Los políticos españoles se ponen los sueldos que quieren y los ciudadanos damos el visto bueno a esta manera de proceder acudiendo a votar en mascada vez que se nos requiere para ese fin. Sería deseable, ya que tienen esa prerrogativa, que los políticos fueran personas de cierta calidad.
Ramón Jauregui, a tenor de su artículo de hoy, publicado en El País, no da la talla. No voy a negar que el PP puede ser sectario; es más, yo creo que lo es; pero que lo diga un alto cargo del PSOE da risa.
Da risa también que endurecer las penas es populista, cuando en España tenemos más de trescientos crímenes de ETA sin resolver, cuando en el caso de Marta del Castillo se ha comprobado que la policía y los jueces no cuentan con suficientes recursos legales para hacer su labor. Se nos ríen los etarras, se nos ríen los asesinos, y Jáuregui pretende que las cosas sigan igual.
Nos encaminamos a los seis millones de parados, y el paro no afecta a la clase política, y el bueno de Jáuregui, que tiene el porvenir asegurado, no quiere que se reduzca la subvención a los partidos políticos. Sí que está conforme, quizá, con que haya quien se muera de hambre. ¿De dónde va a salir el dinero para atender a quienes lo necesiten, Jáuregui?
Tampoco quiere que se devuelva parte de la independencia a la Justicia. ¿Cuáles son los fundamentos democráticos de Jáuregui? Si la Justicia no es independiente no hay democracia. Si no hay separación de poderes, no hay democracia. En España no hay democracia. Jáuregui parece ser uno de esos que adoran el poder. Y también parece adobado de un sectarismo inocultable. Ni se le ocurre pensar que el PSOE puede hacer algo mal, ni que el PP puede hacer algo bien.
Cuando se refiere a la paz, no se sabe si dice lo mismo que Eguiguren; y cuando habla de la ley del aborto queda claro que ni siquiera se ha enterado de lo que dijo Gustavo Bueno sobre el particular; es curioso, porque emplea la palabra filosofía varias veces, pero luego le importan un pimiento lo que digan los filósofos.
Habla del futuro del PSOE, pero este partido, si no se van todas sus vacas sagradas, puede desaparecer.
'El tiempo que nos une'
'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes'
'La crisis del euro'
'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
Jáuregui es otro de los cínicos de la escuela de Rubalcaba que todavía cree con su chulería que los españoles somos tontos y no tenemos memoria de la buena. Y como pretende dar lecciones de política teniendo el cocido asegurado podría empezar por pedir coherencia en el Partido Socialista de Euskadi, del que es miembro, y exigir la dimisión de su presidente Eguiguren por proetarra y traidor a España y a las víctimas del terrorismo, en vez de hacer la pelota (y no la vasca precisamente) al que manda, como ha hecho siempre.
Don Vicente, viene como anillo al dedo, después de leer lo dicho por Ramón Jáuregui seria de desear conocer el trabajado que éste espabilado ha realizado antes de emboscarse en la política emergida tras la muerte de Franco.
Un buen amigo mío allá por los últimos años de la década de los años setenta me dijo.-“En política no deben existir improvisaciones. No se saca un buen gobernante de la bocamanga, por el arte de la prestidigitación; en ningún régimen y menos que en ninguno en una democracia.” Y en esas estamos, cuando en España tenemos lo que tenemos y los compañeros Zapatero, Felipe y Aznar y sus cuadrillas han esquilmado el bienestar de nuestras futuras generaciones.
Viernes, 1 de junio
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina