Un grupo de jóvenes agredió de forma brutal a unos voluntarios de Derecho a Vivir (DAV), que recogían firmas en contra de la ley que prepara el gobierno sobre el aborto, y también a un ciudadano chileno que estaba firmando. La prescindible ministra de Igualdad, Aído, tachó anteriormente de fundamentalistas a quienes se oponen a su reforma.
La ministra no sabe lo que dice, evidentemente, y puesto que su palabra, mientras su palabra, mientras esté respaldada por Zapatero, es la que vale, cree que sus argumentos son mejores que los de sus opuestos. Julián Marías para ella, un don nadie. Lo cierto es que en el campo teórico el aborto tiene una defensa difícil. Un óvulo fecundado es un proyecto de vida único e irrepetible, y totalmente indefenso, por lo que se ve. En la práctica cambia la cuestión, la práctica abortiva parece irrefrenable, al menos en nuestros días.
Lo que vemos a diario es un desinterés total y absoluto hacia la maldad que se ejerce contra otros; sólo se suele protestar contra la injusticia cuando se vuelca contra uno mismo. Si se ejerce contra otro, y de modo impune, es más frecuente que se engrose el número de los verdugos y más raro que alguien socorra a la víctima. Estampar una firma en un documento es más fácil que correr riesgos a favor de la justicia. Los embriones que no son queridos por sus madres lo tienen muy difícil.
Aparte de que el egoísmo impera en nuestra sociedad de modo incontestable, y es buena parte culpable de la crisis que vivimos, fomentar la intolerancia y el dogmatismo, como hace la tal ministra Aído, no ayuda a la convivencia. Recoger firmas es un acto democrático. Y si se consiguen más de las que quisiera el gobierno, lo democrático es aceptar los deseos de la mayoría. Por esa razón le soportamos a él.
'Napoleón y la locura española'
'Diario de Jesús Neira'
'Con tal de no morir'
'Cosecha negra'
'La verdad de Vera. Memorias'
'Imprenta Babel'
'El Reino y la Gloria'
'La Orden de Santa Ceclina'
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Lo que diga la ministra es del todo prescindible, por sectaria y demagoga. Lo indiscutible es que en España tenemos una excepción en la aplicación de la pena de muerte. Es la "Pena de Muerte Facultativa", por la que se permite a una ciudadana española a ejecutar a un ser vivo. Todo lo demás es demagogia barata para justificar las prácticas hitlerianas (eliminación de fetos malformados, p.e.) infiltradas en leyes españolas.
Don Vicente, esta más que visto y comprobado que los "adalides" de algaradas y protestas, son unos intolerantes, son los que no perdonan a los que no se pliegan a sus caprichos y deseos por lo tanto la mentada ministra de Igualdad, Aído, lo mismo que el “ingeniero” Zapatero, ese periñán que ha logrado ·diseñar" los cuatro millones y pico de parados, no son ni mucho menos una excepción.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla