ISABEL PAVÓN
Un gen llamado Cenicienta vive en mí y me paso el día luchando en su contra. Lo mío es ser princesa. Princesa andaluza de pura sangre. Y no me deja.
Cenicienta se pasa todo el rato importunándome, poniendo ante mis ojos todo aquello que no he empezado o he dejado sin terminar.
—¡Que me dejes!, le digo, ¡que me dejes ya! ¿Acaso me van a dar una medalla?
Y hace oídos sordos a mi súplica y sigue con lo suyo, vomitando “peros” constantemente.
—Pero el trabajo de casa es tuyo, solo tuyo y nada más que tuyo. Pero angelicos tus niños que no les ha dado tiempo a recoger; pero pobrecito tu marido que está cansado; pero no te has dado cuenta que te falta Fairy, el milagro antigrasa en el que siempre puedes confiar; pero si Don Limpio te deja esto brillante en un momento sin ningún esfuerzo; pero todavía no has probado Kalia Vanish; pero si con el Cillit Bang la suciedad se va en un bang; pero si tienes una montaña de ropa tan grande que tendrá que ser Mahona quien venga a ella...
—¡Y yo qué!
Puede leer aquí el artículo completo de esta escritora y miembro de una Iglesia evangélica en Málaga de fe protestante titulado Una Cenicienta vive en mí
Viernes, 17 de febrero
Pedro Tarquis
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Religión Digital
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes