Punto de encuentro

Un profeta entre nosotros

22.04.17 | 12:02. Archivado en Acerca del autor

Hemos pasado mucho tiempo recordando y leyendo a los profetas como seres de otra época -casi de otra galaxia, me atrevería a decir- añorando quien ilumine una época en la nos parecía que los mensajes de la Biblia estaban muy lejos de nosotros. Alguien que nos ayudase a interpretar la realidad para vivirla a la manera del Cristo Pascual resucitado.

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Encuesta reveladora

15.04.17 | 17:47. Archivado en Acerca del autor

Leo en Religión Digital los datos de una reciente encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre cómo se definen los ciudadanos en materia religiosa. Mientras que casi el 69,9% se dice católico, el 59,6% no pisa "casi nunca" la iglesia y si lo hace es en ceremonias sociales como bodas, comuniones, etc. de allegados. El 13,9% lo hace "varias veces al año"; el 10,1% "alguna vez al mes"; el 13,3% "casi todos los domingos y festivos" y el 2,4% "varias veces a la semana". Solo el 3,1% se declara creyente de otra religión.

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Semana Santa

08.04.17 | 14:07. Archivado en Acerca del autor

Llega la gran semana del año en la que los cristianos celebramos el núcleo del misterio de nuestra fe y cuyo momento álgido se concentra en torno al Triduo Pascual, crucifixi, sepulti, suscitati, el momento más importante del año litúrgico. Aunque esto de la celebración es para revisarnos muy seriamente la imagen que damos: la celebración significa sobre todo festejar, conmemorar, alabar... y no parece que nuestras celebraciones litúrgicas destaquen por este tipo de actitud.

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Un libro y su prólogo

01.04.17 | 12:35. Archivado en Acerca del autor

Cuando escribí el libro Compasión y misericordia en el contexto del Año de la Misericordia del Papa Francisco, pretendía resaltar lo que me sigue pareciendo esencial del mensaje de Jesús para sus seguidores, los cristianos. Y sigo estando muy agradecido al extenso y precioso prólogo que me escribió José Antonio Pagola. Ahora quiero compartir en este blog la lectura de otro libro: Jesús, la misericordia conflictiva del Reino, que a buen seguro hubiese yo firmado como continuación del que escribí entonces; solo que en esta ocasión, el autor es José Laguna; y el prologuista, José Antonio González Faus.

Es un texto breve, de apenas ciento cincuenta páginas, pero que aporta una mirada penetrante sobre la otra cara de las bienaventuranzas. El resumen cabe simplificado en una máxima de Hélder Camara ("Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal dicen que soy un comunista"); y en el Principio Misericordia, de Jon Sobrino. Pero la novedad, o mejor dicho, la originalidad de Laguna, estriba en desmenuzar las actuaciones de Jesús alertando de que "si eliminamos el desafío religioso y político que generaron sus actos de misericordia, quedarían sin justificar las razones históricas de su condena a muerte". Y recordando también que los exegetas cuando hablan de pobres y hambrientos en las bienaventuranzas de Mateo y Lucas, se refieren a realidades estructurales, no solo a desgracias puntuales.

Todo gira en torno a los más desfavorecidos, por serlo; Jesús es parcial con el necesitado. Y para eso, propone un cambio de fondo en las relaciones religiosas, en donde la religión del poder pase a ser una religión de servicio y misericordia que dejaría de ser una acción más para convertirse en lo que Laguna llama "principio estructurador" de la actuación de Dios y de Jesús -siguiendo a Sobrino- y que debe serlo de la Iglesia.

Así las cosas, las obras de misericordia transitan entre la cruz y la resurrección. Y este hacer Reino de Dios en la historia conlleva la oposición virulenta de los poderosos del antirreino, que ven como peligra su posición de privilegio. Y entre estos, las instituciones religiosas reciben su recado del Mesías al priorizar la institución sobre el mensaje de Cristo. Lo explica muy bien Laguna cuando reflexiona así: ¿qué conflicto genera da de comer al hambriento, acoger al forastero o asistir a los enfermos? Ninguno, a no ser, claro está, que para dar de comer al hambriento se eche mano de los panes reservados para el culto, que el forastero al que hay que acoger sea un pecador samaritano o que el enfermo al que se cura sea el criado de un soldado romano invasor.

Laguna va desgranando misericordia tras misericordia -las de Mateo y las de Lucas- sacando el lado más comprometido que supone trabajar por el verdadero Reino de Dios. Un libro imprescindible y sencillo de leer, en mi opinión, para ver el otro lado de la implicación radical de Cristo por todos, sin exclusión, nunca mejor dicho. Preocuparnos por los peligros de la obesidad más que por la muerte a mansalva por inanición de niños y mayores puede servir de alarma general para nuestras conciencias.

Acabo con una referencia obligada al prólogo de González Faus. Es cortito, a diferencia del que me regaló Pagola, pero ambos son muy reseñables. La llamada de atención que anuncia el teólogo valenciano con pluma serena me parece luminosa: el mundo occidental está estructurado como antisistema al tiempo que recuerda la frase del Papa: "Esta economía mata". Nos deja pensando sobre el peligro que corremos en nuestra apuesta sincera cristiana de desnatar la misericordia, de etiquetarla entre lo sentimental y lo ñoño perdiendo el valor liberador que atesora.

Lo dicho, una lectura imprescindible, el libro y el prólogo.


Desarme de ETA en cristiano

25.03.17 | 09:49. Archivado en Acerca del autor

ETA deja oficialmente las armas, ya era hora. Lo mejor que nos podía ocurrir es que nadie siga organizado en torno al terror. ETA nació contra una dictadura y sus durísimos efectos en el País Vasco, pero bien pronto abrazó la ideología marxista leninista de la que solo ha quedado una mal disimulada huida infernal a ninguna parte con más de ochocientos muertos, damnificados varios y la reacción de los grupos terroristas de signo contrario: GAL, Batallón Vasco Español y asimilados, con su carga de muerte y dolor que a lo peor ha sido pagada con el dinero público.

Esta noticia, en plena Cuaresma, nos debe llevar a la reflexión de los cristianos si somos verdaderamente personas constructoras de paz, no solo amantes de una paz idílica que no existe en la vida real. Ni siquiera Jesús de Nazaret la tuvo: sus constantes tensiones con los letrados y fariseos le llevó a una muerte especialmente violenta. Y desde aquí, me parece importante compartir algunas reflexiones:

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Los sacrificios cuaresmales

19.03.17 | 11:47. Archivado en Acerca del autor

Los sacrificios cuaresmales son un medio para alcanzar un doble objetivo: crecer como personas y ayudar a crecer a los demás. Las dos cosas. De hecho, cuando ayudamos a crecer a los demás nos acerca a ser la mejor posibilidad de uno mismo. Este es el Reino querido por Dios en este mundo. Los mejores sacrificios, por tanto, son los que nos impulsan a ser mejores personas practicando el evangelio.

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Las mujeres, en el corazón de Jesús

11.03.17 | 17:53. Archivado en Acerca del autor

Las mujeres llegaron a desempeñar un papel sobresaliente en los evangelios, dejando una impronta muy importante con su estela de fe y alegría por sentirse liberadas y dignificadas por Jesús. Recordamos que en muchas épocas y culturas se puso en duda la condición humana de la mujer. Se usó y abusó de ella como un objeto cualquiera. En el Concilio de Mâcon (Francia), siglo IV, se discutió si la mujer tenía alma, habiéndose resuelto la cuestión por una escasa mayoría. Incluso el reciente constitucionalismo liberal abanderado de la igualdad de derechos, ignoró sistemáticamente a la mujer como sujeto de derechos legales básicos.

Qué decir de las mujeres contemporáneas de Jesús. En sus parábolas aparecen muchas mujeres, a pesar de su exclusión e impureza. En aquella Palestina estaban marginadas y no tenían participación alguna en la vida pública; su estatus de pobreza era muy acusado y no tenían derechos hereditarios ni podían divorciarse aunque hubiese un motivo grave. Los hombres, en cambio, podían romper el vínculo matrimonial por cualquier motivo, desde una comida mal cocinada hasta el adulterio. En una cultura donde la mujer no sobrevivía a menos que fuera parte de un hogar patriarcal, el divorcio podía tener consecuencias desastrosas para ellas.

Una mujer no debía estar sola en el campo, y no era normal que un hombre conversara con una extraña. Las mujeres debían pasar en público inadvertidas. La poligamia estaba permitida. Una mujer casada no se podía oponer a que bajo su mismo techo vivieran una o más concubinas de su marido. En cambio, si ella era sorprendida en adulterio, el marido tenía el derecho de matarla (a pedradas). Y en caso de peligro de muerte había que salvar primero al marido.

A las mujeres judías se las consideraba impuras durante la menstruación. Si tocaban inadvertidamente a un hombre en los días de la regla, estaban obligadas a someterse a un ritual de purificación que duraba una semana antes poder volver a orar en el Templo. En el evangelio de Marcos, la mujer que padecía una hemorragia desde hacía doce años, era sin duda alguna una marginada social. En un país gobernado por una élite religiosa, ellas eran inferiores, invisibles y no tenían poder alguno.

A la vista de semejante realidad, resulta impactante la actitud inclusiva de Jesús con todas las mujeres que se cruzaron en su vida, sin ningún poder ni influencia sobre nadie. Su actitud es un acontecimiento sin parangón que ya tiene su reflejo en libro del Génesis: “Dios creó al hombre y la mujer a su imagen y semejanza”. Jesús no se contenta con mejorar la situación de la mujer; lo que hace y dice es que hay que valorarla y tratarla como una igual al hombre ante Dios.

A Jesús nadie le atribuyó algo que pudiera resultar lesivo, marginador de la mujer ni discriminatorio. Nunca se refiere a ellas como algo malo, ni como personas inferiores. Tampoco les previene nunca a sus discípulos de la tentación que podría suponerles una mujer, ignorando las afirmaciones despectivas para con ellas que se encuentran en el Antiguo Testamento. Para Jesús, la mujer tiene la misma dignidad y categoría que el hombre, la defiende cuando es injustamente tratada y no duda en mantener el trato cercano con muchas mujeres.

Contra todo pronóstico socio-religioso, Jesús les acogió sin reservas hasta el punto de que le acompañaban en la predicación junto a sus discípulos: María Magdalena, Susana, Juana, mujer de Cusa, mayordomo de Herodes, y algunas otras. (Lucas). Las había de posición económica acomodada, pero Lucas nos cuenta que otras eran mujeres a las que Jesús “había curado de malos espíritus”, lo que entonces se entendía por estar dominadas por las fuerzas del mal; es decir, gente sospechosa. Por tanto, no es de extrañar que fuesen las personas más fieles seguidoras de Jesús, las que habrían de acompañarlo hasta cuando los discípulos le abandonaron.

Esta cercanía en el seguimiento y apostolado (testimonio) se reafirma también en los relatos de la Resurrección, porque su proclamación (en los cuatro Evangelios) se basa en el testimonio de algunas de ellas, sobre todo María Magdalena. El hecho de que el mensaje de la resurrección fuera entregado primero a las mujeres es considerado por los estudiosos bíblicos como la prueba más rotunda de la historicidad de los relatos de la resurrección. De lo contrario, los discípulos nunca hubieran incluido los testimonios de las mujeres en una sociedad en la que eran rechazadas como testigos. Tan es así que, al principio, los apóstoles no creyeron en su mensaje. La presencia de las mujeres en el grupo de discípulos de Jesús no solo choca por ser mujeres sino porque, en palabras de Pagola, “en muchos aspectos, ellas son modelo de discipulado; lo suyo era servir”. Pero Jesús no pudo enviarlas a anunciar el reino de Dios porque hubiesen sido rechazadas ya que no se les permitía hablar en público ni leer la palabra de Dios, cosa que sí ocurre ya en Hechos (1 Corintios 9.5) poco tiempo después.

Tuvo que llamar poderosamente la atención que Jesús curase a mujeres (impuras), las pusiese como ejemplos de fe mientras dejaba a hombres honorables y cumplidores de la Ley de Dios sin experimentar en carne propia sus prodigios. Ya nadie duda de su presencia en el itinerario de la predicación de Jesús, en la última Cena, en el Calvario y en su privilegiada presencia en la Resurrección. Cuando parecía que Jesús estaba completamente solo, algunas mujeres le siguieron hasta la Cruz acompañándole en su tormento. Cuando los varones fallan -Judas, Pedro, los discípulos, que le han abandonado- aparecen las mujeres como signo de fidelidad.

En definitiva, ahora que acaba de pasar el 8 de marzo y la violencia de género no remite, releamos el evangelio con los ojos de Jesús para que antes que tarde, la mujer también alcance su dignificación dentro de la Iglesia católica.


Madurez en la fe

04.03.17 | 11:38. Archivado en Acerca del autor

Términos como excelencia, perfección y otros semejantes, se han incrustado en la vida cotidiana como auténticos mitos que han acabado por convertirse en un problema. Ahora se cultiva el espíritu de la perfección como una obligación: el viaje perfecto, el trabajo perfecto, el cuerpo perfecto, el mundo perfecto... confundiendo así la mejora continua posible con metas inalcanzables. Lo cierto es que no estamos llamados al perfeccionismo, sino a la santidad.

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Ante la Cuaresma

25.02.17 | 10:56. Archivado en Acerca del autor

La palabra es una abreviatura del latinajo quadragesimam diem. Cuaresmal es sinónimo de cuadragesimal por el número de días que tiene para la maduración en la fe hecha vida ante el acontecimiento venidero de la Pascua. Es un tiempo de conversión, de cambio, de revisión de vida que signifa orientarnos a producir efectos en nuestra tolerancia y misericordia. La liturgia de este tiempo ha cambiado poco desde el Concilio Vaticano II, pero la sociología que nos envuelve a los fieles y la teología actualizada, han convertido a estas semanas en otra historia.

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La esperanza (*)

18.02.17 | 11:46. Archivado en Acerca del autor

El contenido de esta palabra languidece en nuestra cultura. No es un valor que se vive, sino un deseo que no acaba de concretarse en su derivada natural: la alegría. Como afirma Chesterton en El hombre eterno, "La desesperanza no reside en el cansancio ante el sufrimiento, sino en el hastío de la alegría. Y cuando lo bueno de una sociedad deja de funcionar roída por dentro, la sociedad empieza a declinar roída hacia la decadencia o declive de la cultura, las instituciones civiles, las relaciones sociales, los valores, la Iglesia y otras características principales de una civilización, por muy floreciente que haya sido".

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El poder de la bondad

11.02.17 | 12:49. Archivado en Acerca del autor

Ser buena persona no trae a cuenta; para algunos, incluidos cristianos, los palos de la vida son suficiente motivo para que decidan relativizar eso de ser buenos para que los demás no nos hagan daño. Es como si hicieran una apuesta para ser moderadamente buenos, a ratos, dependiendo de a quien tengamos enfrente. Una bondad selectiva que se traduce demasiadas ves en comportarse bien con los que nos parece buenos, y mal o indiferentes con el resto. Una vela a Dios y otra al Diablo.

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La cruz y el crucificado

04.02.17 | 10:58. Archivado en Acerca del autor

He querido tratar este tema fuera del contexto de la Semana Santa e incluso de la Cuaresma. La razón es que la cruz y el crucificado se han quedado demasiado centrados en dicho tiempo litúrgico y me parecía que esta reflexión debería tratarse en el tiempo ordinario, es decir, en el día a día de la vida del cristiano.

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Lunes, 24 de abril

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