Ya está Pepiño planteándose la conveniencia de suprimir las diputaciones, lo que no cabe suponer es que eso se le haya ocurrido a él solo, sino que por algún conducto le ha llegado la idea proveniente de algún lugar. Si se le hubiera podido ocurrir a él solo, no estaría en un gobierno que da palos de ciego y que tiene abochornada a la grey socialista. Lo que mejor se le da a Pepiño es sembrar la discordia y dar golpes bajos.
Pero está muy bien que se plantee cosas, sea por el motivo que sea. Cabe la posibilidad entonces de que se plantee la supresión de las subvenciones a los partidos y a los sindicatos. Si tuvieran que vivir de las cuotas de sus afiliados, procurarían tener muchos y tenerlos contentos. Al no depender de ellos, gracias a las subvenciones, se comportan como pastores de ganado. Tratan de mantener a sus fieles todos agrupados, señalan al que se desvía o hace preguntas difíciles, lanzan consignas y ordenan que se coreen eslóganes. Es difícil demostrar que este estado de cosas beneficie a los ciudadanos, como mucho a unas elites dirigentes.
Habida cuenta de que el gobierno español, al contrario que el alemán, ha contradicho sus anteriores proclamas y, además, de un modo tan precipitado y prepotente que a lo mejor la medida de bajar los sueldos a los funcionarios es ilegal, aquí, en la retirada de las subvenciones a los partidos y a los sindicatos, tiene una nueva sugerencia para ahorrar dinero. Hay más.
Los sindicatos tienen buenos equipos de economistas y sabían desde antes de que lo negara Zapatero que teníamos encima una crisis gorda. Ellos podían haber hecho un favor a los trabajadores denunciando la crisis, denunciando los derroches de los políticos de todos los colores, denunciando todos los disparates que se han venido haciendo. Pero sólo han sido capaces de convocar una huelga pequeñita cuando no han tenido más remedio que defender su imagen.
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'
'Mil millones de mejillones'
'Camaleones, desmemoriados y conversos'
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Don Vicente, como dice, -fue tan pequeñita la huelga, -que visto los asistentes que concurrieron a la misma, no asistiesen ni sus propios liberados (pesebristas).Como contaba ayer, los del almuerzo pantagruélico en el bar del polígono, probablemente dado de cómo lo estaban celebrando (comiendo, bebiendo y fumando), lo más probable es que después cogiesen una buena siesta, cosa, que es lo que seguramente harían los sindicatas de los llamados –piquetes informativos-. Aquellos, que con la alegría de aquel preciso momento,deseaban que un político del corte o del estilo de Hugo Chávez mandara en España.
Sin entrar en más detalles, resulto una huelga pequeñita.
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena