El Estado tiene la obligación de velar por todos sus ciudadanos, especialmente por los más indefensos, los ancianos y los niños. Otra cosa es que lo haga de modo correcto. Suponer que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y están dispuestos a luchar por conseguirlo es algo peligrosamente optimista. Es dejar a los niños a merced de las fuerzas del destino, que a menudo no traen nada bueno para ellos.
Como es lógico pensar, el Estado no debe inducirlos a profesar ninguna religión, tampoco impedir que la profesen, salvo que tenga que ver con alguna secta, y como tal, peligrosa. La misión estatal consistiría en enseñar a los niños a cultivar su criterio propio y a tomar decisiones por sí mismos. Las que cada uno crea que debe tomar en un momento determinado. Cuestión distinta es que en algunas Comunidades Autónomas, si no en todas, se les lleve como si fueran un ganado al lugar que nuestros caciques de hogaño piensan que deben ir. Los ciudadanos que soportamos estos abusos de nuestros gobernantes somos responsables del desaguisado. Y en lugar de protestar y exigir que la enseñanza busque favorecer a los niños, se dirige la protesta por el camino equivocado, quizá con la intención de favorecer a algún sector, no a quienes debe.
Los niños constituyen el mayor tesoro de un país, y no cuidarlos adecuadamente entraña una grave responsabilidad moral. Nunca deberían recortarse los gastos destinados a Educación y no debería malgastarse ni un solo céntimo en asuntos que sólo interesan a los políticos. La culpa de que se cometan tantos desmanes con los niños nos alcanza a todos y no sólo a los consejeros de Educación. Los partidos políticos no deberían hacer política con esto, pero en esta materia quizá no puedan ponerse de acuerdo, lo cual es bastante indicativo de la clase de democracia que tenemos.
'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'
'Guía de supervivencia de Amelia frente a matones'
'El Quijote contado a los niños'
'La aventura del cálculo'
'Chitón. Historia de una infancia'
'Diario de Amelia'
'Antes de que se me olvide'
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Yo sí creo que la acción política no excluye de su órbita a los niños. Lo creo porque es evidente que precisamente los más manipulables, los más débiles, los que no suelen cultivar sus opiniones, son el mejor caldo de cultivo para las pretensiones de determinadas ideologías excluyentes y totalitarias, aquellas que no ven más allá de lo que quieren ver, que no es otra cosa que intentar perpetuarse por fuerza de repetir y repetir falsedades como puños. Ya está bien de que nos quieran hacer comulgar con ruedas de molino.
La gente malintencionada entiende lo quiere, tal vez intente hacer creer que lee entre líneas.
Afortunadamente, mi amigo Marjaler, aquí, y algunos profesores en Facebook, sí que entienden las cosas.
Ilustrame, pues, con tu sabiduria.
El problema, tal vez, radica en que se leer entre líneas más de lo que tú quisieras que se leyera.
Sobre la buena o mala educación... habría mucho que discutir y sinceramente paso.
Hasta más ver.
2/
Don Vicente, y no hay que ir muy lejos, -todo queda demostrado tan solo con que leer el texto que al principio tiene insertado la tal Núria.
Don Vicente, totalmente de acuerdo. Lo que actualmente ocurre con la enseñanza es deprimente a la vista de la menguante consideración que merece en el mundo pedagógico la educación que se imparte en los actuales momentos en las 17 taifas. Todo eso guirigay, lleva consigo la carencia de valores morales. Nuestros politicastros solo se preocupan por medrar ellos y por lo tanto no se intranquilizan por no proporcionar una verdadera formación intelectual para todos nuestros jóvenes/as, como nos hacen escribir estos politicastros mentecatos del tres al cuarto.
No tengo la culpa de que no sepas leer ni de que seas una maleducada.
estás insinuando que en las escuelas de según que Comunidades Autónomas se les inculca ciertas ideas políticas a los niños? Lo tuyo es de Juzgado de Guardia, definitivamente tu exarcerbado odio a todo lo que no te es afín te corroe las entrañas.
Viernes, 1 de junio
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina