Cuando una persona ve a otra en un apuro y puede ayudarle, tiene la obligación moral de hacerlo. Esto se ve claramente en el tránsito motorizado, en el que está penado por las leyes desentenderse de un accidentado. En la vida ordinaria, son tantas las variantes que pueden haber que es imposible legislarlas y regularlas todas. Lo que no se puede es negar la obligatoriedad moral. No obstante, un prohombre y un alto mandatario eclesiástico negaron la ayuda a un pobre que se la solicitó, pues gentes poderosas lo tenían sometido a una situación indigna. Cuando hablaban, ambos dos daban a entender que tenían línea directa con Dios. Le negaron la ayuda al pobre, obviamente, porque para ayudarle tenían que enfrentarse o al menos incordiar a los poderosos que lo esclavizaban, y a ellos les gustaba el marisco, que está muy caro. No niego la posibilidad de que tuvieran línea directa con Dios, sino que los dos virtuosos sabían compaginar la fe con la sumisión al marisco.
Tampoco los gobiernos pueden ayudar siempre. Un gobierno no deja de tener sus limitaciones y, además de eso, las cosas de las que debe estar pendiente son muchas. Pero si no puede hacer el bien siempre, sino sólo las veces que pueda, lo que no debe hacer jamás es el mal, por lo menos a sabiendas. Por ejemplo: la decisión de Aznar de mandar las tropas a Iraq fue una estupidez, porque Bush no es el presidente más adecuado para hacer migas con él; tampoco menospreciarlo, porque es el presidente de Estados Unidos. Y además de una estupidez, un acto de soberbia, puesto que la inmensa mayoría de los españoles desaprobaba esa decisión. La cuestión es que si la hubiera tomado pensando en su propio beneficio el asunto sería mucho peor que si su intención hubiera sido principalmente la de favorecer a España. Aznar no se vuelve a presentar a las elecciones, así lo comentado ya es agua pasada. Lo que importa ahora es saber si las cosas que ha hecho mal Zapatero las ha hecho a sabiendas o han sido fruto de la irresponsabilidad.
Rodrigo de Vivar, el Cid Campeador
Don Quijote de la Mancha
La isla del tesoro
Las mil y una noches
Beatriz Galindo, La Latina
Terrorista
Los que le llamábamos Adolfo
La Comunidad Valenciana y el guirigay nacional
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La característica más destacable de Rodríguez, es la improvisación fruto de su soberbia, y este aspecto, implica, que, o se es genial, o, se es un irresponsable.
La falta de preparación, en numerosos órdenes del conocimiento, que acusa Rodríguez, también le inducen a improvisar. Después, cuando se manifiesta el sonado fracaso, se esconde, lo cual es coherente con el síndrome que preside su compulsiva improvisación.
Fue tan fugás el último viaje de Zapatero, a las tropas españolas destinada en el extrangero, que olvido¿? decir el correspondiente: ¡VIVA ESPAÑA!
Siempre que leo comentarios culpando a Zapatero (al que no pienso votar en mi vida)de todos los males habidos y por haber, pienso que deberían ser ustedes más exigentes consigo mismos, obviar tanto maniqueismo y reduccionismo y intentar hacer un esfuerzo de análisis y objetividad.
Si me permiten, les recomiendo unos enlaces citados en mi bloc que, pienso, modestamente, ponen bastante luz a temas que se tratan con bastante ligereza. Bons reis a tots!
http://tristanydepinos.blogspot.com/
Don Vicente. La frase que continua está entresacada de su comentario.- "Lo que importa ahora es saber si las cosas que ha hecho mal Zapatero las ha hecho a sabiendas o han sido fruto de la irresponsabilidad". Pienso que todos los posibles "desaguisados" realizados por ZP, los ha hecho pensando solamente en su propio beneficio político.
Contestando a la pregunta formulada en la ultima frase de su articulo, creo que la gestion de Zapatero es nefasta a sabiendas y al mismo tiempo es el fruto de la irresponsabilidad.
Una cosa no excluye a la otra.
Un saludo
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena