En la situación actual, quien quiera bien a Francisco Camps sólo puede desearle dos cosas. La primera es que tenga suficiente fortaleza de ánimo para dimitir. Y la segunda es que resulte absuelto de todos los cargos. De cumplirse estos dos deseos, habría salido con mucha dignidad del embrollo en el que está metido el actual presidente de la Generalidad.
Viernes, 1 de junio
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina