Les llaman creativos y tal vez por eso los publicitarios se ven en la obligación de tener ideas geniales cada vez, y a veces les da por descubrir la pólvora. Puede ocurrir con los anuncios lo mismo que con las pintadas de las paredes, aparece una muy buena de tarde en tarde. Desde mucho antes de que aparecieran los carteles de cine con Humphrey Bogart llevando el cigarrillo entre los labios cualquier fumador sabe que es esclavo del tabaco.
No sería extraño que muchos de los primeros fumadores, cuando aún no se tenía ni idea de que era perjudicial para la salud, intentara dejarlo, precisamente por no desear ser esclavos. Cualquiera se da cuenta de que cuando enciende un cigarrillo no es porque le apetezca sino porque el cuerpo se lo pide. El mal gusto, por lo que se ve, no es privativo de las televisiones españolas, ni de Berlusconi, está suficientemente extendido por el mundo.
Aunque unos pocos soporten bien el tabaco, para la inmensa mayoría es un veneno, cosa de la que ya no caben dudas en la actualidad. Lo que ocurre es que dejar de fumar es difícil y también los hay que teniendo toda la información a su alcance desean seguir fumando. Hay que tener en cuenta que durante muchos años se ha estado incitando a fumar y lo que se pretende ahora es revertir la situación de modo drástico, cosa que resulta molesta. Las prohibiciones tampoco suelen gustar.
Dado que sobre el tabaco ya está todo dicho, parece lógico pensar que lo aconsejable es hacer hincapié en los beneficios que produce dejar de fumar. El ser humano siempre está dispuesto a hacer esfuerzos cuando el premio merece la pena. Pero también es cierto que al ser humano le gusta mucho prohibir, asustar e incluso, a veces, ofender.
'La conspiración de las lectoras'
'Hotel Pesadilla'
'Vidas rotas'
'Carlos V'
'Troppo Vero'
'Ojos que no ven'
'Gabinete de crisis'
'Caja de herramientas'
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Don Vicente, en lo que respecta ha dejar de fumar tengo una anécdota curiosa. Me encontraba de trabajo en la Feria de Muestras de Trípoli (Libia), y por las dificultades propias de encontrarme en una dictadura y que las gestiones de trabajo se hacían difíciles, lo cual motivaba un fuerte estrés y por lo tanto un perpetuo tener el cigarrillo en la boca, por lo cual encendía un cigarro con la colilla del otro, además por aquellos tiempos era yo, un impenitente fumador (lo que coloquialmente se llama un incendiario de tabaco), y el martes día 7 de marzo de 1979 (con 50 años), tuve la gran suerte de encontrarme con un medico español residente en aquél país Árabe, quien me hizo una gran reflexión sobre mi propia vida si insistía fumando con tanta ansiedad, -le hice caso, con lo cual desde aquel mencionado día y sin sufrir ninguna clase de ansiedad, tuve la suerte de poder dejar de ser un esclavo del tabaco.
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena