Francisco Camps ha pedido disculpas por las desafortunadas palabras que pronunció en la sesión de control en las Cortes valencianas. Pero a renglón seguido lo ha estropeado al añadir que los socialistas deberían seguir su ejemplo y disculparse por la gran cantidad de insultos y de infamias que han vertido sobre él.
Lo caballeroso es pedir disculpas y nada más. Cada uno es responsable de sus actos y de sus palabras y no de las ajenas. No le incumbe a quien está obligado a pedir disculpas si los demás también cumplen con su obligación. Por otro lado, la frase de Camps ("A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta"), es impropia de un presidente de la Generalidad. No admite que se justifique en el calor del debate, ni en las supuestas ofensas que ha recibido de los rivales.
Por otro lado, algún derecho tienen los rivales a hablar del caso Gürtel, que ha servido, entre otras cosas, para que todo el mundo sepa que Francisco Camps frecuenta amistades peligrosas. Y ese derecho sería obligación si no fuera porque en el tal caso concurren tantas irregularidades, empezando por las filtraciones a la prensa, sobre las que callan sospechosamente los socialistas, que deberían motivar a los ciudadanos a dar masivamente la espalda a la clase política. Quizá los socialistas valencianos sean más machacones e insidiosos que hábiles a la hora de formular las preguntas; acaso obvien cosas que deberían tener en cuenta; pero todo eso debería agradecerlo Camps, puesto que le facilita las respuestas. Sin embargo, ya se ve que no le gusta que le lleven la contraria. Tampoco le supo responder al juez Flors cuando le preguntó algo que le molestaba. Le dijo: “todos los valencianos me deben mucho”. Y eso que tiene fama de leer a Baltasar Gracián.
'Esperando a Robert Capa'
'Pan'
'Suárez y el Rey'
'La rosa escondida'
'Una mañana perdida'
'El principio del fin'
'Lecciones para el inconformista aturdido en tres horas y cuarto por un ensayista inexperto y sin papeles'
'El amigo del desierto'
Don Vicente, por mi edad, las palabras pronunciadas por Francisco Camps, ("A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta"). Me suenan esos términos, o me parecen equivalentes, a los que se pronunciaban por algunos políticos en aquellos trágicos y aciagos tiempos de la década de los años treinta. Algo, me parece que huele mal, en estos críticos momentos.
Miércoles, 10 de febrero
JUAN JULIO ALFAYA
Rufino Soriano Tena
Julio César Izquierdo
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Jorge Moragas
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Angel Escuredo
Jesús Montesinos
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Fernandez Krohn