JUAN SIMARRO
Si pudiéramos observar el mundo desde el exterior, ver una especie de mapa mundi gigante en donde pudiéramos observar como viven las personas, como se redistribuyen las riquezas y dónde éstas se acumulan, veríamos un mundo loco, una tierra desequilibrada, un hombre enemigo y predador del propio hombre. Hay un grupo de hombres que son el gran problema de la mayoría de la humanidad, reduciendo a millones de personas a la miseria, pobreza y muerte temprana. Vivimos en un mundo herido y maltratado.
Triste realidad terrestre: Tres de cada cuatro, abarcando tanto hombres como mujeres y niños, son pobres. Luego, dentro de este ingente número de pobres, se podría hablar de las características de la pobreza de la mujer, o sea, de la feminización de la pobreza. Se podrá hablar también de los niños, de los que mueren de hambre nada más nacer, del hambre infantil, de la muerte de muchos niños por malnutrición. Se podrá hablar de los niños explotados, violados o introducidos en la esclavitud del trabajo infantil, se podrá hablar de los hambrientos del mundo, de los que sobreviven con menos de un dólar diario o de los que permanecen en la infraalimentación o en la hambruna... Entre los pobres también hay grados y características. Todos ellos con una común: son empobrecidos por la acumulación de riqueza, energía y poder que unos hombres, una minoría, ostentan y ejercen sobre una gran mayoría.
Puede leer aquí el artículo completo de este Licenciado en Filosofía, escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid de fe protestante titulado La gran mentira del desarrollo
Sábado, 18 de febrero
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