Franklin Brito, que estaba en huelga de hambre por haber sido desposeído de sus tierras, ha fallecido. Quizá Hugo Chávez y Fidel Castro se han telefoneado y han quedado en reunirse lo antes posible para celebrar que ya tienen algo más en común. Por su parte, los saltimbanquis que apoyan a los dictadores dirán que Franklin Brito era un delincuente, como es habitual en ellos.
Tal y como van las cosas el PSOE debería suprimir la E de español, la O de obrero y la S de socialista, y quedarse únicamente con la P de partido, que también puede ser la P de poder, porque eso es lo que es, una maquinaria de poder oligárquica, como los demás partidos, al servicio de los designios del jefe, que no sabe cuáles son salvo uno: el de mantenerse en su poltrona durante todo el tiempo que pueda.
En una noticia que da el ABC y que no he encontrado en ningún otro lugar, se dice que el reloj de Alicante que permitió llegar hasta el entonces lugarteniente de Osama Ben Laden ha sido silenciado a petición de un vecino al que molestaban las campanadas que marcaban las horas.
Si Francisco Camps quiere, o quería, “un huevo” a uno de esos del Gürtel, a Esteban González Pons lo ha de querer más de “un huevo”, puesto que lo conoce desde antes y los dos han ido escalando puestos en el partido por los mismos caminos. González Pons, ha tenido mucha importancia en el gobierno de Camps, en el que fiel al que parece ser su quehacer principal, la elaboración de frases sonoras, acuñó el célebre “urbanismo sandía”. No hablemos de cómo está el urbanismo ahora porque se nos cae la sandía al suelo y se nos rompe. Las sandías y los huevos son frágiles.
¿Quién es el terrorista?, pregunta Chávez a veces. Pues terrorista es quien se sirve del terror para conseguir sus fines. ¿Alguien se imagina a Obama o a Bush amenazando e insultando a sus opositores? ¿Qué hubiera ocurrido si alguno de los dos hubiera llamado escuálidos a los de la oposición? ¿Puede imaginarse que Obama o Bush hubieran hecho algo similar a lo de Chávez con la jueza Afiuni? Chávez es un terrorista, porque sin el terror no podría ser el amo de Venezuela.
Rubalcaba es un calzonazos, pero no es porque haya ido a aplacar a Mohamed -que también-, ese caprichoso y dictatorial monarca que conjuga en su persona el cinismo y la crueldad. Es tan malo como Saddam Hussein. ¿En qué piensan los gringos? ¿En qué piensan los franceses? Dentro de poco tendrá que volver a Rabat, con regalos, Rubalcaba u otro.
Vaya por delante que hay un grupo en Facebook que se llama “No al cierre de Fibertel”. En estos momentos tiene algo más de 99000 inscritos. Lógicamente, soy uno de ellos; me he inscrito en cuanto he tenido noticia del grupo. La democracia, el menos malo de los sistemas políticos, es algo que debemos defender allí en donde esté en peligro. Sobre todo, en estos tiempos que corren en los que lo que ocurre en cualquier parte del mundo afecta a todas los demás.
Fueron bastantes los trabajadores que se mostraron inquietos ante la deriva que tomaban sus empresas en pleno auge de la burbuja inmobiliaria. Obviamente, no tenían ninguna culpa de que los responsables de sus empresas arriesgaran tanto en su intento de ganar más y más.
El truco del nacionalismo consiste en hacer pasar por fundamental a los ojos de sus feligreses lo que es accesorio y que, por tanto, está destinado a que los vientos de la historia lo hagan desaparecer. El nacionalismo trata de retardar el proceso natural de las cosas. A los impulsores de los nacionalismos el hambre del mundo les importa poco, lo que les interesa a ellos es su poltrona y para conseguirla o mantenerla necesitan embaucar a las gentes.
Dado el auge que están tomando los predicadores en nuestro tiempo, que sirviéndose de su facilidad para urdir enredos y apoyándose en otro tipo de acciones, como la dictadura de lo políticamente correcto, tratan de llevar el agua a su molino, cosa que consiguen muy a menudo, cabe aplaudir lo que ha dicho Eduardo Punset:
Un funcionario español, actuando en nombre del Reino de España, tenía contratados por un mísero sueldo a varios extranjeros para arriesgaran su vida, infiltrándose en bandas criminales que operan en países africanos, con objeto de que pasaran información útil para la policía española y, por tanto, para nuestro país. Lógicamente, el trato con estas personas incluía alguna bagatela más, estipulada de modo verbal.
En su edición de hoy, El Correo publica una carta, firmada por Íñigo Ortiz, en la que éste anuncia que se va de Euskadi puesto que ha opositado a una plaza de profesor de Formación Profesional en Cantabria y ha obtenido el número uno. Fue excluido de las oposiciones en Euskadi por no dar el perfil lingüístico, cosa que según afirma él, valiéndose de algunos datos, es una cosa superflua.
La intempestiva visita de Aznar a Melilla ha motivado las más distintas reacciones. Los medios catalanes, que tanto dependen de las compras que hacen las administraciones, han aprovechado la ocasión para atacar al PP.
Me gusta distinguir entre autoridad y poder. La primera la tiene el que hace lo que debe hacer, o lo que cree que debe hacer. La mayor recompensa que espera es estar de acuerdo consigo mismo. Por eso, si algo le sale mal, no tiene mayor inconveniente en irse a casa. Una cosa es ser consecuente y otra ser infalible. El poder, en cambio, es caprichoso y adictivo. Quien opta por el poder se convierte en su esclavo. No hace lo que debe hacer, sino lo que más le conviene para seguir en el poder. O su capricho, cuando cuándo tiene este asegurado.
Narcís Serra, presidente de Caixa Catalunya, es un socialista que ocupó destacados cargos. Como él mismo explicó en cierta ocasión, el partido cada vez le encomendaba responsabilidades mayores y, por tanto, él estaba a disposición del partido. Como es sabido, su escalada política llegó hasta la vicepresidencia del gobierno de Felipe González. La marcha de Caixa Catalunya tampoco es muy boyante.
Falta completar la frase: quieren endeudarse más. Y también falta explicar las consecuencias: esas deudas corren a cargo de los contribuyentes. Y no está de más situar el contexto: los gandules de unos y otros partidos señalan a sus rivales explicando lo mal que lo hacen. Las cuentas al final están claras. La deuda de las distintas administraciones españolas es inasumible, dado que ha obligado a hacer grandes recortes en sectores muy sensibles.
Tenemos unos políticos cuya capacidad autocrítica brilla por su ausencia. Siempre están pendientes de las encuestas, buscando el modo de revertir la situación si no les son favorables, pero no se paran a pensar en el daño que han hecho, en lo catastrófico de la situación actual.
Según una encuesta del Instituto de Estudios Fiscales, un gran número de españoles justifica el fraude. No es necesario poner cifras. Pero si es necesario advertir que no es probable que la clase política se sienta culpable por ello, más bien pensará que es una carga con la que ha contar para llevar a cabo su benemérita labor en pro de la patria, o de la ciudadanía, locución que ahora se estila más.
La dirección del PSOE, fiel a la moda actual de hacer pasar las cosas por lo que no son, pretende hacer creer que las primarias, mediante las que se tendrá que resolver la pugna entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez, se llevarán a cabo porque este partido es más democrático que el PP.
El hecho de que el Parlamento catalán hiciera el ridículo prohibiendo las corridas de toros y protegiendo los correbous no significa que se haya abierto la veda para que los demás hagamos el ridículo también. Si el presidente de la Generalidad valenciana fuera Zaplana, difícilmente hubiera surgido una iniciativa como esa de celebrar un Día Taurino en la Comunidad Valenciana.
El amigo Mohamed (amigo de Moratinos y Zapatero, que se juntan con lo mejor de cada casa, Chávez, Castro, Zapata, Mojamed, etc.) no ceja en su empeño de tocar las narices, cuando no es por una cosa es por otra. Su imaginación en este campo es tan vasta como su desvergüenza. Lo último en inventarse ha sido el racismo que le atribuye a la policía fronteriza española. Cinco denuncias sobre el particular ha presentado el tiránico gobierno marroquí.
Cuando la dirección del PP exigió a Arturo González Panero que dimitiese a raíz del caso Gürtel, éste exigió que antes lo hiciese María Jesús Díaz Pérez. Lo que debió hacer Esperanza Aguirre ante esta inexplicable exigencia es darle una bofetada al tal González Panero. Eso es lo que pide el cuerpo cuando alguien hace una petición tan fuera de lugar. Hay que aclarar, por otro lado, que las bofetadas de hoy en día son metafóricas y no como aquella que recibió Calomarde.
O sea, en uno de los peores sitios en los que se puede estar. No sorprende, por otro lado, que nuestro Moratinos, que tan bien se lleva con el tal Chávez, no haya dicho nada, y mejor que sea así, porque de haber dicho algo no es probable que fuera a favor de la jueza María Lourdes Afiuni. Ya se vio el caso que hizo en Cuba a los disidentes.
De momento, no hay peligro de que ningún banco español se vaya al garete. Quizá el mérito haya que otorgárselo al Banco de España, no a su dirección actual, sino al mero hecho de que esté ahí con las funciones que le han sido asignadas a través de los tiempos. Algo peor es la situación de las cajas, también por causa ajena a ellas: los políticos las llevaron a zonas por las que jamás debieron transitar.
Hiroshima. ¡Qué barbaridad! Ayer fue el sexagésimo quinto aniversario del primer ataque atómico sobre una población. Sus efectos, ya se sabe, todavía tienen atemorizado al mundo. ¿Podría haberse evitado? Puesto que fue necesaria una segunda bomba atómica, esta vez sobre Nagasaki, para que se rindiera Japón, es posible que haya quien diga que no.
Basta con fijarse en la tarea que emprendió el ya casi ex presidente colombiano al principio de su mandato para hacerse una idea del personaje. Conviene recordar que en México se tiene por imposible vencer al narcotráfico. Quizá en Colombia fuera más fácil, pero no mucho más. Hoy los colombianos tienen mucha mayor autoestima que en los tiempos anteriores a Uribe. ¿Cabe decir algo más?
Artur Mas, que parece de la escuela de Felipe González (ni Flick ni Flock), ha dicho, con respecto a la supuesta financiación irregular de su partido, que no hay ni habrá pruebas. Quizá sea así, pero el caso Félix Millet es elocuente. No puede haber hecho tantas cosas como se le imputan y durante tanto tiempo sin que se entere nadie. Una administración eficiente hubiera establecido numerosos controles y si esos controles fallaron sus responsables debieron dimitir y si no había controles, deberían dimitir quienes no los pusieron.
Hoy es el día en que nacieron Zapatero y Obama, con la salvedad de que el español lo hizo un año antes. Esta coincidencia es lo único que tienen en común. Obama ganó sus elecciones limpiamente, después de derrotar primero a la gran rival que fue Hillary Clinton, y superar, merced a su esfuerzo imaginativo y su determinación las grandes dificultades con las que partía de antemano. Nada que ver con el modo en que Zapatero derrotó a José Bono, en primer término, y a Mariano Rajoy dos veces (no es lo mismo, pásalo; ni hay crisis ni la habrá).
Publicó El País, el día uno de los corrientes, un reportaje titulado “El Consell afronta graves dificultades para pagar los gastos corrientes”, cuyo título es suficientemente indicativo de la situación. Mal puede funcionar la Comunidad Valenciana si el propio Consell no paga. En el mismo día, o al siguiente, en otro medio se informaba de que la diputación de Valencia dispone de casi cuatro millones de euros para dar subvenciones a dedo.
Eso ha dicho Raúl Castro que, como todas las personas decentes saben, es un cruel y sanguinario dictador. Conviene precisar pues: En Cuba, sólo dos personas tienen la impunidad asegurada, Fidel y Raúl Castro. Cualquier otro puede pasar a ser considerado enemigo de la patria en menos que canta un gallo.
El presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, ha remodelado su gobierno y ha comenzado la precampaña. Este gesto puede significar que Camps da por seguro que va a ser absuelto por los tribunales en el caso Gürtel y que no está muy seguro de que la dirección del PP opte por nombrarle candidato de nuevo. Esta decisión suya, que ha podido tomar debido al inmenso poder que tienen las cúpulas de los partidos, en este caso en la Comunidad Valenciana, dificulta las cosas a la dirección del partido en Madrid para el caso de que quiera cambiarlo.
Viernes, 1 de junio
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena