Pretende Rajoy llegar a la presidencia del gobierno, y se pregunta si reunirá as suficientes condiciones para ello. Hubo quien dijo en su día que tenía todos los “ingredientes” para ser presidente, como si fuera una ensalada. Rajoy ha dado en compararse con alguien, pero no con Marco Aurelio, por ejemplo. Podría haberse puesto a pensar, para ver si le surgía algún pensamiento como este:
37.-Estarás muerto enseguida, y aún no eres ni sencillo, ni imperturbable, ni andas sin recelo de que puedan dañarte desde el exterior, ni tampoco eres benévolo para con todos, ni cifras la sensatez en la práctica exclusiva de la justicia.
Alguien que aspire a ser presidente de una nación debería tener un alto grado de auto exigencia. Y qué menos que tener a uno de los grandes como referencia. Sin embargo, Rajoy ha optado por alguien más asequible, Zapatero y dado que la comparación la ha hecho, el resultado ha sido el previsible. Sin duda, supera a Zapatero en todos los aspectos. Así que los españoles hemos de cambiar un cromito por otro, no tenemos otra opción.
La respuesta de Zapatero también se las trae. Ha dicho: “no acaban de entender que en una democracia nadie es más que nadie”. O sea, todos iguales. El mismo mérito tiene el político que haciendo la pelota y dando codazos se ha encaramado a lo alto de la cucaña que Don Juan Bautista Viñals Cebriá, que toda la vida ha sido un honrado trabajador y nunca ha hecho daño a nadie. La democracia, según Zapatero, iguala a todos, al honrado contribuyente que con esfuerzo ha cumplido año tras año con Hacienda y al defraudador al que jamás logran pillar. Lo mismo vale quien se esfuerza por ser mejor cada día y procura ser solidario y ayuda en lo que puede al prójimo que el que trata de aprovecharse de los demás, porque se cree más listo que ellos. Narbona es igual que Cañizares, Aguirre que Pepiño, Savater que Tordera, Díaz que Anasagasti. Ni siquiera el tiempo que lleva en la presidencia le ha servido para comprender que una cosa es que todos los votos valgan igual y otra que todos seamos iguales.
Esta democracia requiere un cambio radical, otra cosa es que se logre. Pero necesitamos, como mínimo, que haya listas abiertas. Probablemente, de este modo podremos tener mejores candidatos a la presidencia.
Contra los políticos
Cátaros. La libertad aniquilada
Terrorista
Los que le llamábamos Adolfo
La Comunidad Valenciana y el guirigay nacional
La soledad del juzgador
A sí mismo
¿Cómo habla Dios?
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Don Vicente, las listas abiertas interesan a los ciudadanos, pero no a los aparatos de los partidos, ergo: no habran listas abiertas.
La política es un medio de subsistencia para los políticos mediocres (muchos cargos de los mios:ERC) o un instrumento para forrarse (Zaplana, Aguirre, hermanos Guerra, Roldán y un sinfín de munícipes de PP o PSOE).
Pienso votar en blanco. Conozco las bases de mi partido y sé que en ellas hay gente mil veces mejor que en la cúpula. Lo mismo ocurre en lios demás partidos. Creo es hora que los ciudadanos se rebelen contra la partitocracia entendida como negocio para unos cuantos ( le aseguro que la sra. Diez no es la solución y menos Ciudadanos).
Don Vicente, lo más apremiante que pido en estos precisos momenteos, es que triumfe el partido menos malo para los españoles y, que con urgencia se reconsidere el actual codigo electoral vigente, que apliquen los partidos las listas abiertas y, que se ofrezca una mejor redistribución de la riqueza.
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena