Nuestro presidente Zapatero, cuya vida guarde Dios muchos años (y de paso también podría guardarnos a los demás de él, que bastante destroza ha hecho ya), cualquier día nos va a explicar que el mar es una masa de agua salada y lo hará con el mismo empaque con que Newton pudo dar a conocer la ley de la gravedad, seguro de que nos descubre una verdad trascendental.
Ha llamado cobarde a la izquierda abertzale por no exigir el final de ETA, como si no fuera la cobardía el requisito indispensable para la existencia de la banda. Hace falta ser cobarde para ingresar en la banda, o sea, ser incapaz de decir no a quien se lo propone, y cometer luego esos deleznables atentados. Es necesario ser cobarde para acomodarse a ese ambiente tan complaciente con la banda, al asumir algunos de sus más infames postulados, esas ideas, por llamarlas de alguna forma, tras las que intentan parapetarse. Hay que ser cobarde aceptar sin más todas esas actitudes ambiguas, equidistantes, que tanto convienen a los terroristas. Forzosamente hay que haberse quedado con el depósito del valor vacío para asistir impávidamente a esas manifestaciones del cinismo más descarado que consisten en condenar los atentados, cuando se acaban de producir, pero poner todas las trabas posibles a las medidas antiterroristas que se proponen a continuación. ¿Y qué decir de todos esos que niegan el saludo a Pilar Elías, no vaya a ser que hacerlo les cause algún perjuicio, y en cambio saludan solícitos a un tal Azpiazu cuyas hazañas pueden figurar por méritos propios en cualquier antología de la infamia. Cobardes son también quienes no aceptan la verdad de los hechos, para conseguir sus propósitos con la simple fuerza de su verbo partiendo de algo cierto, y en cambio tergiversan la historia, inventan patrañas, y exhiben su verbo intimidatorio o enredador.
Por otro lado, aunque esos que siempre han sido cobardes tuvieran un instante de valor, ¿cuánto les duraría?
'Agua de limonero'
'Correspondencia 1933-1973. Leo Strauss y Gershom Scholem'
'España, aparta de mí esos premios'
'La previa muerte del lugarteniente Aloof'
'El Lazarillo contado a los niños'
'Superar la adversidad'
'El viaje del elefante'
'La conspiración de las lectoras'
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Don Vicente, cobardes son todos esos a los que usted tan acertadamente alude. Pero cobardes son también y mucho, cuando por cobardía escucho por la radio y TV, o cuando por cobardía leo en la mayoría de los periódicos que cambian las palabras para edulcorar pandilleros (banda), comando militar (jauría de asesinos) comando informativo (chivatos), etarra (pistolero), y así un largo etcétera. Hasta que todo eso y otras cosas más que me callo, por cobardia no desaparezcan del acontecer diario, no veo tan próximo como yo desearía el final de esa asesina y criminal lacra,
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena