Hace unos años, los medios se plantearon la idea de llegar a un acuerdo entre todos para silenciar en lo posible a ETA, relegándola a las páginas de sucesos y en letra pequeña, dada la evidencia de que lo que persigue la banda es publicidad. Pero se vio que se trata de un empeño imposible.
Propuso Antonio Basagoiti que las calles tengan nombres de víctimas de ETA. Patxi Zabaleta, de Aralar, no piensa de este modo. Quiere que las calles lleven “nombres nuestros”. Aralar es, probablemente, lo más cercano a ETA que hay en el arco parlamentario legal. Que debamos aceptar a este partido en el juego democrático no significa que se le tenga que aplaudir.
En el día de hoy, El Correo publica tres cartas de tres ciudadanos vascos, Fernando Cuesta Garrido, José Rivas Amorrortu y Ángel Santamaría Castro, en las que sin ambages ni medias tintas critican todo lo que tiene que ver con ETA. Si se tiene en cuenta el artículo de Iñaki Arteta, titulado ‘El miedo, bajo la cama’, que también hoy ha publicado el diario El Mundo, se puede valorar la importancia de cartas como las citadas.
En la edición de hoy del diario El Correo hay una carta al director de un ciudadano de Bilbao, llamado Ángel Argüelles López de Maturana. Dicha carta, que merece ser leída y además es muy breve, termina diciendo que cualquier guardia civil es más digno de entrar en la Casa de Juntas de Gernika que quienes se echan al monte envueltos en una bandera. Cabría añadir que no sólo es más digno que esos, sino también que quienes dicen que no son de ETA, pero tampoco de los otros, y que quienes siguen jugando la partida de cartas. Y a ese determinado grupo de personas habría que añadir bastantes más, concretamente a quienes en menor o menor medida hacen posible la existencia de ETA.
Ha dicho Arzallus. Si manifiesta que no es de los “otros”, hay que creerle, porque probablemente no ha dicho una verdad más grande en toda su vida. En lo que respecta a la primera parte de su afirmación, alguno debe de haber que piense que sí es de ETA. Ahora bien, por razones obvias, nadie lo reconoce hasta que la policía logra probarlo. En el que caso de Arzallus sea de ETA, no es probable que logre probarse jamás. De la chulería con la que habla cabe entender que no hay ninguna posibilidad de que se deje un cable suelto, en el caso de que se los pudiera dejar. Ahora bien, si nadie le acusa de ser de ETA, ¿por qué niega su pertenencia a la banda?
Miércoles, 25 de noviembre
Jorge Moragas
Juan Fernandez Krohn
Rufino Soriano Tena
Angel Escuredo
Vilagarcía na Rede
Francisco Rubiales
JUAN JULIO ALFAYA
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val