No recuerdo si he escrito alguna vez sobre el burka o sobre el velo islámico y ahora me voy a contradecir. Si es así, el hecho viene a confirmar una vez más que las ideas están para ser repensadas. La prohibición del velo en las escuelas públicas francesas se sustenta en ideas muy bien trabadas y es muy bien entendida por los franceses. La base de la que se parte es que quien emigra a otro país debe someterse a las normas del país que lo acoge. Esto parece elemental. Sin embargo, la práctica viene a demostrar que las perjudicadas son las niñas islámicas, puesto que sus padres no las llevan a la escuela.
Ahora Francia quiere prohibir el burka por las calles y esto ya es más peliagudo, puesto que las calles son lugares públicos por los que la gente pasea con las más dispares vestimentas. Se conoce que el espíritu de Napoleón todavía sobrevuela Francia y quiere hacer ver al mundo musulmán que el burka es indecente. Pero no es tan fácil introducir una idea en quien no la quiere aceptar. Las mejores revoluciones se producen de la mano de la educación, o sea, enseñando a pensar y aportando datos ciertos y no manipulados o tergiversados, para que cada uno se forme su propia opinión. Quizá esto sea lo contrario de lo que se hace ahora. Al menos, en España, en donde más bien se adoctrina.
Los musulmanes van a seguir emigrando, a Francia o a donde puedan. Y llevarán con ellos a sus mujeres, como una propiedad suya más. Y si en Francia no pueden salir sin burka a la calle, las encerrarán en casa. Al convertirse en raptores, se harán más bestias, al verse obligados a reprimir la sensibilidad día a día. Crecerá el odio en ellas y lo desviarán hacia Francia en particular, y el mundo occidental en general.
'El hombre que cambió su casa por un tulipán'
'Los católicos en la opinión pública'
'De Aznar a ZP'
'Poderosa mente'
'Una herencia peligrosa'
'El número de tontos'
'Las experiencias del deseo'
'Ensayos'
Elemental, querido guasón. Al rey español Carlos III le plantearon un problema parecido los embozados madrileños, que se amparaban en sus capas y sombreros de ala ancha para cometer sus delitos, por lo que el Ayuntamiento decretó su prohibición, detonante del famoso "motín de Esquilache" que se saldó con el exilio del marqués, pero el embozo desapareció de la vía pública.
Me temo que si M. Sarkozy plantea el asunto del burka como una cuestión de derechos de la mujer y no como un asunto de seguridad nacional, como supongo haría el barón Haussman, tiene la batalla perdida.
Muy interesante lo que dice Omar. Los demás miran al dedo que señala la luna. Están tan convencidos de lo que dicen que no se enteran de lo que pasa
Sólo quiero decir que intento educar a mis hijos (dos varones y una niña todavía bebé) en igualdad, en el respeto a todo el mundo y sobre todo haciendo fuerza en que todos somos iguales, sin diferencias de sexo o credo. Que las mujeres somos iguales que los hombres con los mismos derechos y obligaciones, que podemos llegar a ser cualquier cosa que deseemos sin importar si somos niños o niñas. Pero resulta muy difícil explicarles que su compañera de pupitre no volverá más al colegio porque sus padres la casan con un señor al que no ha visto nunca, que vive en un país del que ella se fue cuando era bebé y que no podrá ser nunca astronauta. Me niego a decirles que eso está bien y que es su cultura.
Omar:
Lo malo o lo bueno no necesariamente lo deciden los "muchos millones". Primero porque con independencia de los muchos musulmanes que seáis, estáis en un país de cultura cristiana y algunas de vuestras prácticas, aunque ahora se os consientan, cuando se generalicen provocarán diferencias y tensiones en la sociedad y ésta se pronunciará...y lo hará en contra. Y también porque no todo en justicia se soluciona por mayorías; existen los principios.
Y además Omar, en su respuesta adivino un argumento de fuerza...y no un argumento jurídico o ético. Y así, lamento decirlo, a largo plazo no llegarán a ningún lado en la sociedad occidental. La mujer es igual al hombre; y cualquier limitación a este principio que no provenga de la propia naturaleza, como p.e. engendrar y dar a luz, no será aceptable en nuestra sociedad.
Somos muchos millones de musulmanes. No podran con nosotros
Lo primero apoyar el comentario de aguipeña.Lo segundo la sociedad occidental está donde está por haber sabido autocriticarse y aplicar la razon frente a la fe.Occidente ha pasado por el librepensamiento, la Revolución Francesa,guerras civiles,guerras mundiales y genocidio.Tres cuartas partes de la población mundial mira con envidia el modo de vivir occidental,quieren vivir como nosotros pero no asumen ni la autocrítica ni el esfuerzo que le ha costado a occidente llegar donde ha llegado.Seguro que alguien estará pensando en como occidente ha abusado tambien del resto del mundo.Es verdad que tenemos una mochila llena de errores unida al desarrollo.Pero ya está bien de querer vivir como nosotros y no querer parecerse a nosotros.Los errores y abusos de occidente no eximen a las demas sociedades de su responsabilidad de evolución en la supervivencia del ser humano.No deja de ser eso,¿no?,solo sobreviven y mejoran los más aptos
El tema del burka, o de cualquier otro tipo de velo que esconda la faz- es decir, la primera identidad de una persona- se llame como se llame, es de mucho más calado que lo que pudiera parecer porque afecta a su posibilidad de identificación y a su responsabilidad jurídica y por lo tanto a la seguridad jurídica y al orden público. Los ordenamientos jurídicos occidentales conceden personalidad jurídica a cualquier ser humano con independencia de su sexo, raza o religión, y en ello se distinguen de facto de los ordenamientos jurídicos de los países musulmanes en los que la mujer no tiene la misma consideración. Por eso la mujer, al no tener equivalente capacidad jurídica, puede vivir tras un velo. Pero no es el caso de occidente: aquí el sistema implica que todo lo que se hace en la sociedad puede tener relevancia jurídica, y por tanto quien lo hace ha de poder ser identificado. Por lo tanto es inadmisible el uso de velos que escondan la faz de las personas. Así de sencillo y claro...
Ahhhh ¡y que conste que los inmigrantes que vienen a trabajar, vivir aquí y llegado el caso a hacer una vida son bienvenidos!
Don Vicente...
Si el velo es una imposición no se debe dejar que las niñas lo lleven al colegio. Si los padres las dejan sin ir al colegio entonces están haciendo una ilegalidad con ella y con la sociedad, ya que la educación es obligatoria, por lo tanto deberían ser deposeidos de la patria potestad o, llegado el caso, expulsados del país y vetados a nuevos ingresos.
Igual pasaría con el burka en las mujeres por la calle... ya que cualquiera se viste como quiere, pero yo no puedo ir en pelotilla picada por la calle y presentarme frente a una mezquita o un colegio....
Idéntica solución se hace con todo delincuente: se le mete a la carcel y, después de la condena, se le expulsa a él y, habría que valorarlo, a toda la familia...
Don Vicente, vaya asunto que trata hoy sobre la cuestión de permitir o no, el burka en Francia. Coincido plenamente con que “La base de la que se parte es que quien emigra a otro país debe someterse a las normas del país que lo acoge”.-Aunque no es santo de mi devoción el tal Carrillo ese eterno vividor (dueño único de los Comunistas en España durante la convulsa Transición) que ha sabido sortear todos y cada uno de los vericuetos y recovecos que se le han presentado en su longeva vida viene a apropósito cuando dice.-“Que donde fueres has lo que vieres”.
Lunes, 9 de noviembre
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