Protestantes

2012 y el fin del mundo

30.11.09 | 15:25. Archivado en Biblia, Sociedad, Arte y cultura, 2.- OPINIÓN, 3.- MULTIMEDIA, Audio, Video

JOSÉ DE SEGOVIA

¿Qué harías hoy, si fuera el último día de tu vida? Esta es la pregunta que muchos predicadores hacen desde hace siglos, pero es también la cuestión en torno a la que gira el drama de la película 2012. El alemán Roland Emmerich se ha convertido en el maestro del nuevo cine catastrófico de Hollywood, cuyos desastres alcanzan ya todo el mundo. El director de Godzilla, Independence Day o El día de mañana se inspira ahora en una falsa profecía maya para volver a hacer lo que más le gusta: destruir el planeta Tierra.

2012 trata una temática especialmente popular en el cine americano –a la que es muy aficionado el público evangélico–. Es el llamado cine apocalíptico, un curioso subgénero de las películas de catástrofes, que en su vertiente secular parece elevar a un prisma metafórico los miedos y frustraciones de la sociedad contemporánea, pero que en su versión cristiana pretende visualizar con todo tipo de detalles cierta escatología evangélica, que se recrea en la figura del Anticristo, la destrucción del Armagedón o la perplejidad del Arrebatamiento.

A la inquietud que ha producido la destrucción de las Torres Gemelas, se han unido ahora los efectos de la crisis económica, para aumentar aún más la conciencia de vulnerabilidad del ciudadano medio norteamericano. Ni siquiera la llegada a la presidencia de un símbolo de esperanza como Barack Obama (claramente evocado por Danny Glover en la película 2012), parece haber resucitado el sueño americano, que se ve ahora construido sobre los cimientos podridos de una creencia que ve al ser humano como el centro del universo, mientras se juega el futuro con hipotecas de alto riesgo.

Puede leer aquí el artículo completo de este teólogo, periodista y pastor protestante, titulado 2012 y el fin del mundo


En el principio fue el sexo

30.11.09 | 10:37. Archivado en Biblia, Sociedad, 2.- OPINIÓN, Etica y moral

LUIS MARIÁN

La idea original de Dios fue que Adán y Eva estuvieran desnudos y llamados a la práctica sexual. El propósito divino con Adán y Eva deja claro que el erotismo tenía cabida en aquella creación ideal y sin pecado.

El desnudarse tiene mucho significado en La Escritura, pues es dar a conocer la realidad más íntima, aunque posteriormente esto se viera entre los judíos como algo limitado y que no fue bien visto en el entorno familiar. Sin embargo, con Adán y Eva no fue así.

Fue la caída en el pecado lo que rompió con este concepto, pervirtiéndose el plan inicial de Dios y dando lugar a la vergüenza ante el desnudo como uno de los resultados de ese deterioro. La Escritura muestra que fue el pecado lo que originó el tabú y la vergüenza y no al revés.

Pueden leer aquí el artículo completo de este escritor y pastor evangélico, titulado En el principio fue el sexo.


Viernes, 1 de junio

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  • Pedro Tarquis Pedro Tarquis

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