En realidad, las noticias sobre los banqueros serían turbadoras si se salieran de lo habitual, cosa que no ocurre. Las primeras páginas de los periódicos están llenas de pardales de las altas finanzas y de la política.
Como todo el mundo sabe, Rogelio Alonso es uno de los tres autores de Vidas rotas, ese libro que mal que les pese a un número indeterminado, por lo numeroso, de personas, servirá a los historiadores del futuro para explicar la larga pervivencia de una banda de delincuentes.
Se dice que hay democracia en un lugar cuando alguien que opine lo contrario que la mayoría puede pasear tranquilamente por sus calles. Esta premisa no se da en España. En algunos lugares incluso es peligroso. Se puede perder el trabajo o la vida. Pasear la bandera de España en Barcelona se considera una provocación. Si se hace en San Sebastián es posible que alguien, desde lo alto de un campanario, le descerraje un tiro a quien la lleve.
Según fuentes dignas de crédito, se ha dado la noticia, todavía no desmentida, de que un banquero ha sido encarcelado.
El único partido que exige que la Justicia sea totalmente independiente del poder político es UPyD. Por algo será. Cada partido alega unas razones diferentes para seguir manteniendo el control de CGPJ, pero la razón de fondo, aquí y ahora, quizá sea el temor de buena parte de la clase política de acabar en la cárcel.
La llamaban Alemania Democrática, pero en el nombre empezaba y terminaba la democracia. Se ha hablado mucho de la atrocidad de aquel régimen, que por dinero (¡por el vil metal capitalista!) permitió que las empresas farmacéuticas utilizaran como cobayas, sin su conocimiento ni consentimiento, a un gran número de pacientes de aquel país.
La experiencia demuestra que cuando se establece un dogma a continuación van las tan indigestas ruedas de molino. Los hay que se las tragan y lo hacen con gusto, pero definitivamente no sientan. Un día u otro, ellos o sus descendientes, tendrán ardor de estómago.
Circula por la red una noticia, que quizá sea un montaje, en la que aparece la portada de un popular medio argentino con un llamativo titular: Argentina ya no habla español, habla “argentino”.
Fui a la farmacia a retirar un medicamento que llevo tomando desde hace tiempo. Es de los que hacen falta según el ministerio, porque lo sigue financiando la Seguridad Social. Pero como yo no noto nada, prescindí de él durante algunos meses. Y en la farmacia me dijeron que no hiciera eso, porque no tiene efectos secundarios y que aunque yo no lo note, sí que hace efecto. Total que acepto pulpo, por si acaso.
Ya no recuerdo como fue el asunto, pero es fácil de encontrar en la red. La cuestión es que Botella quiso explicar su visión sobre el matrimonio homosexual y para ello no se le ocurrió nada mejor que una metáfora sobre las manzanas y las peras. Para que hasta incluso yo pudiera entenderlo.
Hay profesiones que bajo ningún concepto podría desempeñar yo. Creo que me resultaría materialmente imposible, porque el asunto excede claramente a mis fuerzas.
Se nos viene diciendo que los responsables de la crisis somos todos, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Lunes, 20 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Antonio García Fuentes
Pedro Fernández Barbadillo
Enrique Zubiaga
José Pómez
Rufino Soriano Tena
Toni García Arias
Paco Sande