Escribió Javier Marías un artículo, titulado ‘Suerte que no votamos mañana’, en el que comienza diciendo que Zapatero tiene irritados a los de izquierdas por una serie de razones, arremete a continuación contra la derecha, luego vuelve a criticar a Zapatero (que a lo mejor no tiene tanta culpa; lo que ocurre es que no sirve y hay que quitarlo), y finalmente vuelve a cargar, con toda la artillería, contra la derecha. No habla de Carlos Slim, entre otros, sino de Juan Villalonga.
No se da cuenta Javier Marías de que las cosas que le reprocha a Zapatero, que no son todas las que ha hecho, son peores que las que supone que hará Rajoy si gana las elecciones. Creo que si los partido españoles fueran demócratas, Rajoy y Zapatero, y quienes les acompañan en sus partidos, difícilmente hubieran llegado a los cargos que ocupan. Complicada tiene Rajoy, si se convierte en presidente, la tarea de arreglar el daño que ha hecho Zapatero, y es cierto que existe el peligro de que aún lo estropee más, pero más difícil es suponer que Rajoy hubiera hecho tanto daño como Zapatero de estar en su lugar.
Javier Marías, evidentemente, no traga a la derecha, pero en política lo que importa no son las filias y las fobias, sino el bien de todos. Puestos a recordar, como hace él, convendría tener en cuenta también que recientemente Felipe González, a través de Juan José Millás, mostró su alma al mundo y se pudo ver que es negra. Yo hubiera querido que Felipe González diera la talla y no defraudara aquellas extraordinarias ilusiones que despertó su primera victoria. También hubiera sido mi deseo que Zapatero fuera un político responsable, que midiera de antemano las consecuencias de sus actos. Por supuesto que tampoco considero a Aznar como un buen político, su soberbia le llevó a mostrar su auténtica cara.
Lo correcto es tener preferencias políticas, porque lo contrario evidencia desinterés. Pero a la hora de votar, hay que elegir al más honrado, cualquiera que sea su partido. Y quizá, en las actuales circunstancias de España, lo mejor sea no votar. Con la intención de obligar a los políticos a democratizar definitivamente a España.
'Elemental, queridos humanos'
'Los más duros de la historia'
'Felipe V'
'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'
'Espejismos'
'Hablar sin palabras'
'El Cid contado a los niños'
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No se sale de la pocilga, cuando verdaderamente queremos abandonarla, esperando a que otros nos saquen de ella. Si nuestra sinceridad queda fuera de toda duda, hemos de tener un comportamiento activo -¡jamás pasivo!- que nos conduzca a un espacio libre de toda inmundicia. Ya sabemos que nuestra participación en este imperfecto juego democrático es mínima; pero, mientras no contemos con algo mejor, si de verdad pretendemos acabar cuanto antes con el inmundo gobierno que padecemos, nuestro voto será necesario.
http://elrincondelajodemos.blogspot.com/
Contra la corrupción, abstención
Don Vicente: Sin lugar a ninguna duda más que votar a banderías lo lógico y lo cabal es votar al más honrado, -rara avis- difícil de encontrar dentro de la caterva de políticos que pululan por el lupanar en que se ha tornado la política de este País. Cuan lejos quedan aquellos días de esperanzada confraternización, paz y trabajo entre todos los españoles. Punto y aprte merecen esos tendenciosos escribidores del tres al cuarto.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena