragas
Juan Fernandez Krohn
Rufino Soriano Tena
Angel Escuredo
Vilagarcía na Rede
Francisco Rubiales
JUAN JULIO ALFAYA
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val