Cuando surge en la calle la conveniencia de instaurar la cadena perpetua para cierta clase de delitos, se suele aducir que la justicia está orientada a la reinserción y no a la venganza. Sin embargo, cada vez que ETA hace aquello para lo que nació, los sucesivos gobernantes españoles han dicho algo así como que “se pudrirán en la cárcel”, etc. O sea, lanzan a sus administrados la idea de que habrá venganza. Lo que no viene a ser nada más que un modo de salir del paso.
Estas afirmaciones no pueden sino regocijar a los etarras, que comprueban de este modo que han hecho todo el daño que querían. La realidad es aquella partida de tute, en la que debió haber participado Ignacio Uría, se celebrara de todos modos, con la única salvedad de la sustitución de la persona asesinada.
Lo que viene sucediendo a continuación es que la víctima va viendo crecer día a día su soledad y su impotencia. Tal vez deba abandonar el País Vasco, o acaso rumiar a solas su indignación. También suele ocurrir que se denigra a las víctimas por su orientación política, como si no tuvieran derecho, o por sus supuestos errores, como si tuvieran la obligación de ser perfectos. El calvario de las víctimas no se acaba tan pronto. En realidad, no se acaba nunca.
La venganza, realmente, no sirve para nada, porque quien se venga no consigue nada con ello, salvo ponerse a la altura del agresor. Pero la pena de cárcel no debe entenderse como una venganza, sino como una precaución. No debe de ser muy difícil convenir en que a De Juana le gustaría seguir matando y lo haría si pensase que luego podría quedar impune. Y lo mismo que De Juana cualquier etarra. La cárcel sirve para que quienes están dentro no maten y quienes están fuera se lo piensen. La cárcel es una de las más eficaces armas contra ETA, de modo que su simple existencia puede servir para que se “reinserten” muchos, o sea que no se conviertan en etarras. El simple hecho de pertenecer a ETA ya debería merecer la cadena perpetua.
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Yo soy de la opinión que uno de los problemas de España es que sale muy barato matar a alguien sea por eta por algún inadaptado que asesina a una mujer o una inadaptada que asesina a un hombre, que aunque se calla tambien lo hay aunque en menor medida; se dan el gusto en el caso de la violencia de genero y a los 4 ó 5 años a vivir la vida, pero "a esa, ese, me di el gusto de llevarmelo por delante", de los etarras mejor ni decir lo bien que se lo deben pasar viendo a gente como de Juana , con no se cuantas vidas , esperanza e ilusiones truncadas a sus espaldas y el, echandose aire. En fin, mi setido pésame a la familia del muerto, que a la hora de la verdad es a los únicos que les duele su falta.Aunque opino que si en su día los vascos hubieran apoyado un poco menos a eta otro gallo cantaría hoy, que les siguen apoyando.
Saludos.
Don Vicente, pienso que los actuales residentes en las provincias vascongadas, han dado un salto cualitativo a la desesperanza, al continuar jugándose tan macabra partida de tute, muy posible la tal actitud, no podria encontrarse en ningún otro lugar de España. Posiblemente la tal manera de actuar, se haya engendrado por la titubeante manera que adopta Zapatero, para desarticular a la pandilla de pistoleros de ETA. Y por último, vasta ya de reinsercines para toda clase de criminales.
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena