Cuando alguien llega a la situación de Zapatero, en la que se ha visto obligado a hacer todo lo contrario de lo que venía preconizando y prometiendo, lo que debe hacer es dimitir y dejar que sea otro del mismo partido quien las lleve a cabo. Zapatero, en cambio, se aferra al cargo, sin que le importe tener que contradecirse. Este gesto, que debería ser considerado como desfachatez, es interpretado por algunos forofos suyos como resiliencia.
Los políticos españoles, en su inmensa mayoría, consideran sus cargos como de su propiedad, como si los hubieran ganado en unas oposiciones, y para despegarlos de sus escaños hay que echar agua caliente. Hay alguno por ahí al que habría que destituir no por corrupto, sino por tonto. Son muchos los momentos bochornosos que nos hacen pasar nuestros políticos. Probablemente, España tiene más políticos per cápita que ningún otro país y a pesar de ello han tenido que ser políticos de fuera los que digan al gobierno español que ha de corregir el curso del gasto público. Zapatero, como se sabe, ha optado por hacérselo pagar a los más indefensos.
En su día, ningún partido político español fue capaz de prever la crisis, porque todos los gobiernos autonómicos y todos los ayuntamientos actuaron igual de irresponsablemente que el gobierno de Zapatero. En la circunstancia actual, los partidos que no gobiernan tampoco han sido capaces de forzar la dimisión de Zapatero, para cambiar el rumbo de las cosas. El PSOE tampoco ha visto la que se nos venía, se decía últimamente de buscaba urgentemente un recambio para Zapatero. No merece la pena referirse a los sindicatos, que ahora querrán salvar la cara.
Es evidente, pues, que el sistema español no tiene mecanismos para defender a los ciudadanos de la maquinaria de los partidos. El PP propone revisar las subvenciones a la CEOE y a los sindicatos. ¿Y por qué no a los partidos? ¿Y por qué no suprimirlas por completo? Si dependieran de las cuotas de sus afiliados se verían obligados a atenderles. Como dependen de la subvención, pueden considerarse por encima de los ciudadanos y en lugar de servirles, se empeñan en dirigirles. ¿Hacia dónde? Hacia el abismo.
'Mil millones de mejillones'
'Camaleones, desmemoriados y conversos'
'Compañeras de viaje'
'No destruirán nuestra libertad'
'Todo el amor y casi toda la muerte'
'Tu mente en forma'
'Ansiestrés'
'El viaje al poder de la mente'
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Don Vicente, Zapatero y por extensión una inmensa mayoría de los "profesionales" del politiqueo y sindicatas enganchados a la ubre del presupuesto de España, no sueltan el cargo, ni con sal fuman. Se creen los dueños de los cargos y de las prebendas. Sus seguidores o correligionarios se conducen más como forofos y se portan como auténticos fanáticos ultra.
Fuera los sueldos de todos los politicastros, alcaldes, concejales, y toda esa patulea que no dan un palo al agua desde que murió Franco. Mejórense las pensiones más bajas y cúbranse las carestías más perentorias de los españoles que las precisan.
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena