Las FARC tienen como tarjeta de presentación sus secuestros y ya con eso es suficiente para saber que no se puede esperar nada bueno de ellas. Si hay algún problema en Colombia, lo único que pueden hacer las FARC es agrandarlo o aprovecharse de él. Ninguna persona de bien debería aprobar la existencia de las FARC ni ninguna de sus actividades. No obstante, siempre puede haber gente las apoye, al igual que en España la PNV no le interesa de ninguno de los modos que desaparezca ETA, puesto que sin el terrorismo el PNV nunca hubiera llegado a ser lo que es. Al igual que Ibarretxe, con su solemne desparpajo es capaz de equipar el terrorismo etarra con las sentencias judiciales, ya venía resultando extraño que Chávez, siempre dispuesto a desestabilizar allí en donde pueda, no tratara de aprovechar en su favor algunas de las actividades de las infames FARC. Finalmente, ha organizado el numerito de la liberación de tres rehenes, mediante el cual ha conseguido en las portadas de los periódicos, lo que le ha permitido insultar y bravuconear a diestro y siniestro. Esas actividades suyas, tan deplorables e indignas, encandilan a bastante gente, principalmente a aquella que deja que su pecho se llene de odio y resentimiento, con lo que sienten que hablan por boca de Chávez.
Uribe, por su parte, ha sido listo y ha demostrado que Chávez es un embustero, aunque la evidencia no ha hecho desistir a éste de su empeño de sacar todo el partido mediático a este asunto y siga maniobrando en este sentido. Incluso ha utilizado a Kirchner, que indignamente se ha prestado, para este menester.
Las FARC y Chávez, juntos o revueltos, forman un conglomerado infame, que no debería tener cabida en nuestra sociedad, como tampoco Fidel Castro o ETA, ni ninguno que no respete la vida humana, la dignidad de la persona. Es vergonzoso, que sea una nación la guardiana del mundo y no la ONU, que es la que tendría autoridad moral para impedir que ningún gobierno, asociación o grupo que no respetase los derechos humanos, lograra reconocimiento internacional, ni derecho a existir.
Rodrigo de Vivar, el Cid Campeador
Don Quijote de la Mancha
La isla del tesoro
Las mil y una noches
Beatriz Galindo, La Latina
Terrorista
Los que le llamábamos Adolfo
La Comunidad Valenciana y el guirigay nacional
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena