Escribió Alfonso Rojo un artículo en el que afirma que no comprende que Ingrid Betancourt no odie a sus captores, sino que sienta pena por ellos. Lo que ocurre es que Alfonso es un hombre de acción y acaso no sea exagerado decir que si aún está vivo es porque los milagros existen, pero quizá no ha tenido tiempo para pensar las cosas.
Ingrid Betancourt, en cambio, ha estado presa durante mucho tiempo, durante el cual no ha tenido más remedio que examinar sus propias reacciones. Así, es seguro que más de una vez el odio habrá intentado aflorar en su corazón, pero a la vista de sus declaraciones es evidente que se dio cuenta de que odiando pasaba a ser igual que quienes la tenían presa. Un verdugo siempre es un pobre diablo. Quien odia gasta un tiempo en ello que al final no le reporta nada, puesto que no sirve para reforzar su personalidad, sino que la empobrece y disminuye.
Quienes han caído en las garras de la gente depravada han de dotarse de una personalidad fuerte, capaz de resistir las villanías y las bajezas de quienes han renunciado a ser personas y se han convertido en bestias. Pilar Elías, por ejemplo, que ha de convivir con el cristalero sanguinario y, en general, las víctimas de ETA que se ven obligadas a convivir con etarras y simpatizantes de los etarras.
Unos verdugos que llevan a cabo un implacable móbbing, retroalimentándose unos a otros en su vileza, se admiran de la actitud de algún etarra, sin caer en la cuenta de que unos y otros, los etarras y ellos sienten el mismo desprecio por sus respectivas víctimas.
Todo necio confunde valor y precio, dejó escrito uno de los Machado. Un mendigo puede tener un alma grandiosa, pero esto resulta de todo punto incomprensible para quienes viven cegados por el interés o, lo que es aún peor, por el odio, que son capaces de actuar vilmente sin sentir ningún remordimiento.
Un alma grandiosa sabe que un verdugo no inspira sino ternura y compasión, dadas su poquedad y ceguera.
'El profesor en la trinchera'
'Bailaré claqué sobre tus sombras'
'Cuentos de la selva para los niños'
'El sueño milenario'
'El sanador de caballos'
'La cocina al desnudo'
'Educar sin gritar'
'El pequeño dictador'
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Don Vicente, durisimas las palabras de Gabu, cuando se refiere a una persona que ha sido secuestrada durante seis años.
Doña Ingrid Betancourt es una señora bastante pantallera su secuestro fue una imprudencia de ella, se metió en territorio peligroso dominado por los narcoterroristas farc, y todo el mundo le decía que era un gran peligro, ahora que gracias a Dios Y el gobierno Colombiano regresa al mundo , se pone a decir güevonadas para los oidos de los giliprogres. Enm su interior debe darle un contento cada vez que acaban con un maleante de las farc, seis años pasó fuera de su familia y de la civilización. Desde la civilizada Francia habla pendejadas para gusto de Ramonet y otros chulos. No se si lo estará cobrando .
Don Vicente, parece mentira que en pleno siglo XXI, se tenga que seguir escribiendo por hechos como los narrados por usted. Por todo ello se desprende que en algunas personas disfrutan haciendo daño y causando dolor a sus semejantes. Cuan lejos estamos en España, y en el resto del mundo de alcanzar la concordia entre todos los humanos.
Viernes, 1 de junio
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina