Ya no se trata de aquel “es la economía, estúpido”, sino que la cuestión, por lo que a España respecta, es sumamente grave. Cuanto más tiempo transcurra más difícil será salir de la crisis. Tal y como están las cosas, ya no basta con hacer elecciones anticipadas, habría que hacer un gobierno de coalición que reformara todo el sistema político, para lograr otro mucho más eficiente y económico.
Habla Zapatero de bajar las pensiones y Botín está de acuerdo, ¿por qué no reducen los gastos de la clase política? Esa es la verdadera sangría de España. Lo cómodo es cebarse en la clase indefensa. La crisis se veía venir, pero hablar de ella era antipatriota. Tanto es así que la palabra crisis estuvo proscrita. No se tomaron medidas, porque no interesaba electoralmente y ahora los ayuntamientos están al borde la quiebra; en realidad, muchos de ellos deben de estar técnicamente quebrados; las Comunidades Autónomas están totalmente endeudadas y el Estado todavía más. Mientras las empresas adelgazan, en el intento de reducir gastos, los organismos políticos cada vez tienen más personal y más gastos. Los políticos, al contrario que los trabajadores, no están indefensos, no sienten peligrar sus pensiones y ni siquiera sus puestos de trabajo; si pierden el escaño en algún momento, los colocarán en otro sitio.
Creo que lo ideal sería conservar la idea básica de la Transición y aprovechar la experiencia adquirida para constituir un Estado de las Autonomías lo más justo posible, de modo que las inevitables injusticias que se produjeran fueran achacables a errores de cálculo y no a fallos del sistema o favoritismos. El número de políticos debería ser el mínimo imprescindible para funcionar y el sistema electoral debería proporcionar un mayor protagonismo a los ciudadanos. Los partidos nacionalistas no deberían poderse presentar en solitario a las elecciones generales. Eso de que ahora no existe el espíritu que hubo en los primeros tiempos tampoco es cierto. Probablemente, ahora hay mejor espíritu que entonces, si se exceptúa a dos o tres personajes.
'Caja de herramientas'
'La Odisea contada a los niños'
'Fantasías animadas'
'El fundamentalismo democrático'
'El Levante del siglo XXI'
'Providence'
'Sueños de otoño'
'La Eneida contada a los niños'
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Sr. Marjaler, totalmente de acuerdo, la verdadera gravedad de España es, que no existen personas,honetas, profesionales de la política y con dignidad humana. FAltan como Vds. bien dice, hombres de Estado, que sientan su profesión con vocación y la apliquen con rectitud y eficacia.
Es cierto que Espñano puede aguantar más, ni dos años, ni uno más. Si no convocan elecciones anticipadas, debe la oposición hacer una moción de censura e incluso aunque no gane, intentar hacer un pacto entre partidos para cambiar este desgobierno. Hay que hacer grandes reformas en la Constitución Española, si queremos que algo cambien en esta mal llamada democracia, pero antes habrá que echar a este desgobierno. Sino es así, el pueblo español, tiene que urgentemente, salir a la calle y provocar un cambio y, decir a esta gentuza que si no cambian, tendrán que pagar las delitos
que estan cometiendo contra ESpaña.
Don Vicente, sensato y real su comentario. Pero la situación económica en España es tan grave, que creo que como bien dice no se arregla con solo adelantar las elecciones, yo voy más lejos, esto de momento no hay quien lo arregle, porque el régimen político emergido de la transición esta caduco y finiticado, es un sistema plagado de politicastros manirrotos y mangantes, y otro problema el fundamental, es la carencia actual de verdaderos hombres de Estado.
Viernes, 17 de febrero
José Pómez
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla