Se viene diciendo que la crisis la han originado unos pocos millonarios, con su codicia, y la hemos de pagar entre todos los demás. Esto, en principio, es una simplificación no muy exacta. Para que las cosas fueran exactamente así, todos los que están o han estado en los lugares decisivos tendrían que ser psicópatas. Y tampoco es probable que ello sea cierto, aunque un buen número de ellos ha de haber y desempeñando un papel decisivo además. Demasiado confiados hemos dado en vivir, acaso sea ésta, la de la excesiva confianza, sea una de las lacras de lo que llamamos civilización.
Esa codicia a la que se achacan todos nuestros males presentes no es exclusiva de los ricos, es evidente en personas de todas las clases sociales. No puede criticarse entonces, al menos no con ensañamiento, que quienes han tenido la fruta madura a su alcance no hayan intentado cogerla. Se hace a diario en todas partes. Parece los congresistas estadounidenses han considerado que la mayoría no tiene el porqué pagar los desmanes de unos pocos. A los españoles nos llena de envidia el hecho de que cada congresista vote lo que le parece oportuno, sin atender órdenes de nadie más que de sus electores. Ese detalle es precioso, pero los congresistas, probablemente, se equivocan.
La mayoría sí es responsable de la crisis, porque estando representada por los políticos, a los que ha elegido democráticamente, ninguno de éstos ha sido capaz de prever lo que podía ocurrir, ni tener preparada alguna medida por si las cosas no salían todo lo bien que esperaban. Los políticos son los encargados de imponer las reglas de juego y de velar por su cumplimiento. Esas reglas de juego, con sus múltiples organismos de medición y control, son imperfectas, tienen fallos evidentes, que no se han visto antes porque no convenía y el sistema ha terminado por romperse. O se frena el mal o alcanza a todos. Los ciudadanos no podemos dormitar complacidos aplaudiendo todo lo que hacen los políticos que hemos elegido. Por eso hemos de pagar ahora, porque ellos antes no han hecho su labor.
'Amor cruel'
'Sola'
'Alicia en el país de las maravillas'
'Libélula'
'Anaconda y otros cuentos'
'Españoles Excesivos'
'¿Qué diría Sócrates hoy?'
'Gitana, ¿tú me quieres?'
Don Vicente, esto es una crisis muy su generis, pues al parecer no la perciben la plebe de seguidores de ZP, la crisis y el sufrimiento lo padecemos jubilados y mil euristas.
Todos los responsables de la mala situación financiera en Bancos y otras Corporaciones de los EEUU han actuado como auténticos"holligans" en esta economía salvaje.Muchos al dejar sus cargos han sido indemnizados con millones de dólares.El problema lo tienen las clases trabajadoras con estas hipotecas que no pueden hacer frente. Los responsables siguen felices en la piscina de su magnifica csa en las playas de Malibú.Hay muchas razones para que el Congreso y el Senado se resista al plan Bush.
No estoy de acuerdo con el análisis, ni con las conclusiones obtenidas, como suele sucederlal mayoría de las veces que leo este blog.
Yo no me siento culpable de la crisis. La parte quie me corresponde de la misma, será debida al hecho de ser español, o de vivir en estos tiempos. Es decir, pura casualidad, y circunstancia atenuante.
En primer lugar, la incidencia de un voto, entre veinte millones "mal contados", y sesgadamente valorados con baremos diferentes, según el lugar geográfico del comicio, es ínfima.
En segundo lugar, los políticos "juegan" a respetar el sistema financiero internacional, porque les va bien para sus intereses.
Un cierto control del gasto público, un sentido solidario y no partidista de los recursos, debería ser la tónica habitual de cualquier equipo de gobierno, pero ¿qué hacen?, sino favorecer a los suyos en la distribución del gasto público.
¡Y no-se-cuantos-cientos-de-miles de funcionarios, entre familiares y amiguetes del pode...
Don Vicente, que no cunda el pánico, (los que han de pagar la crisis ) hoy mismo en el espacio radiofónico en el que participa el profesor Tamames, este ha sugerido que los pocos ahorrillos que poseamos en este caso concreto los viejos, los tengamos atomizado en varios bancos, o cajas. No se que decían de un corralito. Lo más preocupante son las palabras del ambiguo Solbes.
Sábado, 22 de noviembre
David Millán
Gustavo de Arístegui
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Carlos Corral
Doctor Shelanu
Raúl González Zorrilla
Juan Ramón Moscad Fumadó