Ha sabido subirse al carro de ese populismo barato y demagógico que corre por América del Sur. Quizá sea eso lo que le proporciona los votos que le han aupado hasta la presidencia del Brasil. Pero, al contrario que otros líderes populistas, como Chávez o Morales, no está llevando a su país a la miseria, sino que está consiguiendo unos índices de crecimiento admirables.
A pesar de sus éxitos en el gobierno de su país, los líderes de los países occidentales no confían en él, puesto que no conocen cuáles son sus verdaderas intenciones. Por de pronto ha dejado bien claro que los derechos humanos no le importan, al menos no los derechos humanos de los disidentes cubanos. Es amigo de los Castro y de ahí a pensar que quienes se les oponen merecen la muerte hay un paso. O acaso sea que los negocios que hace con Hugo Chávez son más valiosos que las vidas humanas.
No le importa tampoco lo que pueda ocurrir en Honduras, o sea la suerte de los hondureños. Manuel Zelaya es el títere de Chávez en la zona, el que apoyado por el caudillo venezolano trató de violentar la Constitución de su país, así que también recibe el apoyo de Lula. Poco importa el deseo de los hondureños de vivir en paz, y que tengan un presidente, Porfirio Lobo, elegido democráticamente.
Quizá por su odio a Estados Unidos, o por aparentar odio a Estados Unidos, o simplemente por hacer negocio en donde sea, no duda en aliarse con el régimen iraní. Para hacer negocio o para lograr votos, parece que haga las cosas. Nunca se le ve ningún interés por las personas. Quizá es de los que piensan que los sentimientos no deben interferir en la acción política. Pero no es seguro que los tenga. Probablemente, los que están cerca de él no las tengan todas consigo.
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'
'Mil millones de mejillones'
'Camaleones, desmemoriados y conversos'
'Compañeras de viaje'
'No destruirán nuestra libertad'
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2/:
Dicen las crónicas del exterior de la nación caribeña que en aquella mencionada visita se le preguntó a Lula, por la muerte del pacifista cubano Zapata, donde el mandatario brasileño se hizo el sordo ante sus amigos los delincuentes hermanos Castro. ¿Que pensar del inquietante Lula?
Don Vicente, pienso que aunque algo tendrá que ver Lula con el despegue económico que desde hace unos cuantos años experimenta la nación Brasilera. El presidente Lula, desde siempre ha exhibido etiqueta de izquierdoso, pero la verdad es que en ocasiones practica con innegable éxito el travestismo político y por esa misma cuestión hay reconocer que en Brasil desde siempre negros y mestizos cuentan poco en la vida social y política de aquel país, a no ser que seas futbolista, santero de Bahía o músico carioca. En estos momentos Brasil se encuentra situado entre las 25 primeras potencias económicas del planeta, pero con una repartición desigual de la renta y pocas opciones para dar entrada en el pastel financiero a los brasileros pobres de toda la vida. Y otra, Lula, en su estancia habanera, no quiso saber nada de la muerte del opositor pacífico Orlando Zapata Tamayo. Dicen las crónicas, que cuando en la mencionada visita se le preguntó sobre la muerte de Zapata, el
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
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Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena