Mientras Vera y Barrionuevo rumian su condición de ex presidiarios, sin que hayan tirado de la manta como parece ser que amenazaron, quizá porque piensan que de hacerlo saldrían perdiendo, Felipe González deambula por la vida sin aparente pérdida de honorabilidad, pese a que bajo su mandato tuvieron lugar oscuros y sucios sucesos.
Y no solamente eso, sino que además se permite dar consejos y ahora propone la legalización de las drogas, pese a que Fernando Schwartz reconoce que ello supondría dejar a su suerte a “unos cuantos miles de idiotas que consumen droga”, según sus propias palabras. Una idea más inteligente es la de Enrique Arias Vega, que ha propuesto la desaparición del dinero físico. Es evidente que no se puede hacer en todo el mundo, pero basta con que lo hagan los países que disponen de los medios técnicos para que de repente desaparezca el dinero negro. Graves dificultades tendrían en este caso los narcotraficantes, grandes y pequeños.
Las entidades bancarias podrían prescindir de las grandes medidas de seguridad, de los onerosos traslados de fondos y de los recintos blindados de caja. Tan gran ahorro podría permitir que los gobiernos les obligasen a reducir drásticamente las comisiones por las transacciones bancarias. Los ciudadanos podríamos pasear por la calle tranquilamente, sin miedo a los atracos, que ya no tendrían sentido, y los asaltos a las viviendas pasarían a ser cosa del pasado. Los delincuentes deberían tendrían que especializarse en otros tipos de delitos. La recaudación de Hacienda también crecería exponencialmente, lo que podría permitir al gobierno reducir los impuestos a los ciudadanos.
Mientras que la legalización de las drogas tendría unos efectos perniciosos ya conocidos, el beneficio que podría conllevar tal medida no deja de ser azaroso, cosa que obliga a la cautela. Es más fácil suprimir el dinero físico que poner de acuerdo a los Estados para legalizar las drogas, puesto que hacerlo tampoco es aceptable desde un prisma ético. Por otro lado, Ramón Tamames propuso hace unos meses el establecimiento de una moneda única en el mundo, cosa que facilitaría la supresión del dinero físico.
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'
'El día del juicio'
'El Palestino'
'Poesía reunida'
'Ese modo que colma'
'La vida y poesía de Miguel Hernández contada a los niños'
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Don Vicente, de poder realizarse no seria ninguna mala idea la propuesta de mi admirado D. Enrique Arias Vega.
Tengo muy mala opinión de todos los politicastros que autorizaron en España el consumo de la droga y, pienso de la misma manera de los que proyectan esta nueva y trágica propuesta, Los padres que hemos pasado por la tragedia de perder un hijo, además de tener que soportar el deterioro que produce en la familia y en la economía. Es una verdadera desgracia para el que entra en el infierno de la droga y para sus familiares. Cuanta tragedia ha provocado en España la permisión de la droga. Si existe Dios, que les castigue con el mismo dolor que mi familia y yo, estamos soportando desde finales de la década de los años ochenta del pasado siglo.
Lo de llegar a suprimir el dinero físico en la era electrónica es un pensamiento recurrente aunque minoritario.
Entre sus muchas ventajas están las que enumera Vicente Torres, pero la idea tiene hoy día más enemigos que amigos: bancos y grandes empresas que se benefician de la opacidad de los fondos en efectivo, defraudadores fiscales varios difíciles de detectar, delincuentes de alta escala que no dejan huella,... y hasta los propios Estados; unos, porque se lucran directamente por su condición de paraísos fiscales, y otros porque se ahorran ese lío exprimiento fiscalmente al pequeño contribuyente.
En fin, una desgracia.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena