Diríase que los componentes de este partido piensan que todo el mundo está en deuda con ellos, que se tienen por puros en un mundo de impuros. Pero basta con fijarse en alguna foto de la prensa, en la que aparezcan varios de ellos, para encontrar el denominador común. Es cuando el interesado enseguida, y con respecto a todos, recuerda aquella coplilla de Gracián:
En otros tiempos, cuando los tipos de interés subían, quienes tenían imposiciones a plazo fijo, cada vez que había una subida del tipo de interés, iban a sus bancos a exigir que se les repercutiese en sus ahorros. No tenían en cuenta que esas subidas que ellos reclamaban y conseguían se trasladaban también a quienes tenían créditos. Luego, comenzaron a bajar los tipos, y los impositores, como es de suponer, no iban a pedir que se los bajaran, tenían que ser los bancos quienes los convocaran. Cuando la bajada fue muy importante, estos inversores quedaron algo confusos, puesto que estaban acostumbrados a grandes rentabilidades. Fue cuando se pasaron muchos de ellos a los fondos de inversión. Entonces, iban con frecuencia a los bancos, a comprobar cuánto habían subido sus fondos y salían llenos de satisfacción. De pronto, la bolsa cayó y la gente corrió a vender los fondos, sin dar ocasión a los gestores a que recuperasen lo perdido.
La presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española, María Teresa Domínguez, según una información que publica el diario Las Provincias, es partidaria de alargar la vida útil de las ocho centrales nucleares que existen en España y de instalar once más. No es la única que opina de este modo, el propio Felipe González se ha arrepentido de la decisión que tomó y ha escrito algunos artículos en El País mostrándose partidario de que se instalen nuevas centrales nucleares en España.
Tras leer el en diario El País las cosas que dice que hacía Juana Gálvez, la funcionaria que ha sido castigada, cabe preguntarse los motivos por los que no se habían detectado antes estas irregularidades. Quedan otros interrogantes en el ambiente, como el que si es ella la única funcionaria de los juzgados que actúa de este modo o no se sabe cuál es el estado de la cuestión. Porque si de lo que se trata es de buscar un chivo expiatorio, la cuestión es muy fácil. Pero junto con el castigo a Juana Gálvez debería ir la dimisión del ministro.
Supongo, porque no soy experto en leyes, que si la empresa ha despedido a una trabajadora suya que está en coma es porque la legislación lo permite. Y volvemos a lo de siempre, nuestros políticos, que son capaces de procurarse dignas jubilaciones y dignos modos de vivir, no aciertan a defender a quienes necesitan de la patria, porque si no se habla de patria en estas ocasiones, ¿cuándo se va a hacer?
Desmond Morris, en El mono desnudo, hace una serie de deducciones muy interesantes y llenas de lógica, que expone a la consideración pública. Una de esas conjeturas viene a ser la de que una persona enferma cuando necesita cariño. Es en esas ocasiones cuando a uno le llevan calditos a la cama y lo tratan con más mimos que de costumbre. Eso, al menos, es lo que me parece recordar que dice el libro. No lo he comprobado porque si no dice eso exactamente, dice algo parecido.
En la época en la que Luis María Anson dirigía el ABC se decía que tenía una lista negra, en la cual figuraban, entre otros Isabel Tocino y Fernando Vizcaíno Casas. Creo que este último se quejaba o lo hacía constar, mientras que la primera se limitaba a escribir en El País, siendo éste el motivo probable de la ojeriza de Anson. Es imposible probar que tuviera esa lista, pero lo cierto es que algunos personajes no existían para el ABC. Aunque escribieran libros muy vendidos o hicieran algo notable no eran siquiera citados.
Vivir es un acto de voluntad. Por tanto, quien vive puede. Todos los seres vivos tenemos poder, unos más y otros menos. Algunos humanos utilizan su poder en beneficio de los demás. Otros miran únicamente por sí mismos. Estos últimos son los esclavos del poder. Darían cualquier cosa por tener más y más. Y esos esclavos del poder quisieran tener a todos los demás en un puño. Quisieran tener bajo su control el pensamiento, palabra y obra de todos.
Hasta no hace mucho tanto Solbes como Zapatero negaban la crisis, a pesar de que ya muchos andaban asfixiados. Hace unos cuantos días, Solbes predijo que saldríamos de la crisis muy pronto, ya no recuerdo si lo vaticinó para el año próximo o el siguiente. Al mismo tiempo que él, Ramón Tamames decía que como muy pronto saldremos de la crisis en 2012. En la actualidad ya hay economistas que predicen una duración de diez años o más. Pero los profetas podían haber aparecido hace cinco o diez años, anunciando la crisis que padecemos ahora. Porque puesto que ya lo reconoce hasta Zapatero, es indudable que hay crisis y lo peor es que nadie sabe a ciencia cierta lo que puede ocurrir.
En el programa “La noria”, que emite Telecinco, Miguel Ángel Rodríguez le espetó a María Antonia Iglesias, “Yo no sé si te has tomado la pastilla”. Con ello demostró, en primer lugar, cuál es el nivel de su ingenio, o sea, el más bajo, inexistente. A quienes han de tomar medicación, porque sufren alguna enfermedad mental, no les tiene que hacer ninguna gracia esta broma. Claro que quienes la gastan no tienen ningún respeto por ellos. En este caso, el hecho de que se pronunciara por televisión es un agravante. Por otro lado, Miguel Ángel Rodríguez ha sido ministro de España y es íntimo amigo del ex presidente José María Aznar, al que no cabe suponer que se hubiera atrevido a decirle algo similar. Demostró también, el ex ministro, sus deseos de ofender. Muy edificante nos ha salido el caballero.
Se viene diciendo que la crisis la han originado unos pocos millonarios, con su codicia, y la hemos de pagar entre todos los demás. Esto, en principio, es una simplificación no muy exacta. Para que las cosas fueran exactamente así, todos los que están o han estado en los lugares decisivos tendrían que ser psicópatas. Y tampoco es probable que ello sea cierto, aunque un buen número de ellos ha de haber y desempeñando un papel decisivo además. Demasiado confiados hemos dado en vivir, acaso sea ésta, la de la excesiva confianza, sea una de las lacras de lo que llamamos civilización.
He leído algunos artículos de Juan Manuel de Prada, en los que inveteradamente argumenta a favor de la existencia de Dios. Me refiero en esta ocasión al publicado en El Semanal, titulado Creacionismo. La cuestión es que argumentar es relativamente fácil, sobre todo para quien sabe hacerlo, como ocurre en este caso. Pero si damos por buenos los argumentos de Juan Manuel de Prada y de los cardenales y aceptamos la existencia de Dios hemos de ir de inmediato al mundo de la ciencia, Stephen Hawking, por ejemplo, en donde se dice que queda poco espacio para Dios. En el caso de que exista, está muy escondido.
Domingo, 12 de octubre
Emilio Castellote Madrid.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Sánchez Tortosa
Vicente A. C. M.
Rafa Esteve-Casanova
José Javier Solabre Heras
Vicente Torres
Francisco Rubiales
Sancho Michell de Diego