Explica Jordi Pujol, en un artículo publicado en La Vanguardia, que el Centre d’Estudis Jordi Pujol se dedica a estudiar la Ideas, los Valores y las Actitudes, o sea, el IVA. Habla de la disposición habitual del ánimo para realizar algo positivo. Del hábito del esfuerzo, de la justicia, del respeto, o del trabajo bien hecho. También se refiere al hábito del afecto a la familia, al país, al prójimo, y de la solidaridad. Y no se olvida de la empatía, ni del hacer respetar la propia dignidad.
Esa es la pregunta que se hace Rajoy públicamente. La respuesta, aunque él ya debería saberla, es esta: No hubiera ocurrido nada. Habría otro presidente y presumiblemente otros consejeros. Las instituciones seguirían funcionando porque nadie es imprescindible. Es más, si Camps, previendo que lo iban a absolver, hubiera dimitido, el gesto hubiera reforzado la imagen suya y la del PP y no planearía la sombra del caso Gürtel sobre la reciente remodelación del Consell.
En España, dado que la atención sanitaria alcanza a todos, la actitud ante cualquier tipo de epidemia o pandemia, en ciernes o ya declarada, debería ser de relativa calma. El sistema sanitario debería ser el punto de referencia y la ciudadanía debería limitarse a seguir sus instrucciones. Este modo de ver las cosas sería lo mejor para todos, puesto que permitiría un tratamiento eficiente, con el menor coste posible en todos aspectos.
Vivimos una época extremadamente difícil, con una tasa de paro muy elevada, y lo malo es que no hay esperanzas de que se reduzca en mucho tiempo. Además, el propio Celestino Corbacho viene anunciando que el número de parados aumentará en los próximos meses. Ante una situación así, sería conveniente que el ministro de Trabajo inspirara confianza.
He aquí que Noam Chomsky, cuya capacidad analítica no discute nadie, ha ido ahora a Venezuela ‘a ver como se está construyendo ese otro mundo posible’, lo que viene a ser lo mismo que si el Dr. Cavadas en lugar de trasplantarle una mano o una cara a un paciente, le cortara el cuello.
En un artículo titulado Inversiones y prioridades, publicado en El Periódico, Lidia Falcón cuenta las vicisitudes por las que atraviesa su amiga Francina Ribas, que acaba de cumplir 88 años y que a lo largo de su dilatada vida ha sufrido toda suerte de desgracias. He aquí una pequeña parte de su artículo:
El ministro Corbacho ha arremetido contra los bancos y les ha acusado de ser los culpables de la crisis que padecemos. A estas alturas ya sabemos que los bancos y las cajas no observaron la prudencia con la que se desenvuelven ahora. Pero el ministerio de la Vivienda recomendaba comprar pisos cuando más caros estaban. Corbacho no ha dicho nada acerca de ese punto.
En cierta ocasión, una señora chilena comentaba que se había visto obligada a abandonar su país por culpa de Pinochet, del que tuvo que escapar a toda prisa. Y a continuación narró una serie de desmanes del propio Pinochet. Cuando terminó su discurso, otro de los asistentes desveló que él había escapado de Fidel Castro. ¡Ah!, no, lo que ocurre es que tú eres un blando, respondió la chilena, y comenzó a alabar al régimen cubano.
En una de las fotos que ha publicado la prensa estos días aparece el Dr. Cavadas con el consejero de Sanidad valenciano, Manuel Cervera. Cavadas está en una actitud normal, mientras que a Cervera se le nota tratando de hincharse, como un pavo real, para estar a la altura.
Tenemos un gobierno tan disparatado que puede considerarse milagroso que todavía no se haya hundido del todo España. Pero no conviene cantar victoria, todo se andará. Mientras Alemania y Francia comienzan a salir de la recesión, en el caso español todo son dudas y temores. Demasiadas viviendas por vender conforman el panorama. Como es natural, nadie se ha hecho responsable de que se hayan construido tantas. Incluso Carod, ese irresponsable derrochador, habla de gasto responsable.
O como más le guste que le llamen, Pepiño Blanco, por aquello de parecer asequible, o Don José Blanco, por lo de la cartera ministerial. Parecía que el flamante nuevo ministro, al tomar posesión de su cartera, había dado por finalizada su época zascandil, traspasando este papel a su sucesora que, dicho sea de paso, nos hubiera hecho reír bastante, si no fuera porque nos sale por un ojo de la cara.
Acaso la peor corrupción sea la que se hace a ojos vistas, puesto que al no esconder la acción quienes la perciben tienden a catalogarla como inevitable. Conviene advertir que si en Cataluña ocurren unas cosas en las demás se padecen otras similares. Quienes idearon el Estado de las Autonomías, proporcionando un poder excesivo, con relación a los demás, a los partidos nacionalistas y dando vía libre, por otro lado, a la arbitrariedad, se lucieron.
La forma de hacer política en España cada día es más inquietante. Cabría tildarla de bochornosa, si no fuera por lo que hay en juego. Se anuncia una paga para los parados que hayan agotado su prestación, como explica Leire Pajín en su blog:
El Tribunal Constitucional perdió todo su prestigio, y al parecer para siempre, a raíz de aquella desafortunada decisión sobre el caso Rumasa. El que en ese momento era presidente del tribunal, dimitió avergonzado y regresó a Caracas. Pero ya su nombre ha quedado ligado para siempre a este asunto. Son muchos los cadáveres, metafóricamente hablando, que deja Felipe González a su paso. Y aún tiene la desfachatez de postularse como gran estadista.
Son muchas las cosas que han dicho los prelados vascos, tantas que llegado el tiempo pueden alegar que ellos siempre han dicho eso; eso y lo equidistante y lo parecido y lo otro. Realmente, saben hilar fino. Tan fino que al PNV nunca le han afeado su comportamiento y, claro, ahora que el actual gobierno vasco está haciendo lo que debe, en lo que al entorno de los etarras se refiere, están quedando al descubierto tanto el PNV como ese clero vasco con el que tan bien se ha llevado siempre.
El periodista Bru Rovira ha dejado La Vanguardia, según explica él mismo, porque no le gusta la situación que atraviesa la prensa. Pero la cosa tiene muy mal arreglo. Hoy, cada periódico se mueve dentro de su parcela ideológica. Todos tienen poco margen de maniobra porque dependen en grado sumo de las subvenciones. A la vista de sus contenidos se puede pensar de algunos que dependen exclusivamente de las subvenciones. No es raro que algún dirigente político telefonee al director de un periódico para quejarse por algún artículo aparecido en el medio.
En su blog, El bastón de Tiresias, el Profesor de Derecho Penal Rafael Fontán hace unas consideraciones muy acertadas sobre el funcionamiento de los tribunales de justicia españoles. Por mi parte, añado que estoy conforme con que se persiga al entorno etarra y que se impida hacer apología del terrorismo. Dicho esto, me apoyo de nuevo en el bastón de Tiresias para convenir con su propósito, puesto que esto no se hacía antes. Se conoce que ahora ha habido una orden del poder político.
La carta destacada de hoy de El Periódico es una titulada ‘Las enfermedades invisibles y olvidadas’, en la que se refiere concretamente al síndrome de fatiga crónica, sobre la que dice que la ciencia ya ha proporcionado avances que no deberían ser olvidadas por las autoridades sanitarias. Lo cierto es que las enfermedades que afectan a poca gente no tienen más interés que el humano.
En un ensayo sobre el aborto, en el que se declara favorable a su legalización y a que la capacidad para decidir recaiga por completo en la mujer, Natalia Ginzburg dice textualmente ‘Abortar es matar. El derecho a abortar debe ser el único derecho a matar que la gente debe pedir a la ley.’ Nada que ver con lo expuesto por Bibiana Aído: ‘Un feto no es un ser humano. Eso no tiene base científica.’
Hace unos años, los medios se plantearon la idea de llegar a un acuerdo entre todos para silenciar en lo posible a ETA, relegándola a las páginas de sucesos y en letra pequeña, dada la evidencia de que lo que persigue la banda es publicidad. Pero se vio que se trata de un empeño imposible.
El suyo, evidentemente, para lo cual necesita distraer la atención del personal. El hecho de algún asunto presente un color absolutamente blanco no es bueno para sus intereses, así que se aplica en barnizarlo con algún gris, cuanto más oscuro mejor. Siguiendo este guión, hace unos días Urkullu criticó a ETA, como no podía ser menos, pero al mismo tiempo, defendió el ‘diálogo’ con la banda, por aquello de que hay que hablar hasta con el diablo. El viejo truco de repartir las velas a partes iguales.
Gerardo Díaz Ferrán ha concedido unas declaraciones en las que, entre otras cosas, afirma que se deberían bajar los salarios en, al menos, un uno por ciento. Y es que los trabajadores constituyen la parte débil del engranaje. Puede decirse que los trabajadores y los empresarios son elementos productivos del sistema. Y que todos los políticos y asesores que exceden del número necesario para que el sistema funcione son parásitos. Pero es más fácil proponer que se bajen los salarios que alegar que el mantenimiento de la clase política española nos sale muy caro.
Aún no hemos salido de la crisis y ya se está gestando la siguiente. Aquellos bancos americanos que sin ayudas estatales se hubieran ido al garete ya respiran. Como consecuencia, están devolviendo el dinero al gobierno, pero lo hacen para que sus directivos se puedan poner los sueldos que quieran. Naturalmente que tienen excusa para eso. Las excusas de los poderosos siempre tienen mejor fortuna que las de los pobres. Si un pobre dice que no ha pagado la cuota de su hipoteca porque su hija de dos años tenía hambre, no cuela la excusa.
No me extrañaría nada que fuera cierto lo que dice Cospedal, dada la actual forma de hacer política en España. Pero si no lo puede probar, no debería haberlo dicho, por muy segura que esté. Y si lo puede probar, debería haber puesto una denuncia.
Propuso Antonio Basagoiti que las calles tengan nombres de víctimas de ETA. Patxi Zabaleta, de Aralar, no piensa de este modo. Quiere que las calles lleven “nombres nuestros”. Aralar es, probablemente, lo más cercano a ETA que hay en el arco parlamentario legal. Que debamos aceptar a este partido en el juego democrático no significa que se le tenga que aplaudir.
Cuando Barack Obama o Alan García, por ejemplo, pierdan las elecciones, lo que harán, sencillamente, será irse a su casa. En el caso se Hugo Chávez, las cosas son de otro modo. Si algún día pierde las elecciones, cosa que parece difícil a la vista del tinglado que se viene montando, lo más probable es que acabe, más o menos, como Mussolini.
Dijo Alfonso Guerra en su día que él cocinaba los platos y Felipe González los servía. De nuevo se ha metido en la cocina, a explicar las bondades de la Constitución de 1978, a la que tanto contribuyó él. Lo ha hecho en un artículo titulado ‘Es el momento’, publicado en la revista Tiempo. Olvida decir el presunto estadista, porque probablemente no se ha dado cuenta, que lo mejor de la Constitución fue el espíritu de consenso que le imbuyó Adolfo Suárez, el tahúr del Mississippi, según él.
Los saharauis constituyen un pueblo dejado de la mano de Dios. No se sabe ni cómo logran resistir bajo la bota del rey de Marruecos, que aprieta todo lo que puede. Tanto que no encuentran un defensor para su causa, a pesar de todas las resoluciones de la ONU en su favor. Luego, los propios representantes de este organismo internacional dicen que los saharauis tienen razón, pero no tienen fuerza para defenderla.
Finalmente, el TSJCV ha decidido archivar la causa contra Camps, lo que, dado el circo mediático que se había formado sobre el asunto, es una buena noticia. Hay otro delito evidente, que es el de las filtraciones, sobre el que no se sabe nada. Hay gente que no es que desee que haya justicia, es que quiere utilizarla en su provecho. De modo que según le convenga o no hay cosas a las que no da importancia, mientras pone el grito en el cielo por otras.
En el último de sus larguísimos artículos, Victoria Prego es más directa, Pedro J., que no ha leído ‘El dardo en la palabra’ (¿qué es eso de coaligados?), alega que ETA nunca ha atentado en Francia, y da su opinión sobre los motivos por los que no lo ha hecho. Pero la cuestión no parece muy difícil; hasta los etarras, en su obcecación, saben que no lograrían ningún apoyo en Francia.
En una entrevista concedida a Periodista Digital, Santiago González ha dicho que no teme por la libertad de expresión, porque habrá un número suficiente de personas que no se dejará amordazar. Sin embargo, esta misma afirmación significa que se conforma con muy poco. Ni la libertad de expresión ni la democracia están consolidadas en España. Baste como prueba la frase de Zapatero que saca a relucir: ‘voy a hacer una democracia ejemplar’.
Viernes, 1 de junio
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina