Punto de encuentro

Una explicación

16.02.19 | 14:20. Archivado en Acerca del autor

El evangelio tiene algunos pasajes que un buen número de cristianos no acierta a comprender por más veces que los lea o escuche. No digamos ya las lecturas del Antiguo Testamento. Por eso celebro cada vez que alguno de esos pasajes me desvelan algo de su significado más profundo y amoroso. O al menos yo así lo entiendo, como si fuera una especie de iluminación... En concreto se trata ahora de la parábola de los talentos (Mt. 25) referida al administrador que ha guardado el dinero confiado por su señor para que no se lo roben, y se lo devuelve tal cual. Parece muy dura la respuesta que Jesús pone en boca del dueño del dinero, cuando le afea su proceder diciendo: "Quitadle el talento y dárselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene".

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Por el imperio hacia Dios

09.02.19 | 10:39. Archivado en Acerca del autor

Bolsonaro ha sido el primero que recientemente ha hecho campaña electoral poniendo a Dios por encima de todo mientras proclama un programa electoral de una inmoralidad al cubo para ganar las elecciones. Vox ha tomado parecida senda con una desvergüenza a la altura de Bolsonaro cuando apela al cristianismo para buscar electores. Y miente. Solo con escuchar al Papa su insistencia en la prioridad del “deber de acoger al extranjero”, tal y como afirma el convencional Catecismo, vemos el talante de lo que Vox quiere aparentar. Habrá excepciones en la ultraderecha, como en todas partes, pero alguien mínimamente instruido en el Evangelio, debiera protestar semejantes excesos.

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El lenguaje de la bondad

02.02.19 | 11:34. Archivado en Acerca del autor

Cuando decimos de alguien que es una persona bondadosa estamos pensando que es una persona amable, en la que se puede confiar porque no esperamos de ella daño alguno. Pero no deja de ser una descripción un tanto desvaída de la mejor esencia del ser humano.

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Volver al centro de todo

26.01.19 | 13:41. Archivado en Acerca del autor

Jesús vivió una época marcada por dos grandes realidades: la omnipresencia de la ley judía en la práctica diaria de un pueblo que esperaba impaciente la llegada del Mesías que les liberara de los invasores, y la omnipresencia de los romanos como fuerza de ocupación. Hay que recordar también que la Alianza era lo que cimentaba todo lo demás, pero tras el exilio pasó a un segundo plano en beneficio del reforzamiento de la Ley, de la pureza y los ritos quedando lo esencial marginado.

A pesar de tan estrecha realidad, el evangelista Marcos nos presenta una novedosa condición de discípulo (es decir, de enviado) que simboliza a los destinatarios de la Buena Noticia de entonces y de todo tiempo y lugar. En sus páginas, señala la manera en que Jesús va desmontando a los apóstoles las ideas preconcebidas que tenían de Dios y del Mesías prometido desde muchos siglos atrás, para que conozcan el verdadero mensaje y misión divinas. Pero ellos son refractarios a la luz del Maestro. Por eso, la piedra angular del evangelio de Marcos es la curación del ciego de Betsaida -un excluido por su enfermedad- que se refuerza con otra curación no menos milagrosa: la del militar romano que además de extranjero era invasor, por tanto doblemente odiado y excluido. Sin embargo, él fue quien exclamó esta maravillosa manifestación de fe: "Verdaderamente este hombre era hijo de Dios".

Jesús está con el que sufre y en contra de los que hacen sufrir, sin exclusiones de ningún tipo. No aprueba que los romanos ni los publicanos judíos opriman al pueblo. Ni tampoco que los jefes político-religiosos judíos impusiesen aquellas cargas tan pesadas y lo hiciesen con tanta hipocresía. Jesús escucha los clamores de los marginados por cualquier causa, incluso cuando la religión verdadera tan formalista y excluyente está repleta de usos socio-culturales injustos. Pero Él amplia el concepto “prójimo” abriendo un nuevo camino para todos, sin excepción, aunque le cueste la vida. Las excepciones son cosa nuestra.

Ese estilo profético de Jesús chocaba con un judaísmo que tenía asumido que el prójimo se circunscribía al grupo de los israelitas, aunque tampoco todos. (Lo recuerda Mateo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”, sin contar a los israelita impuros por mil razones ajenas a su voluntad. Para Jesús, en cambio, el amor se impone derribando todas las barreras. Es el comienzo de la religión del amor y de la imagen verdadera de Dios. El amor divino le lleva a Jesús a actuar de audacia en audacia.

Empezaba a nacer el cristianismo no como una ideología sino como una relación.

Como afirma Martin Luther King en su precioso libro “La fuerza de amar”, en la parábola del buen samaritano Jesús define al prójimo no como una fórmula teológica, sino como una situación vital (…) haciendo de la preocupación por los demás la primera ley de su vida. Y José Antonio Pagola resumen en cinco actitudes constantes la postura de Jesús como ejemplo para nosotros:
1 – Jesús no habla nunca de Dios sin hablar del Reino aquí, de humanizar la vida a nuestros prójimos. Buscar el Reino y su justicia porque Dios está en el hermano.
2 – Jesús asocia a Dios no tanto con el culto como con la vida de la gente. Veía un paralítico, y lo primero era la vida, dejaba las ofrendas, la liturgia. El sábado era para el hombre.
3 – Jesús no se fija tanto en el pecado como en que genera sufrimiento. Le preocupaba el pecado bastante más que a nuestra Iglesia de hoy, pero el pecado que más ofende es introducir sufrimiento injusto en el mundo o la indiferencia ante el dolor humano, sobre todo la evitable. Jesús no persigue.
4 – Jesús vive a Dios como compasión. Sed compasivos como vuestro Padre. Sin compasión, ni somos humanos ni nos parecemos a Dios.
5 – En su movimiento no existía dominación masculina. Simbolizar el Reino requiere que no haya dominio masculino sobre la mujer.

Cinco claves para que los seguidores nos centremos en hacer un mundo mejor, en evitar el sufrimiento y hacer de la liturgia y el culto unos medios de expresión de una vivencia real (nunca un fin). Con estos mimbres y la ayuda del Espíritu en escucha activa, nuestra conducta bien haría estallar el corazón de alegría.


Las pequeñas cosas

19.01.19 | 15:07. Archivado en Acerca del autor

Las grandes cosas no anuncian nada, son las pequeñas las que anuncian las grandes. Lo he leído en un libro de Federico Delclaux, y me parece una divisa para mirar y escuchar con atención la vida. El reverso de disfrutar de las pequeñas cosas, porque tal vez un día volvamos la vista atrás, y nos demos cuenta de que eran cosas grandes (Robert Brault).

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A la escucha

12.01.19 | 08:48. Archivado en Acerca del autor

Una de las actitudes más repetidas en la fe cristiana es la necesidad de escuchar por nuestra parte a Dios. En el Antiguo Testamento aparece la figura del gran profeta Samuel cuando todavía era un chaval que servía al Señor (1 Samuel 3, 1-10). Vivía con Elí, en el santuario de Siló donde estaba el arca de la Alianza y ardía la lámpara de Dios, símbolos ambos de su presencia callada. La llamada del niño Samuel, por tanto, sucede en un lugar santo. Y a pesar del lugar y la disponibilidad abierta a Dios de Samuel, este no supo entender a la primera ni a la segunda que era Dios quien le hablaba, no Elí. Después de tres intentos fracasados, debido a la falta de experiencia del niño Samuel en escuchar la palabra de Dios, el consejo del anciano Elí le ayuda a discernir la voz de Dios.

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La Iglesia es femenina

05.01.19 | 12:21. Archivado en Acerca del autor

Como dice Francisco, "la Iglesia es femenina". Y tiene razón, aunque sea una realidad por venir como ya ocurre en otras parcelas de la sociedad. La situación eclesial de la mujer no es ejemplar si nos fijamos en cómo Jesús les trataba, sin considerarles en minoría de edad como fueron tratadas entonces y durante todos estos siglos desdichados para ellas en todos los órdenes, no solo dentro de la Iglesia. Y a pesar de todo, la mayor parte de quienes participan en la vida eclesial son laicas. ¿Por qué?

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¿Felices Fiestas?

29.12.18 | 19:56. Archivado en Acerca del autor

Seguimos manteniendo la costumbre de felicitarnos las fiestas unos a otros, a modo de estribillo en las conversaciones de estos días. Puede ser un uso que va a menos, pero sigue teniendo su fuerza social navideña: felicidades, feliz Navidad, que pases buenas fiestas, feliz año…
¿Qué estamos transmitiendo cuando nos mandamos estos mensajes verbales y en postales navideñas de papel o internet?

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Sartre y la Navidad

22.12.18 | 18:51. Archivado en Acerca del autor

Cuando nos referimos a Jean Paul Sartre, lo primero que nos viene a la mente es una persona que vivió a mediados del siglo pasado, gran intelectual y sobre todo filósofo existencialista ateo que, a partir de su libro El ser y la nada, sus temas recurrentes fueron el fracaso humano, la soledad existencial y la muerte. Trató de representar la angustia de un alma consciente de hallarse condenada a ser libre.

Nada hace pensar que el que fuera uno de los referentes del Mayo francés del 68 tuviera relación con la Navidad cristiana. Si nos vamos a la mayoría de referencias bibliográficas suyas, no aparece ningún escrito indicativo de dicha relación. Y sin embrago, existe. Se trata del libreto de Navidad, Barioná, el Hijo del Trueno (Vozdepapel, 2004), escrita por él en 1940 para una representación teatral en la Nochebuena con el objetivo de insuflar esperanza a sus compañeros de confinamiento en un campo de prisioneros nazi en Tréveris (ciudad natal de Marx).
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Sartre era, por aquel entonces, un militar con grado de oficial, prisionero de guerra. Un grupo de sacerdotes presos como él lograron que los nazis dejaran celebrar la Navidad. El permiso se vivió como un gran acontecimiento, y fue Sartre quien se ofreció escribir y montar un libreto dentro de las actividades navideñas. El auto de Navidad resultante se representó ante más de 12.000 soldados prisioneros.

Cuando Sartre consigue escapar del campo, reniega de la obra y no autoriza su publicación hasta 1962, año en el que permite que se haga una pequeña edición siempre y cuando aparezca una nota en la que se indique que él nunca coqueteó con el cristianismo al escribirla. Pero se ve la influencia de Georges Bernanos, que él mismo Sartre reconoció que había leído por entonces. Y el teólogo francés René Laurentin opina significativamente que “Sartre, ateo deliberado, me ha hecho ver mejor que nadie, si exceptuamos los evangelios, el misterio de la Navidad. Por esa razón le guardo un inmenso reconocimiento”.

A través de Barioná, protagonista de la obra, explica con una gran sencillez, cómo en la noche de Navidad, nació en Belén la esperanza para el mundo. Sartre utiliza la figura del protagonista para explicar el proceso de transformación que siente quien conoce la buena nueva que trae ese niño pequeño e indefenso al que todos adoran en el contexto del esperanzador triunfo de la fe. Barioná, el ardiente zelota que pretendía desvanecer la ilusión mesiánica de sus hombres intentando estrangular al niño Mesías, finalmente se encuentra con Él, tocado por su gracia y decide dar su vida para salvarle.

Durante la obra, el sabio rey Baltasar -representado por el propio Sartre- insta a Barioná a la esperanza: "Sufres y, sin embargo, tu deber es esperar. Tu deber de hombre. Es para eso para lo que el Cristo ha bajado a la tierra. Para ti más que para cualquier otro, porque tú sufres más que cualquier otro". El Cristo ha nacido para todos los niños del mundo, Barioná, y cada vez que un niño va a nacer, el Cristo nacerá en él y por él, eternamente, para ser golpeado con él por todos los dolores y para escapar en él y por él, eternamente, de todos los dolores".

Y le reafirma la dignidad de todo hombre y su derecho a la alegría: El Mesías “viene a decir a los ciegos, a los parados, a los mutilados, a los prisioneros de guerra: no debéis absteneros de hacer niños. Porque incluso para los ciegos, para los parados, para los prisioneros de guerra y para los mutilados, existe la alegría".

El mismo Sartre que escribió esta obrita fue el que, al final de su vida, expresó su experiencia de Dios. El filósofo Rupert Sheldrake recoge esta reseña del diario Le Nouvel Observateur, poco antes de la muerte de Sartre: “No me percibo a mi mismo como producto del azar, como una mota de polvo en el universo, sino como alguien que ha sido esperado, preparado, prefigurado. En resumen, como un ser que solo un Creador pudo colocar aquí; y esta idea de una mano creadora hace referencia a Dios”.

Parece una declaración en toda regla de la conversión de Sartre. Gracias Dios, nunca mejor dicho, los recovecos del corazón anidan siempre un espacio para florecer la verdadera Navidad.


Presuntos culpables

15.12.18 | 08:07. Archivado en Acerca del autor

El fenómeno que está ocurriendo en torno a la inmigración hacia Estados Unidos nos debe poner a la reflexión, aunque sea porque Donald Trump y algunos millones de personas que le jalean están acusando a miles de inmigrantes, poblaciones enteras, de ser una horda invasora de maleantes que busca aprovecharse del sistema migratorio estadounidense. No importa su manera pacífica de moverse, ni su pobreza de pueblos esquilmados y maltratados desde todos los ángulos posibles. Son culpables porque molestan, los pobres molestan cuando se acercan para buscar una oportunidad para dejar de serlo. Nos molestan también a muchos cristianos.

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Santa María, la madre de Jesús

08.12.18 | 18:22. Archivado en Acerca del autor

A lo largo del año, la liturgia recoge varas fechas para ensalzar la figura de María y se le recuerda durante la Misa en la plegaria eucarística. Desde la Edad Media, la tradición popular ha considerado el sábado como día dedicado a la Virgen. De igual modo el pueblo cristiano ha tenido en el mes de mayo un recuerdo ligado a su memoria. Pero la Virgen no tiene un ciclo propio dentro del año cristiano. Eso sí, en el tiempo litúrgico del Adviento y Navidad su presencia es muy evidente.

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Tiempo de esperanza y compromiso

01.12.18 | 09:50. Archivado en Acerca del autor

El término "Adviento" viene del latín adventus, que significa venida, un tiempo de preparación espiritual y celebración del nacimiento del Niño Dios. Su duración incluye a los cuatro domingos más próximos a la liturgia de la Navidad (la Natividad), aunque en el caso de la iglesia Ortodoxa llega hasta los 40 días. Curiosamente, lo que debería ser un tiempo para los cristianos de hacer sitio a la Palabra, es la época del año en la que respondemos mejor al bombardeo por tierra, mar y aire de la publicidad para gastar y comprarlo todo.

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Viernes, 22 de febrero

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