No le ha sentado nada bien a la conocida política que se haya desvelado orientación política de su padre, tan dispar de la suya. Alega que nunca la ha negado, lo que no deja de ser una obviedad, porque ¿cómo podría hacerlo? Es algo documentado e inocultable. De lo que no acaba de percatarse, o eso parece, es que debió ser ella quien difundiese el detalle, dado el antagonismo político entre ambos.
Es de sentido común que nadie tiene, ni puede tener, la obligación de acertar en las opciones, en este caso políticas, por las que opta. Por otro lado, es imposible saber, al menos hoy en día, quien está en lo cierto. Lo que sí se puede pedir es que se intente acertar, y ese intento, al menos en principio, hay que reconocérselo a los dos, al padre y a la hija.
Cuando se cataloga a las personas, sin más, por su orientación política se cae en el sectarismo. Cabría catalogar a Cristina como tal con respecto a su padre, pues si hubiera respetado su libertad de elección no hubiera tenido ningún problema en explicar cada vez que hubiera motivo para ello, la historia de su padre.
Las excusas que ha dado, en el sentido de que está muy orgullosa de su padre y de que su pasado franquista data de antes de que ella naciera, no resultan nada convincentes. Es decir, si está tan orgullosa, ¿por qué lo callaba? ¿Y qué importancia tiene que hubiera ocurrido antes de que ella naciera? Con esas respuestas lo que hace es salirse por la tangente, evitar mirarse cara a cara con su propia realidad.
Porque lo que podría ocurrir no es que ella hubiera elegido la opción política en la que cree, sino la que más le convino en su momento para su medro personal. De ahí que alegue que el gran disgusto de su padre fue el camino que tomó ella. También concuerda con esta idea que, en la representación del papel que ha adoptado, hable primero de quemar libros y luego se retracte y etcétera.
'España. Una historia única'
'Algo personal'
'Diego y Frida'
'Resonancias'
'Mediterráneos'
'Dietario voluble'
'El mito de la Derecha'
'Don Juan Tenorio'
Los comentarios para este post están cerrados.
Esta peñora es de los de Cero, Zapatero.
La señora Almeida había estado muy calladita desde que el entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Sr. Gallardón la dejó muda en una memorable sesión de la Asamblea autonómica. El Sr. VIDAL con argumentos históricos irrefutables ha respondido a la sectaria abogada que probablemente quedara silenciada de nuevo. Los acompañantes de la madam en este aquelarre son, todos ellos, dignos de figurar en un catálogo de resentidos trasnochados: un cantante que aburre a las ovejas como Paco Ibáñez; un escritor, Nobel eso si, pero pelmazo y muy pesimista como Saramago; el historiador e hispanista (¿?) Gibson y la inevitable Pilar Bardem.A pesar de ello por nada del mundo pediría que se quemaran sus producciones intelectuales. De Garzón, mejor no hablar, de momento; él solo se está hundiendo.
http://fj-lasideasdejeugenio.blogspot.com
Yo creo que esta mujer podía hacer una buea dieta, hacerse algunos arreglos quirúrgico, dejarse asesorar por un estilista, y entonces podría ingresar en el PP o algún partido de gente normal.
El problema no es el pasado del padre de Almeida. El problema son las formas antidemocráticas que tiene la izquierda española que muestra, bien a las claras, su origen totalitario. Desacreditan al partido de la oposición, pobres corderitos, tachándolos de franquista, reaccionario o totalitario. Un día una escritora dice que fusilaría, otro una ex politica dice que quemaría libros, ponen a Cuba como ejemplo de democracia, alaban el islamismo radical... Claro que más grave es lo de Cebrián, ex jefe de la propaganda televisiva franquista, cuya actitud es la del converso que tiene que mostrar continuamente su adhesión a la nueva ideología.
Es curioso que los más acérrimos antifranquistas son gente que en mayor o menor medida provienen de familias bien favorecidas por ese régimen, De la Vega, Bermejo, Bono, Zapatero, los Polanco, Cebrían, y tantos que vivieron muy bien en aquella época y también gente que ha nacido bastante tiempo después, décadas incluso de la muerte de Franco. Esa misma gente sin embargo son capces de alabar y adorar las dictaduras izquierdistas y de maltratar de palabra a quien las denuncia. La hipocrésia de la izquierda es grandisima y la cobardía de la derecha le anda a la zaga, al no saber defenderse con algo tan simple como la verdad.
Don Vicente, la tal Cristina Almeida, es otra de las muchas personas espabiladas,que optaron en contrariar al viejo general, cuando este se encontraba ya criando malvas.
Para terminar me referiré a un viejo y confianzudo refrán de la Valencia huertana, que decía.-
“El que no li sembla ha son pare es un porc”.
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena