Visto desde cierto ángulo no deja de ser injusto que si en un examen hay diez copiando y sólo pillan a uno éste se lleve un suspenso y los otros nuevo quizá un sobresaliente, pero si se permite copiar, porque “examinarse es un derecho del alumno”, con ello desaparecerá la tradición artesana con la que hasta ahora se ha intentado burlar la prohibición.
Famoso fue en su día el caso de aquellos dos examinandos que daban muchos golpecitos sobre la mesa con el lápiz, hasta que en un momento dado el examinador comenzó a dar golpecitos también con el suyo. Luego explicó que había dicho lo siguiente: “Yo también sé Morse. Estáis suspendidos”. No trascendió si esos dos habían hecho lo mismo, con éxito, en otros exámenes. También los hubo que recurrían a la tecnología en tiempos en que todavía estaban muy lejanos los móviles, pero los trucos de este estilo sólo servían para pocas veces, puesto que una vez descubierto ya no se podía repetir.
Lo más habitual consistía en hacer chuletas, muchas veces, verdaderas obras de artesanía. Tal vez, al confeccionarlas, el estudiante aprendía lo suficiente como para no tener que utilizarlas. Creo que algunos incluso las vendían. Eran verdaderas obras de arte que luego había que aprender a manejar, memorizando también dónde estaba cada cosa. Otros, u otras, sumamente atrevidos, escribían sus chuletas en partes muy íntimas, contando con que aunque el profesor, o profesora, sospechara algo, difícilmente se atrevería a pedir que les mostraran la zona. Tampoco faltaban, o faltan, los profesores que tienen un tornillo suelto y enseguida se imaginan, sin que sea verdad, que alguien está copiando. Este es un peligro que los alumnos han de sortear también. Si se generaliza la nueva normativa de la Universidad de Sevilla, desaparecerá el peligro y desaparecerá la artesanía. Quien haya olvidado un dato, lo consultará sin más y al no intentar disimularlo será más difícil que lo pillen.
'El fundamentalismo democrático'
'El Levante del siglo XXI'
'Providence'
'Sueños de otoño'
'La Eneida contada a los niños'
'Billete de ida'
'Historia de la filosofía sin temor ni temblor'
'La economía edificada sobre arena'
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De entrada el que copia es idiota. Si una persona saca una carrera copiando, al final de la misma no sabrá absolutamente nada de nada. Y si quiere ejercer una profesión acorde con la carrera que ha estudiado tendrá que aprender tarde o temprano lo que no ha querido aprender en su momento, o si no, le echarán del trabajo por inútil e incompetente. Las cosas son así de sencillas, y alguien debería explicárselo así a los estudiantes.
Yo como profesor ni me molestaría en vigilar a los universitarios que se examinan. Que copien si quieren. Sólo desde un punto de vista de la máxima tontez se puede entender que copien. Ellos son los únicos que salen perdiendo. Ya aprenderán en su momento lo que vale un peine.
Y si sacan la carrera copiando y llegan a políticos no hay problema: con contratar cien mil asesores para cubrir la ignorancia pues tan contentos.
España...pobre país.
Don Vicente, esta decisión tomada en Andalucía, muy posiblemente pueda desvalorizarse mucho más la enseñanza pública. Por lo tanto sin problemas para los estudiantes familiares de Chávez.
Viernes, 1 de junio
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina