El hecho de que pese a que han bajado mucho los precios, la banca no consigue reducir el número de pisos que tiene en propiedad, procedente de los embargos ha sido considerado por algunos como la prueba de que el precio de los pisos no es la causa de que no se vendan, que sería según ellos el pesimismo que impera en la actualidad.
Sin embargo, lo que ocurre es que el precio, con ser muy importante, no es el único factor que hay que tener en cuenta. Hasta hace unos cuantos años comprar un piso era una opción prudente para quien sus ingresos le permitiesen hacerlo: en el caso de que surgiera un imprevisto, se podía poner a la venta, con la seguridad de que en un corto plazo se obtendría por él una cantidad mayor que lo que había costado en un principio. Llegó un momento en que los pisos se vendían a unos precios tan elevados que comprarlos equivalía a un suicidio económico. No obstante, se incitaba a la compra, no hay más que repasar los periódicos de esa época para comprobarlo. Quienes incitaban a la compra ahora ni se acuerdan, ni se consideran culpables de nada. La cuestión es que los bancos y las cajas (que están en manos de los políticos) tienen muchas viviendas en su poder y necesitan venderlas.
Aunque las bajen de precio, la gente no se atreve a comprarlas, porque ya saben lo que ocurre si se tuerce algo. Además, muchos de los que necesitan una vivienda y la podrían pagar temen perder su trabajo y que los precios de los pisos aún bajen más, con lo que la compra del piso se convierte en un salto al vacío sin red. Quizá, si los bancos vendedores se comprometieran a recomprar el piso al mismo precio, si se dieran ciertas circunstancias, los compradores podrían atreverse a dar el paso.
'Esperando a Robert Capa'
'Pan'
'Suárez y el Rey'
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'Una mañana perdida'
'El principio del fin'
'Lecciones para el inconformista aturdido en tres horas y cuarto por un ensayista inexperto y sin papeles'
'El amigo del desierto'
Don Vicente, la cuestión del stock y venta de los pisos por parte de los Bancos y de las Cajas, es un tema que esconde muchos intríngulis. En este negocio han entrado a saco, políticos, banqueros y constructores espabilados. Por ejemplo un piso que en los años ochenta se vendía por tres millones de pesetas en la época de la burbuja y el cuento de los intereses bancarios fáciles y baratos te lo “regalaban” por cuarenta millones de las antiguas pesetas. Que ¿Quién trastocaba los precios? Pele, mele y el chiquet de la vengalé. Pienso que la actividad inmobiliaria constituye aún uno de los mayores problemas de recuperación de las entidades financieras. Por lo tanto, claro que les interesa vender.
Martes, 9 de febrero
Julio César Izquierdo
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Jorge Moragas
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Angel Escuredo
Jesús Montesinos
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Fernandez Krohn
Raúl González Zorrilla
Antonio Javier Vicente Gil