Se ha dicho que con la detención de Txeroki se ha dejado a ETA sin dientes. Y sin embargo, dadas las circunstancias que permiten que exista ETA, todo apunta a que aunque estuvieran encarcelados todos los etarras la sanguinaria banda seguiría siendo peligrosa.
ETA es un tigre que anda suelto por las calles y al que algunos le dan de comer y le ofrecen refugios, para que no desmoralice y siga en su empeño; para que se sepa comprendido y hasta admirado. De modo que aunque estuvieran todos sus militantes en la cárcel quedaría el peligro de que cualquier descerebrado tomara el testigo y merced al acto de descerrajarle un tiro a alguien por la espalda, pasara a sentirse un héroe, un libertador de esa patria suya, a la que aplastó Franco, a la que sojuzga España. Estas aberraciones son posibles en el País Vasco, como se viene comprobando desde hace tiempo, motivo por el cual muchos vascos se han visto obligados a emigrar a otros lugares. En el País Vasco hay muchas personas en una situación similar a la de Roberto Saviano.
Varios guardias civiles destinados en el País Vasco no han cobrado las dietas, según publica el diario El Mundo, en su edición de hoy, que se hace eco de unas manifestaciones del sindicato UGC. Dicen que son 4000 euros los que se les deben.
Se puede decir que hay democracia en un lugar cuando alguien que opina lo contrario que la mayoría puede pasear tranquilamente por sus calles. Todo el mundo sabe, incluso Anagasti, que eso no ocurre en el País Vasco.
Lejanos quedan los tiempos en los que había presidentes nacionales que no buscaban salir en los medios si no era estrictamente necesario, que quizá iban al trabajo en bicicleta (no necesitaban guardaespaldas) y que podían vivir en una casa de alquiler, a la que volvían terminado su periplo presidencial.
Se pretende recuperar el espíritu de Ermua. Ojalá fuera posible, pero aquello fue algo que surgió espontáneamente, de forma inevitable, puesto que durante dos días estuvo todo el mundo en vilo, esperando el infame asesinato, que se produjo a la hora prevista y del que sus autores están muy satisfechos. Pero ya dijo alguien que toda esa ola de indignación pasaría y volvería la calma habitual. Luego de matar a Miguel Ángel Blanco mataron a muchos más.
Joan Mesquida, director general de la policía y la Guardia Civil, quisiera instalar cámaras de vigilancia en las comisarías, para despejar cualquier duda de que las Fuerzas de Seguridad actúan correctamente y que, en ningún caso, se puede hablar de malos tratos en las dependencias judiciales. Ocurre que las citadas Fuerzas de Seguridad tienen como misión la de defender a las personas honradas de los delincuentes.
La función de la policía es sumamente delicada. Es fácil imaginar que los policías deben pensar muy a menudo eso de que nunca se sabe con quien se juega uno los cuartos. Además de los grandes riesgos que saben que corren con mucha frecuencia, están los desconocidos, aquellos que se desencadenan cuando sus investigaciones lo propician. Los policías de todos los cuerpos necesitan de un ambiente muy propicio entre ellos y de una seguridad total en sus superiores, si es que esto es posible.
La Facultad de Filología de Valencia, que se tiene por total y absolutamente democrática, permitió que dos representantes del movimiento abertzale, que no se identificaron, compartieran acto con el grupo independentista Maulets, en la sala Enric Valor. Es decir, el hecho de que haya permitido dicho acto puede ser prueba del carácter democrático de dicha Facultad, si se mira de modo adecuado.
Bien pudiera ser que lo que con tanto ahínco ha buscado, sin conseguirlo, la brutalidad etarra, es decir el endurecimiento de las penas de cárcel para los criminales atroces, va a obligar a hacerlo la delincuencia organizada que asalta chalets, aunque ésta todavía está muy lejos de haber hecho tanto daño como ETA.
Sábado, 21 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vilagarcía na Rede
José Luis Palomera Ruiz
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
JUAN JULIO ALFAYA